domingo, 13 de enero de 2013

La delincuencia campea en el Cristo y la Coronilla

El más grande monumento de Cristo en el mundo se encuentra en Cochabamba y es su colosal tamaño el que lo ha convertido en la principal atracción turística de esta ciudad. Sin embargo, al mismo tiempo, el afamado Cristo de la Concordia es hoy una zona insegura para los turistas extranjeros, los del interior del país e incluso para los lugareños.

Eso lo sabe muy bien una pareja de enamorados cochabambinos que el 1 de enero de este nuevo año quiso disfrutar de una vista panorámica de la ciudad desde el Cristo de la Concordia. Eran las 18:35 de la tarde y los policías que suelen vigilar el sector se habían marchado cinco minutos antes. Los novios caminaban hacia el puente de ingreso al Cristo, cuando dos delincuentes salieron a su paso y les pusieron un cuchillo a la garganta ordenándoles entregar todas sus pertenencias. Eso no fue lo peor. Los ladrones amarraron de pies y manos al varón y lo lanzaron al suelo mientras se llevaban a su novia a varios metros para abusar de ella.

Luego del vejamen los delincuentes huyeron hacia la Ciclovía y la mujer fue en busca de su pareja y denunciar lo ocurrido en la fuerza anticrimen de la laguna Alalay. El 4 de septiembre de 2012, dos turistas americanos que no sabían del peligro que corrían, subieron al Cristo de la Concordia a tomar unas fotografías de la ciudad de noche y fueron atracados por tres ladrones que los amenazaron con cuchillos para robarles dos cámaras fotográficas y un Iphone.

LA CORONILLA Los asaltos a mano armada y con cuchillos a los turistas son constantes. Hasta hace un año, la Coronilla era un sector muy inseguro, sobre todo porque allí pululan los adictos a la clefa y alcohólicos que se tornaban violentos cuando alguien se resistía a darles dinero. Hoy en día la colina de la Coronilla cuenta con un mayor despliegue policial y patrullajes regulares en motos y una camioneta de los efectivos de la Estación Policial Central (EPI) que está al frente de la Terminal de Buses, al margen de los 4 uniformados de la Policía Turística asignados. “El índice de robos y denuncias ha disminuido en la Coronilla”, asegura el subdirector de la Policía Turística Nils Irala.



EL CRISTO Se puede llegar de tres maneras: usando el teleférico que tiene un costo de Bs 8 (subida y bajada), con un auto que debe pasar un control de peaje que cuesta Bs 2,50 por carro o a pie, subiendo los 1.399 escalones. La tercera, es la más peligrosa porque el sector de las gradas es donde los delincuentes pueden abordar fácilmente a los turistas y lo hacen fingiendo que conversan amigablemente con ellos, mientras los amenazan con cuchillos o armas de fuego.

Las víctimas de atracos, y también de violaciones, se van sumando. Autoridades pidieron seguridad. La concejal Ninoska Lazarte, reclamó, desde 2010, la implementación de estrategias que promocionen y fomenten el turismo en San Pedro, pero advirtió que la falta de seguridad es un factor en contra y pidió la construcción e instalación de puestos policiales, además de un plan de seguridad.

Empero, el problema sigue y sólo cuatro policías están asignados a la vigilancia y la protección de los visitantes. Los policías trabajan de 8.00 a 12.00 de la mañana y de 2:30 a 6:30 de la tarde. Dos de ellos, a bordo de motos, vigilan en la parte superior del Cristo y otros dos en la parte inferior, en el puente y la pasarela, considerados los más peligrosos al igual que las escalinatas. El número es insuficiente y el riesgo para los visitantes se duplica después de las 18:30.

Turistas pueden pedir resguardo

Los turistas extranjeros o locales que quieran visitar el Cristo de la Concordia, de día o de noche, pueden solicitar el apoyo y la compañía de efectivos de la Policía Turística para su recorrido.

Lo único que deben hacer, según el director de la Policía Turística coronel Nelson Rodríguez, es pasar por sus oficinas de la plaza 14 de Septiembre, al lado del Comando Departamental, y coordinar la fecha y hora.

También pueden llamar a los teléfonos 4503880 o al 800140197, para la misma tarea.

El servicio no tiene costo. Delegaciones de colegios del Valle Alto y Bajo, de turistas extranjeros y nacionales ya solicitaron estos servicios en diferentes ocasiones y el resultado fue positivo.

“Nuestro personal está entrenado para servir de guía turístico, conoce la información histórica sobre los distintos monumentos y sitios que se visitan”, apuntó la autoridad.

