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viernes, 25 de marzo de 2022

El Mirador de La Cruz, es uno de los atractivos locales más visitados en La Perla Turística del Beni

 El Mirador de La Cruz, es uno de los atractivos locales más visitados en La Perla Turística del Beni, se ubica a pocos minutos de la plaza principal. Comienza con una subida pronunciada con escalones desafiantes en medio de la selva tropical, luego se convierte en un camino que atraviesa la montaña entre raíces y rocas que hacen de sendero, tiene dos casetas de descanso en el trayecto, una casi a la mitad y la otra en la cima donde se encuentra una cruz de la que viene su nombre, se puede observar variedad de árboles, insectos y aves propias de la región amazónica, además de hermosos paisajes y la vista panorámica de Rurrenabaque Paraíso Terrenal.

The Mirador de La Cruz, is one of the most visited local attractions in La Perla Turística del Beni, it is located a few minutes from the main square. It begins with a steep ascent with challenging steps in the middle of the tropical jungle, then it becomes a path that crosses the mountain between roots and rocks that act as a path, it has two rest huts along the way, one almost halfway and the another at the top where there is a cross from which its name comes, you can see a variety of trees, insects and birds typical of the Amazon region, as well as beautiful landscapes and the panoramic view of Rurrenabaque Paraíso Terrenal.

FOTOS: Luis Salazar/Dirección de Turismo y Cultura GAM Rurrenabaque

El Mirador de La Cruz

El Mirador de La Cruz

El Mirador de La Cruz

El Mirador de La Cruz


martes, 24 de agosto de 2021

Bienvenidos a "Beni" - Descubre la mayor reserva natural con mayor riqueza biológica del mundo

La riqueza de flora y fauna invitan al turista a disfrutar de ríos y selva, además de la cultura viva de los mojeños, entre sus atractivos están:
  •     Ciudad de la Santísima Trinidad, en todo el departamento del Beni tomar un moto taxi es el medio de transporte singular y distinto a la de otras regiones del país, desde el casco viejo uno puede visitar la capital del Beni.
  •     Ruta del Bufeo, llegando a Puerto Ballivian cerca de Trinidad se encuentra esta ruta donde se puede disfrutar de los delfines rosados, especie endémica de los ríos del amazonas, incluso se puede nadar con ellos.
  •     Laguna Suárez, camino a Loreto se encuentra este atractivo turístico donde se puede hacer deportes acuáticos como motonáutica y disfrutar de los atardeceres más hermosos.
  •     San Ignacio de Moxos, cuenta con una iglesia hecha en 1694, cada año los comunarios se disfrazan de diversos animales desde hace siglos, esta costumbre se sigue conservando y que por ello le vale el título de ‘Capital Folclórica de Beni’ y su fiesta patronal, la Ichapekene Piesta, declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad.
  •     Rurrenabaque, conocida también como la “Perla Turística del Beni”, es la entrada a la amazonia donde se puede realizar diferentes actividades desde aquí como paseos en bote por Río Beni hasta el Parque Madidi en el departamento de La Paz y vista a los miradores desde donde se puede disfrutar de las fantásticas llanuras del departamento.
  •     Pampas del Yacuma, desde Rurrenabaque se puede visitar y pernoctar en albergues Eco Turísticos las bondades de la flora y fauna realizando caza fotográfica de monos, cocodrilos, aves, nadar con los delfines rosados y con suerte ver al imponente jaguar o a la enorme anaconda.
  •     Riberalta, desde donde se puede ver los resquicios de la historia de la guerra del Acre, fronteriza con la República Federativa del Brasil.

Beni Patrimonial

La catedral de Trinidad: Por una ley de 1916, el Vicario Apostólico de Trinidad con rango de obispado, dispuso la demolición de la Iglesia de la Santísima Trinidad, construída en el período de las misiones, para edificar en el mismo lugar la actual Catedral de Trinidad, que se concluyó en el año 1931. La iglesia de manpostería, construida con gusto académico, cuenta en su Santuario con los siguientes objetos valiosos «Lienzo de Nuestra Señora de Belén, hecho en el Cuzco, un nacimiento del Niño Dios hecho en Guamaga, varios bultos napolitanos, romanos, quiteños y cuzqueños, y una custodia esmaltada y con piedras finas.



