Entre las obras que se exhibieron y explicaron ayer están un par de escenas de la caída del Imperio Incaico y de la Revolución Federalista (Los mártires de Ayo Ayo y Retirada del Escuadrón Sucre).
Una de las que más llamó la atención, sin embargo, fue la iconografía que hizo Álvarez del retrato de Simón Bolívar, que aparece en lo alto de la testera del Salón de la Independencia.
La pintó José Gil de Castro, en Lima, según dijo, por encargo del propio Bolívar, en 1825.
Tiene una pose napoleónica, dijo, y la mano derecha en el corazón, en señal de tranquilidad, y la mano izquierda, sosteniendo su espada, que apunta hacia abajo, en señal de que terminó la Guerra.
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