domingo, 2 de junio de 2013

Boao, el oasis de las termas chinas

El Foro Económico de Boao es una alternativa similar a Davos (Suiza) en lo organizativo, para las conferencias con líderes políticos y empresariales. China sugiere a los mandamases de la política y la economía mundial que cambien las frías montañas invernales suizas por las playas tropicales de Boao, en la isla de Hainan, situada en el extremo sur del país.

Con limonada

A las playas de los alrededores se añaden, en el centro donde se celebran las conferencias, unas termas muy especiales que ofrecen a presidentes, primeros ministros y expertos bañarse en vino, té de jazmín o agua de lavanda, todo ello con unos efectos muy beneficiosos para la salud.

A pocos metros de las salas de conferencias donde han participado en distintas ediciones presidentes como la brasileña Dilma Rousseff, la chilena Michelle Bachelet, el peruano Ollanta Humala o el mexicano Enrique Peña Nieto, entre muchos otros, hay más de una docena de termas naturales, cada una con especiales características.

En unas el agua es mezclada con leche de coco y en otras se derrama limonada; según dicen, estas mezclas pueden ayudar al turista o al conferenciante a relajarse, a mejorar su equilibrio corporal o a aliviar problemas crónicos, entre otros “milagros” atribuibles a estas aguas.

Las aguas termales, naturales o no, son uno de los pasatiempos favoritos de los chinos y surgen en distintos puntos del país, especialmente en zonas montañosas o volcánicas.

Las termas de Boao, la isla con numerosos volcanes ya inactivos, presentan una temperatura muy agradable incluso en medio del calor tropical y cada una, de acuerdo con el “cóctel” empleado, presenta diferentes beneficios para la salud.

Una de las termas que a priori parece más beneficiosa es la de té de jazmín que, según las explicaciones del personal del hotel, que amablemente asesora al visitante mientras recorre las termas, sirve para curar las deficiencias renales y hepáticas, así como para aliviar la debilidad lumbar y reducir mareos, canas, problemas de visión y acúfenos (escuchar ruidos o golpes sin que existan realmente, por problemas auditivos).

Bañarse en vino

Espectaculares son las dos termas de vino, una de ellas con licor blanco traído de la isla septentrional japonesa de Hokkaido y otra con vino local que tiñe de rojo carmesí el estanque.

Remojarse en estas aguas, cuenta el personal del hotel, reduce la rigidez muscular, ayuda a una mejor circulación de la sangre y es especialmente bueno para la gente mayor.

También es posible bañarse en agua mezclada con café de Jamaica, ya que su cafeína se supone que contribuye a reducir la fatiga y refrescar la mente o, emulando a las faraonas egipcias, hacerlo en leche de coco, lo que según los entendidos purifica y humedece la piel.

Otro de los estanques está repleto de garra rufas, el también conocido como “pez doctor”, que se ha popularizado en los spas de Asia y Occidente.

Al introducir los pies, los diminutos peces acuden a alimentarse de la piel muerta del turista, lo que ayuda a suavizarla y mejorar la circulación sanguínea en piernas y pies.

Para todos los gustos

La particularidad en Boao es que el visitante tiene espacio suficiente para introducirse de cuerpo entero en el estanque, y no sólo los pies como en muchos centros de belleza y masajes, aunque hace falta valor y aguante para ello.

Otro estanque con agua y aloe ayuda a eliminar parásitos y también cuida la piel, mientras que la terma con agua de lavanda elimina toxinas, y a su lado la mezclada con pétalos de rosa “mejora el sistema inmunológico, enriquece la piel, recupera el equilibrio sanguíneo y protege el hígado y el estómago”, rezan los folletos explicativos.

Otros estanques mezclan aguas termales con huevos duros, menta, angélíca, ginseng y sales minerales turcas, éstas últimas recomendadas para combatir el reumatismo, la artritis o la neurastenia.

Estanques

Si el visitante queda con ganas de conocer otras termas con propiedades curativas, China tiene muchas que ofrecer: es uno de los países donde estas instalaciones están más desarrolladas, pues para muchos chinos obsesionados por la medicina preventiva y poco amigos de los baños fríos en playas y piscinas no hay mayor placer que una escapada de fin de semana a un “wenquan” (“manantial templado”), como ellos los conocen.

En el país hay más de 3.000 de ellos, desde los que se encuentran a los pies de las montañas Changbaishan (que separan a China de Corea del Norte), a los que hay en las afueras septentrionales de Pekín, muy apropiados como complemento a una excursión a la cercana Gran Muralla.

Muchas de las montañas de peregrinación budista o taoísta en el país, como Huangshan (la Montaña Amarilla) o Lushan, situada como la anterior en el este del país, también cuentan con populares termas naturales.

Los entendidos recomiendan ciertas precauciones para hacer uso de estas instalaciones: al consejo válido para cualquier baño, el de no meterse en el agua durante la digestión, se une la sugerencia de no permanecer más de 15 ó 20 minutos en termas muy calientes, y darse una ducha posteriormente en el caso de aguas sulfurosas o con elementos ácidos (EFE Reportajes).

Al introducir los pies, los diminutos peces acuden a alimentarse de la piel muerta del turista. Es relajante.

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