martes, 11 de febrero de 2014

Encuentran riqueza arqueológica en el camino Santa Bárbara–Quiquibey, Yungas de La Paz

Entre los objetos recuperados se encuentran: 196 objetos líticos, entre hachas, batanes y cuchillos; 1278 objetos cerámicos. Se registró un petroglifo aunque se sabe que era una expresión recurrente en la región y que existen diseminados muchos otros especímenes.
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El estudio de impacto arqueológico realizado en la carretera Santa Bárbara – Caranavi - Quiquibey, que une La Paz, con la región de los Yungas, reveló la existencia de una gran riqueza arqueológica a lo largo de la vía, destacándose el rescate de hachas, batanes, cerámica y petroglifos del período lítico.
Según el Gerente Nacional Socio Ambiental de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), Manuel Guzmán, el estudio se realizó en el marco del proyecto “Construcción, control de calidad y mantenimiento de la carretera Santa Bárbara-Caranavi-Río Alto Beni-Quiquibey”, con la finalidad de evaluar y prevenir la destrucción de restos de cultura material como parte de la Responsabilidad Social que ejecuta la entidad estatal.
Los arqueólogos, Jédu Sagárnaga Meneses y Eleana Maldonado de la empresa Scientia Consultora Científica, que participó en el estudio de impacto arqueológico, en un artículo denominado “En el país de las Hachas, los Batanes y los Petroglifos”, publicado en la Revista Chachapuma, sostienen que la evidencia que pudo analizarse, sugiere no sólo una extensa ocupación del área, sino también una cierta especialización probablemente en la tala de árboles, dado el gran número de hachas líticas que han sido ubicadas sin mayor dificultad.
La carretera entre Santa Bárbara y Quiquibey es uno de los proyectos de mayor impacto social y de desarrollo del Norte del departamento de La Paz y se constituye en la continuación del tramo La Paz-Cotapata-Santa Bárbara. Se compone de tres grandes tramos: Tramo I, desde Santa Bárbara hasta Caranavi; Tramo II, de Caranavi a Puente Sapecho y Tramo III, de Puente Sapecho al Puente Quiquibey.

En enero de 2013, la ABC firmó el contrato público para la construcción de esta carretera con la empresa Constructora Sociedad Accidental ARBOL con una inversión de más de 234 millones de dólares, cuyas obras actualmente se encuentran en ejecución.

En el estudio de impacto arqueológico, los especialistas señalan que si bien aún no se ha establecido y difícilmente se lo podrá hacer, en qué momento se iniciaron las incursiones de altiplánicos a estas cálidas tierras, se tiene alguna certeza de que ya en el período hegemónico de Tiwanaku, estos grupos se encontraban asentados en la región.

Dan cuenta que la instalación de caminos prehispánicos parece y debe remontarse a esa época, pues la interrelación con esta región significaba suministros de creciente interés tales como madera, frutos tropicales, animales exóticos y derivados, pero especialmente plantas alucinógenas y un producto que la iconografía inscrita en vasijas (de cerámica, principalmente) muestra como de importancia superlativa: la coca.


Hachas, Batanes, cerámicas y Petroglifos


Los arqueólogos Sagárnaga, Maldonado y Javier Mencías Bedoya, aseguran que la empresa Scientia Consultora Científica, en el trabajo de campo, recuperó una significativa colección de objetos arqueológicos que se constituyen en patrimonio del país y, particularmente, de las poblaciones que habitan las áreas investigadas.

Entre las piezas recuperadas se encuentran 196 objetos líticos entre, hachas, batanes, cuchillos, esferas parecida a una boleadora, láminas o lascas, alisadores, raederas, manos de moler, núcleos, entre otros.

Sobre material de cerámica, el informe da cuenta que en un conteo total, se logró analizar 1.278 fragmentos cerámicos, de los cuales 1.262 fueron recolectados de excavaciones y 16 fueron encontrados en superficie producto de la apertura de un camino para la recolección de plátanos en la Concesión Illimani (camino entre el Punete Sapecho y Piquendo). A este grupo de hallazgos se suma un cántaro semi entero que pertenece a la comunidad San Silverio que fue limpiado y reconstruido en la ciudad de La Paz.

Sobre los batanes encontrados, los investigadores sostienen que aunque son rústicos en su mayoría, sugieren la molienda de ciertos productos agrícolas como la yuca, que debió ser uno de los nutrientes principales de la región. Señalan que algo que llama la atención es que muchos de los denominados “batanes” tienen forma de recipiente, puede que se traten de receptáculos hechos intencionalmente.

Con relación a los petroglifos, que son diseños simbólicos grabados en rocas, realizados desgastando su capa superficial, aunque no se vio más que uno, en la región conocida como La Cascada, ubicado en el río Quiquibey que se desprende del río Beni, se sabe que era una expresión recurrente en la región, y que existen diseminados muchos especímenes, entendiéndose que varios han quedad ocultos por acción natural.






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