Gastronomía

La gastronomía de Beni, está ligada generalmente a las fiestas religiosas, es una cocina variada donde se encuentran platos típicos como el ají de panza, elaborado con arroz hervido, charque, yuca y otros ingredientes; pan de arroz, elaborado con harina de arroz, yuca molida y queso; empanada de maíz; cuñape, preparado con harina de yuca; Keperi beniano, plato preparado con carne vació, jugo de limón, pimienta, comino, aji nomoto, sal y agua; Surubí al Horno, elaborado con surubí (pez de la región), yuca frita, arroz graneado, ensalada de lechuga y tomate; entre otros.


Culturas Vivas

La gastronomía de Beni, está ligada generalmente a las fiestas religiosas, es una cocina variada donde se encuentran platos típicos como el ají de panza, elaborado con arroz hervido, charque, yuca y otros ingredientes; pan de arroz, elaborado con harina de arroz, yuca molida y queso; empanada de maíz; cuñape, preparado con harina de yuca; Keperi beniano, plato preparado con carne vació, jugo de limón, pimienta, comino, aji nomoto, sal y agua; Surubí al Horno, elaborado con surubí (pez de la región), yuca frita, arroz graneado, ensalada de lechuga y tomate; entre otros.


miércoles, 22 de marzo de 2017

Buscan potenciar el turismo en Roboré



El municipio cruceño de Roboré en los últimos cinco años se ha convertido en uno de los referentes turísticos preferido, no solo por bolivianos, sino también por los extranjeros y en el afán de potenciar su actividad turística, el Gobierno central y la Gobernación de Santa Cruz realizarán talleres de capacitación en la zona.



Lorena Saavedra, directora de Turismo de la Gobernación de Santa Cruz, informó que desde el miércoles 29 al viernes 31 de marzo se realizarán varios talleres de capacitación en Roboré, en un trabajo mancomunado con el Gobierno, a través de la senadora Mari Elba Pinckert, que incentivó estos seminarios.



Dijo que la Gobernación capacitará al personal y a los guías turísticos para que puedan prestar un servicio al turista, cómo atender al visitante, las técnicas y cómo brindar la información correcta para que el viajero que llegue a Roboré pueda quedar satisfecho con un buen servicio.



“Roboré es uno de los municipios con alta demanda de turistas, sus atractivos naturales lo han colocado en un lugar muy apetecido por el turista local, nacional e internacional; sin embargo, queda por mejorar la calidad de atención y el mantenimiento del lugar”, indicó Saavedra.



Por otra parte, desde la Gobernación adelantaron que en estos días se reunirán con autoridades del Ministerio de Turismo para abordar la reglamentación de la ley 292 y buscar las alternativas como potenciar las Misiones Jesuíticas, como un recorrido turístico más para Bolivia.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Visas a israelíes hunden el turismo en Rurrenabaque

Yossi Ghinsberg es un aventurero israelí que el año 1981 estuvo perdido tres días en la selva amazónica boliviana. Sobrevivió y narró sus peripecias en el libro Lost in the Jungle.

El texto fue la principal motivación para que turistas israelíes se interesen de sobremanera en visitar esa región del país. El destino preferido era Rurrenabaque, donde -según registros de la Dirección de Turismo del municipio- llegaban entre 14.000 y 17.000 viajeros por año. La cantidad de visitantes bajó significativamente después de que en agosto de 2014 se endureciera el trámite migratorio para los israelíes. En 2015, solamente 3.000 ciudadanos de ese país visitaron Rurrenabaque.

Cuando, a mediados de julio de 2014 se libraba una guerra en la Franja de Gaza que duró 50 días y dejó al menos 2.000 muertos, el presidente Evo Morales denunció el acuerdo sobre visas que tenía Bolivia con Israel desde 1972, por el cual los israelíes sólo debían presentar documento de identidad y pasaporte para ingresar al país.

Desde ese momento, los ciudadanos de ese Estado están contemplados en el "grupo III”, en el que figuran países declarados como terroristas o peligrosos: Afganistán, Angola, Camboya, Estados Unidos, Iraq, Puerto Rico, Ruanda y Siria, entre otros. Por esa razón, para entrar a Bolivia se requiere de un trámite más largo.