La Policía Turística tiene 25 efectivos que trabajan en dos turnos para preservar la seguridad de todos los atractivos y espacios que son concurridos por la gente que llega de visita.

Hay policías de esta unidad en la Terminal de Buses y en el aeropuerto para brindar información a través de folletos sobre la ciudad, las provincias y las recomendaciones de seguridad.

Los demás policías están desplazados en otros sitios turísticos brindando el mismo servicio.

La cantidad de policías que precautelan la seguridad en el Cristo es insuficiente y en varias oportunidades se solicitó más personal. Lo ideal sería contar con al menos 60 policías, pero por razones de presupuesto nacional eso no es posible.

Asaltos continúan porque víctimas transan con ellos

Pese a los esfuerzos de los efectivos de la Policía Turística por atrapar a los delincuentes que aterrorizan a los turistas y visitantes del Cristo de la Concordia, la cadena de robos y atracos continúa porque las víctimas se niegan a presentar cargos contra ellos y prefieren transar para que les devuelvan sus pertenencias.

De esa manera, los atracadores permanecen en libertad y vuelven al Cristo de la Concordia u otros espacios turísticos a delinquir.

El subdirector de la Policía Turística, teniente Nils Irala, informó que en la gestión 2012 los cuatro efectivos que patrullan el monumento en San Pedro, lograron capturar a una quincena de delincuentes y los condujo a la fuerza anticrimen, pero las víctimas no quisieron oficializar una denuncia.

“Los turistas extranjeros y nacionales no se quedarán a solventar un juicio, lo único que les interesa es recuperar sus cámaras fotográficas, filmadoras, documentos o dinero y los ciudadanos que viven acá tampoco quieren ir a juicio por miedo a las represalias”, amplió.

Los cuatro efectivos que patrullan el Cristo, trabajan de 8 a 12 en las mañanas y de 2:30 a 6:30 por las tardes. Después de ese horario, la tranca de peaje se cierra y el peligro se duplica para quienes intenten tomar fotografías del Cristo o de la ciudad de noche. El sector más peligroso es el de las gradas porque no existen accesos para motorizados. Los delincuentes, especialmente monrreros y descuidistas (especialidades del hampa), operan esperando a sus víctimas al pie de las escalinatas y una moto los espera para huir en dirección a la Ciclovía.

Los días viernes eran los más riesgosos para los visitantes porque mucha gente acude al empedrado de la subida al Cristo para efectuar rituales de q’oa en homenaje al Minerito y el consumo de bebidas solía ser tan alto que los casos de robos, atracos y violaciones aumentaban.

“Este viernes los organizadores q’oaron con refresco y presencia policial, y eso ayudó. Se comprometieron a hacerlo siempre con refresco”, sostuvo Irala.

La seguridad turística es una herramienta de marketing

La seguridad turística no sólo es una carga necesaria, sino que hay que disponer presupuesto, diseñar estrategias y un plan para garantizar la seguridad de quienes invierten su dinero en Cochabamba o cualquier ciudad del país.

Si la seguridad turística se usa adecuadamente, es una poderosa herramienta de marketing que puede traer gente a la ciudad, a los hoteles, al comercio, a la comunidad.

La seguridad turística puede ser administrada por la Policía con recursos del Estado, o de manera privada a través de empresas de seguridad particulares o alguna combinación de ambas. Lo importante es que se invierta en seguridad para atraer turistas. Antes se creía que esa seguridad debía ser “de lejos” para que los turistas no sientan que están en zona peligrosa, pero lo cierto es que los visitantes no sólo desean una seguridad visible y aumentada, sino que deben sentir que la ciudad o el espacio turístico que visitan les provee la seguridad necesaria para gastar más dinero y quieran regresar.

En un estudio conducido en California hace algunos años, los visitantes reportaron que la seguridad es un factor principal en la selección de su destino. Y eso se repite en cualquier parte del mundo.

Una ciudad debe tener más de 10 atractivos para ser considerada zona turística, pero eso no le sirve de mucho si la inseguridad es alta.

Los turistas siempre tienen varias opciones para sus vacaciones y a la hora de elegir una ciudad o un país por visitar, optan por aquella que sea más segura. Los lugares donde hay una Policía altamente visible y un sistema de seguridad establecido, los hace sentirse más cómodos y predispuestos a invertir sus ahorros. No hay que perder de vista que los turistas son objetivos lucrativos y hay que cuidarlos.