El inciso C del artículo 8 del decreto 1923 establece al respecto: "Las personas extranjeras pertenecientes al Grupo III de países requieren visa de ingreso por turismo o visita previa verificación de requisitos por la Dirección General de Migración”.

La "perla turística” en su mala hora
Su paisaje, su posición geográfica a los pies de las montañas, las sabanas, los ríos y lagunas, hacen de Rurrenabaque un lugar singular y uno de los principales sitios atractivos turísticos del país.

Sin embargo, los entrevistados sostienen que debido a la disposición indicada, hoteles, restaurantes, agencias de turismo y negocios de transporte se vieron menoscabados.

"Ese tema ha perjudicado hartísimo al turismo del pueblo. El Gobierno debería ver el tema de las visas a los israelitas, porque el 70% de los turistas que llegaban eran israelitas, ahora el turismo ha bajado, no hay flujo económico. Se siente desde el mototaxista hasta la señora que sale a vender sus empanadas”, indica Eliane Moreno, vicepresidenta del Concejo Municipal de Rurrenabaque.

"Ellos (los israelitas) rentaban la moto, no sólo un día o mediodía, a veces tres o cinco días… Ese era un buen ingreso para todos nosotros, para nuestras familias”, enfatiza con resignación el presidente del Sindicato de Mototaxis 16 de Julio, Eizar Mosqueira.

Bajas ganancias
Un mototaxista llegaba a ganar un promedio de 180 y 200 bolivianos por día, ahora lo mínimo que consiguen es hasta 120, trabajando desde las seis de la mañana. Rentar una moto en Rurrenabaque cuesta 30 bolivianos la hora.

Carlos Espinoza fue propietario del ya desaparecido Café de La Jungla. Explica algunos detalles sobre qué buscaban los israelíes en Rurrenabaque: "Los israelitas regatean en hoteles y en los tours, pero no para comer. A Juliano -restaurant gourmet- iban dos veces, a las 5 de la tarde, y volvían a las 10 de la noche. Gastaban en comida y dejaban buenas propinas”.

Este emprendedor comenta que los visitantes, si bien "tomaban los tours más baratos, iban a los restaurantes más caros, los cuales siempre estaban llenos”. Remarca que "no restringían el dinero para comer y tomar bien”.

Precisamente Juliano, uno de los restaurantes más caros del municipio, durante años fue el lugar predilecto de los israelitas.

Uno de los propietarios, Mehdi Maalaoui, indica cómo el negocio se tuvo que adaptar para sobrevivir ante la merma de los visitantes: hoy, los clientes son más turistas europeos y los chinos y españoles que trabajan en la región.

"Nosotros trabajamos con mucho israelita, pese a ser uno de los lugares más caros. Los israelitas venían a comer acá. En su tiempo, el 95% de los clientes al mes eran israelitas. Ahora hay empresas chinas y españolas que consumen en Juliano”, indica.

El hospedaje
En cuanto a la hotelería, la baja del turismo hebreo significó una "drástica caída” en el rubro durante el primer año, indican los entrevistados.

En la actualidad, estos espacios son utilizados por al menos dos razones: por la llegada de autoridades a la zona y por la presencia de ciudadanos chinos y de trabajadores de las empresas españolas. En San Buenaventura se edificó un ingenio azucarero; también se construye la carretera Ixiamas-San Buenaventura. "No obstante, no son turistas, terminan su trabajo y van a desaparecer”, sostiene Leoncio Janco, exdirector de Turismo de la Alcaldía.

Según un sondeo que realizó Página Siete en cinco hoteles, los turistas israelíes solían quedarse alrededor de 15 días en el pueblo, realizando las diferentes actividades, mientras que los turistas de otras nacionalidades tienden a quedarse entre tres y cuatro días.

El actual director de Turismo de Rurrenabaque, Oscar Ramírez, cree que la mejor medida es extender a 60 días el tiempo de estadía de los israelitas, quienes -sostiene- sólo tienen permiso para transitar legalmente por el país por 30 días.

"Pedimos que les flexibilicen su tiempo de estadía. Ahora van al Salar de Uyuni, a Tiwanaku, al lago (Titicaca), y por falta de tiempo ya no vienen acá”, manifestó la autoridad, quien además indicó que presentaron una nota a la Cancillería al respecto.

"Nos costó 50 años desarrollar el turismo”
Oscar Ramírez, director de Turismo del municipio de Rurrenabaque, en el departamento de Beni, explica cuáles son los riesgos que vislumbra el municipio, que atraviesa por la mayor crisis turística de su historia. Comenta que al municipio le costó 50 años desarrollar el turismo.

No obstante, sostiene que la construcción del puente que unirá Rurrenabaque con San Buenaventura y la represa de El Bala son dos elementos fundamentales para entender cómo puede transformarse el ecosistema de esta región.

¿El crecimiento de la industria influye en el turismo?
Tuvimos una percepción al respecto, y en varias reuniones lo tocamos: se está queriendo cambiar el enfoque económico de Rurrenabaque. O sea, volvernos un municipio productivo, pero productivo en el sentido de que, por ejemplo, la represa de El Bala, si consiguen hacerla, nos vamos a inundar. Tengo datos de que la inundación sería enorme. Hay otros estudios, y tampoco sabemos en realidad qué puede pasar.

¿Qué riesgos habría con su construcción?
Al poner una represa en El Bala va a desaparecer una parte del parque Madidi, que es uno de los principales atractivos; incluso comunidades van a desaparecer. No le veo el efecto económico. ¿Cuánto costaría producir energía para llevarla a Brasil? ¿Será rentable cruzar toda Bolivia en transporte de energía? Brasil nos va a comprar una energía muy alta por el transporte. No veo viabilidad en ese proyecto.
Ahora bien, si fuera cerca de la frontera estaríamos de acuerdo, porque es una opción de desarrollo, pero desde aquí no le veo. Hemos tenido reuniones con operadores y todos los involucrados en Rurrenabaque, y no le vemos la rentabilidad de proyecto.

¿La lejanía con la frontera es la principal falencia?
Si te pones a ver, la mayor parte de las represas de gran envergadura, como Itaipú (Brasil-Paraguay), están cerca de la frontera. Eso permite el acceso directo a países vecinos. En cambio de aquí vamos a tener que cruzar todo el llano boliviano para llegar a Brasil. Esa es nuestra percepción.

Con todo ese panorama adverso que se vislumbra, ¿pensaron en un plan "B”?
Hemos pensado que si dejamos de ser turísticos, pero que nos paguen regalías por los megas que vamos a producir. Pero si va a tener rentabilidad el proyecto…

En conclusión, ¿se puede decir que el desarrollo les va a quitar el atractivo turístico?
Claro. Nos ha costado como 50 años desarrollar el turismo. Hemos tropezado, gateando, caminando. Ahora somos el primer municipio de Bolivia que ha hecho una ley de servicios turísticos, en la que fijamos un precio de 1.200 bolivianos mínimo por tres días de tour. Antes se cobraba 300 o 400 por un tour de mala calidad.

¿De momento, quiénes han sido los más damnificados en el municipio?
En sí, todos. Las familias que fueron desocupadas, que se les pagó muy poco por sus casas para construir el puente. Eso va a ir afectando al turismo, el turista ya no se va a encontrar con la naturaleza que busca aquí. Dejaríamos de ser turísticos, pero no recibimos nada a cambio.


¿CAMBIOS EN RURRENABAQUE?
La construcción del puente para unir a Rurrenabaque con San Buenaventura y la construcción de la represa del Bala son elementos que cambiarían el turismo en Rurrenabaque, según explicaron autoridades y pobladores del lugar. De momento, se harán pasos de transporte de alto tonelaje, motivo por el cual se derribaron cerros y árboles para allanar la vía de acceso al puente.

Eliane Moreno, vicepresidenta del Consejo Municipal de Rurrenabaque, explica cómo puede afectar el desarrollo de la zona al turismo del pueblo: "Rurrenabaque es un lugar más tranquilo, más calmado, en el sentido de que la construcción del puente va a traer desarrollo, pero acarrea consecuencias en el turismo. El tránsito de gente hace que llegue mayor afluencia de gente que no conoce nuestra cultura. Antes Rurrenabaque era más limpio”, indica.
En junio de 2015, con Anacleto Dávalos como alcalde, comenzó a construirse el puente que unirá a Rurrenabaque y San Buenaventura; su finalización será en 2019.

miércoles, 10 de agosto de 2016

El departamento beniano se abre con una variedad de ofertas para los turistas que buscan aventura.

Quién no ha escuchado de las maravillas del Beni, de sus paisajes hermosos y de su gente amable. Pero eso no es todo. Este departamento también oferta una gran variedad de atractivos turísticos para quienes están dispuestos a vivir la aventura como si fuera el último día para hacerlo.

Rurrenabaque. Es una ciudad turística que se encuentra entre los tres destinos más visitados por ser la puerta de ingreso al Parque Nacional Madidi. La población está situada en el Beni donde comienzan los llanos orientales. Este es un lugar ideal para navegar por los ríos Beni, Mamoré e Iténez, que desplazan al visitante a insospechados lugares de la selva.

La encañada del bala. Es el lugar donde el río Beni corre entre las montañas y tiene una belleza impresionante. Brinda a sus visitantes la oportunidad de experimentar el bosque húmedo tropical así como senderos que permiten observar los diferentes ecosistemas, cada uno de ellos con su particular flora y fauna.

Biósfera Pilón Laja. Se constituye en un área protegida más, que tiene la categoría de “reserva” y es patrimonio del Estado. Es una mezcla de ecosistemas de montaña y tierras altas sobre bosques tropicales y subtropicales. Alberga gran variedad de especies vegetales y animales en su hábitat natural. Allí mismo se encuentra etnias como la de los Chimanes y Mosetenes que conviven con la naturaleza en perfecta armonía.

Río Tuichi. Es ideal para actividades de agua como el rafting y el Kayaking a nivel profesional. En el trayecto se pueden observar el bosque amazónico y animales salvajes.

Guayaramerín

Es una ciudad ubicada en la margen izquierda del río Mamoré, frente a la población brasileña de Guajará-Mirim. Tiene un astillero donde se construyen embarcaciones de regular tonelaje. Aunque en la actualidad el puerto es el principal centro comercial de la zona, ello no le quita el potencial turístico que posee.

Laguna Colorado. De agua dulce, esta belleza está ubicada al este del lago Rogagua al oeste del departamento, tiene una forma rectangular con 6,62 kilómetros de largo por 3,48 kilómetros de ancho y una superficie de 1.593,7 hectáreas o 15,93 km².

Laguna Chalalán. Es una hermosa laguna que se encuentra en medio del Parque Nacional Madidi. Cerca a la laguna se encuentra el Albergue Ecológico Chalalán, que hace parte del circuito que recorren los principales atractivos del Parque Nacional Madidi y que, de alguna manera, garantiza su sostenibilidad.

lunes, 13 de junio de 2016

El Reina de Enin y el Gran Mamoré…

LINDO RELATO | AMANTE DE LA NATURALEZA, ESTE VIAJERO INCANSABLE CUENTA SU EXERIENCIA NAVEGANDO SOBRE EL RÍO MAMORÉ.

Hace unos años, en el río Mamore, tuve la dicha como capitán del barco crucero “Reina de Enin,” en ese entonces de la Agencia Fremen, ser anfitrión de viajeros y aventureros, buscadores de paz y sosiego, en viajes por el gran río. Y hoy también, la singular atención que la tripulación del crucero Creative Tours y los hospitalarios benianos da, nos permiten provechosas y venturosas travesías, tanto ecológicas como culturales y étnicas.

Finalizaba el primer semestre del año 2006, eran los días más intensos en cuanto a trabajo. Las torrenciales lluvias caídas en la cordillera central de Los Andes habían pasado y nuestro barco recién repintado, ondulaba en el remanente turbión que aun llegaba arrastrando el “Tarope” y cuanto madero caído encontraba a su paso. La avifauna tropical daba la bienvenida, en forma de águilas, garzas, batos, pavas, pato cuervos, parabas y harpías, como también el descomunal canto del nocturno “cuyabo”, el imponente Tapacaré y el inconfundible y espectacular Serere, ave milenaria.

Bolivia y el Beni vibraban con la explosividad y esplendor que solo las tempestuosas tardes amazónicas pueden dar. A bordo del Reina, se preparaba un suculento bufete de comidas naturales y saludables, mientras arribábamos en lanchas motorizadas después de conocer algunos secretos del río y del bosque.

Los experimentados, el botero Galindo y el piloto Manolo, navegando a diestra, nos garantizaban la seguridad de los pasajeros, nacionales y extranjeros venidos de distantes países. Aquí me pude complementar en mi trabajo de capitán viviendo la gran experiencia que tuve como guía eco turístico con mis doce años de trabajo. La experiencia nos daba ventajas para suministrar adecuados manejos en el trato con los turistas y realizar interesantes paseos que los viajes en ríos amazónicos exigen.

El programa de actividades no podía realizarse sin nuestra “anaconda”, el deslizador motorizado que, aguantando el ‘kilaje’ de hasta 6 o 7 pasajeros, entre suizos, belgas, holandeses, españoles, franceses, alemanes, italianos, norteamericanos y otros, nos llevaba hacia rumbos desconocidos ingresando en brazos de ríos viejos, arroyos, y el Mamoré, sea río arriba o río abajo. Montábamos a caballo, avistamos aves y fauna, salíamos en “safaris fotográficos” de caimaneo nocturno, o recorríamos las orillas para escoger las más blanquecinas y tranquilas playas. Se divisaba, asimismo, en las distantes y solitarias riberas, algún boquiabierto lagarto asoleándose, y los pato cuervos y batos nos recordaban la magnitud de la selva y el río.

El río es vivo, cuna y mentor de originarios, manifiesto de aventureros que muestra su personalidad unas veces severa, otras veces benigna, así de benigna que mientras nos deslizábamos un día, vi un ‘pez volador’ saliendo del agua en el preciso instante en que le daba un mojado sopapo cabalmente en la cara al ocasional pasajero, pero tan bienvenido por la frescura del agua bajo el ardiente sol tropical.

Por las tardes, el bosque bajo el ardiente sol, cobijaba al viajero, ansioso de vida y de conocimiento, y mientras se “ataba” el barco divisamos una tropa de esquivas “capybaras” que se lanzaban desde la orilla para evitarnos, hundiéndose en el frenético chapuseo que las llevaría al litoral opuesto. El río era uno y si deseabas “brazearlo” o hacerlo a “bubuya”, debías hacerlo con precaución porque este río te pone prueba. A prueba de pulmón y brazada, y así, vimos una tarde cómo un Jaguar, “pantera onza” nadaba a encanto la totalidad del ancho ribereño del Mamoré.

Al alba, el silencio del amanecer amazónico nos habla de penumbras boscosas, donde vibran los millares de insectos que se alimentan de los néctares desperdiciados del Enin, la Tierra sin Mal. Por las tardes, en actividades variadas, al untarnos en el barro del río (actividad terapéutica), el calor y el aire nos traen hermosos anuncios, que los distantes nubarrones de cúmulo nimbus vertirán sus torrenciales bendiciones sobre el río y el cautivante manto verde de la gran Amazonia. Nadando, nos miramos el rostro reflejado en el bufeo, ‘inia boliviensis’, a pocos metros de uno, pero con el solo aleteo continúan su hermosa danza acuática, mostrándonos la insignificancia del hombre comparada a la majestuosa vivencia que habita aquí. O cuando Manolo, alias “El Lobo del Rio”, y piloto del barco se proponía ir a la pesca de piranha, ay de mi! Debía prepararme para una sobredosis de vitamina D, que solo el astro Rey nos puede dar tras largas horas “tirando línea de carnada”, bajo los ardientes rayos en los brazos viejos del gran río o en alguna laguna.

El aspecto humano del río en la “tierra sin mal”, se hace presente, sin duda, en Villa San Renato, El Carmen, Santa María del Pilar, como en Giraldas, donde visitamos a habitantes ribereños con su originaria hospitalidad. Mojeños y trinitarios, maestros ecólogos de las cuencas, brindaban mangas y yuca, toronja y bananos, más el infaltable cacao, que partida la semilla, nos saciaba con su dulzura. En esa oportunidad, en la visita a San Renato, fui honrado con el nombramiento de ‘padrino” para el evento del “palo encebao”.

Durante esos días, nuestros visitantes españoles, de “Médicos Sin Fronteras”, que hacían sus nobles armas en la magnificencia amazónica, aportaron para que en Octubre de ese año, San Renato tenga su “palo encebao”, costumbre orientísima de la otra Bolivia.

En fin, la vida a bordo de embarcaciones en los ríos de la cuenca amazónica boliviana, lleva un tinte mágico y de encanto. La incomparable sensación de estar respirando el aire más puro y denso del mundo, junto con el medio ambiente silvestre, casi salvaje, te predisponen a vivir una experiencia sin igual, en esta brava y hermosa región. El río enseña, y el río es tu amigo, y en los meandros y centro, el agua se puede beber, si, pero si nadas en él, no te alejes de las orillas, ya sea que caigas en las insospechadas corrientes también debes cuidar de no pisar arenas donde se esconde la raya de cola larga, cuyo aguijón causó profundo dolor a más de un bañista. Siempre precautelar contra la intensa radiación solar al que uno se expone y cuidar de empalizadas de ramas y troncos sumergidos, pero principalmente disfrutar del encanto de un crucero a bordo del Reina de Enin y no olvidar como una vez el lobo dijo: “si tomas el agua del Mamoré, siempre regresarás a él.”

domingo, 1 de mayo de 2016

Río Apere: Estación Mercedes



En las riberas del río Apere parecen conectarse los cuatro elementos de la naturaleza en sabia cofradía. El agua de sus fluidos, el aire como la brisa fresca, la tierra y su cable a la vida, y el fuego como ardiente clima de insolación. Es la Amazonía boliviana, noreste del país, donde una nueva ruta turística busca promover el encanto por la aventura en el paisaje aún silvestre del serpenteante raudal que une las provincias de Yacuma y Moxos, territorio del departamento de Beni.

Llegar no es fácil. Desde la capital beniana, Trinidad, parten los típicos taxis aéreos hacia San Ignacio de Moxos, a 88 kilómetros, en un viaje que dura alrededor de 20 minutos. Luego el traslado en vehículo hasta Puerto San Borja, donde empieza la hazaña a bordo de lanchas que atraviesan el río cercado por enormes árboles, en un viaje rápido a la vez de placentero. “Este proyecto de turismo comunitario nació por iniciativa del Estado boliviano y está distribuido en ocho comunidades ribereñas: San Antonio del Pallar, Santa Rosa del Apere, San Miguel del Apere, Puerto San Borja, Las Mercedes del Apere, San Pedro del Apere, El Perú río Apere y Desengaño”, explica Joaquín Rodas, viceministro de Turismo, beniano de nacimiento y por ende, un conocedor del lugar y su tradición.

Desde la época de la conquista española, Moxos fue considerado un emporio de riquezas. Y por ello, el recorrido por el río de cerca de 500 kilómetros de longitud que desemboca en el Mamoré, fue identificado como potencial destino turístico, el cual permitirá el progreso de las comunidades colindantes, preservando su identidad y también su cultura.

Las Mercedes del Apere es una de las paradas más visitadas en este itinerario de viaje náutico. A dos horas del traslado en lancha desde Puerto San Borja, la comunidad es un diagramado de casas de madera con techos de hojas de motacú y enormes ventanales, para la circulación del aire. El calor sofoca y los refrescos naturales, como el de caldo de caña, son el elixir en plena selva amazónica. Al centro de la comunidad, una cancha con el pasto más envidiable es testimonio de que allí se juegan verdaderas contiendas futboleras. Lo asegura Adhemar Mole (39), quien es el segundo cacique de la comunidad además de jugador e hincha del club deportivo Mercedes, de uniforme azul.

La historia de esta autoridad es en parte la genealogía del poblado. Nacido en el seno de una familia numerosa, sus primeras vivencias guardan la pureza de los contextos de naturaleza bucólica. Sin energía eléctrica que era suplida por velas de cebo, sin agua potable, sin catres sino más bien “chapapas” (hechas de madera y cuero de res), su mundo antaño era lo más cercano a lo primigenio. De niño acompañaba a su padre a cazar y pescar; los terruños de Las Mercedes del Apere albergan al llamado localmente “puerco de tropa” (chancho de monte) y sus ríos son el hábitat natural de especies como surubí, pacú, palometa, sábalo, yayú, blanquillo y samapi, entre otras.

Después de culminar sus estudios de primaria, Adhemar se vio en la necesidad, como muchos de los de su generación, de migrar hacia otras poblaciones donde continuar su formación secundaria. Entonces el futuro cacique eligió San Ignacio de Moxos, y tras seis años de radicatoria en que logró el bachillerato, retornó a su comunidad para dar clases a niños y también adultos. Es en las aulas de la Unidad Educativa Las Mercedes donde enseña parte de la historia de su comunidad. “Nosotros tenemos gran influencia de la cultura movima. Además de la caza y la pesca, la gran herencia de ellos es la elaboración del masaco (foto cuadro derecha)”, señala Adhemar. También nombra al chivé, preparado a base de harina de yuca, como otra de las tradiciones infaltables en la mesa de la comunidad. “Los sembradíos principales de las chacras son la yuca, el maíz, el arroz y el plátano; además se cultiva caña de azúcar, frijol y sandía. Las toronjas crecen solas”, sonríe el guía-historiador-autoridad.

Cosmovisión

Entre los habitantes de la comunidad sigue vigente el respeto a la naturaleza y a los animales, una cosmovisión que convive con las creencias cristianas que influyen de gran manera entre la población. Los médicos tradicionales o curanderos tienen a la mano innumerables plantas medicinales y son los encargados de la atención de enfermos. Por ejemplo, una de las habituales plantas en los jardines “mercedianos”, la jipi japa, sirve para paliar y curar las más diversas infecciones.

Pero además de los arbustos sanativos, también se encuentran diversos frutos con los cuales refrescar el suplicio de las altas temperaturas: tamarindo, achachairú, coco, además de las enormes toronjas. Para el consumo de esta última, los lugareños sacuden la copa del árbol que ve caer el fruto, desplegando una técnica sin igual para saborearlo: luego de pelarlo, cercenan uno de sus polos y realizan una pequeña incisión al interior de la pulpa, de manera de aprovechar hasta la última gota de jugo. Como beber de una gran tutuma (fruto cuya dura cáscara sirve de recipiente). Por otro lado, entre las artesanías que aquí se elaboran destacan los trenzados de esteras de jatata y de totora, con figuras que realizan las mujeres, además de tejidos en hilo de algodón. Los hombres trabajan la madera, fabrican grandes canoas, carretones, ruedas de carretones, tacuses (morteros grandes para pelar arroz y machacar otros alimentos) y juguetes para niños.

La comunidad también cuenta con una laguna artificial como criadero de peces; el preferido sin dudas el pacú, que habita la gran alberca de 25 metros de ancho por 50 de largo en un número que sobrepasa el millar. “No vendemos lo que producimos, simplemente es para el consumo de los comunarios”, explica el segundo cacique. “Ahora, si en algún momento se decide la comercialización sin perjuicio, debe ser por decisión de las comunidades y de una manera que sea sostenible”, agrega.

En esta población hay seis pozas para la pesca y también dos cañales, que se definen como aquellos terrenos dedicados al cultivo y cosecha de caña para producir empanizao, miel y azúcar, a través de métodos tradicionales. “Las Mercedes del Apere es muy dinámica por su actividad económica; en su tiempo fue el paso obligado para acceder a Santa Ana del Yacuma (capital de la provincia Yacuma), logrando la producción de caña”, afirma la autoridad comunaria.

Para el Viceministro de Turismo, la riqueza de la visita consiste en apreciar “cómo las comunidades aún conservan una tradición cultural ancestral, reflejada en la elaboración de artesanías, danza, música y gastronomía”.

Cada 24 de septiembre, el pueblo celebra su aniversario con diversas actividades, entre ellas la entrada folklórica por sus calles de tierra, que culmina por la noche con una velada artístico-cultural en la unidad educativa, la cual reúne a gente de distintas generaciones.

“Los chicos presentan números de danza, declaman poesía, algunos cantan, cuentan chistes y hasta presentan obras de teatro”. Adhemar dice que el broche de oro de la jornada se vive con la elección de la Miss Mercedes. “Es una fiesta completa donde las chicas se presentan en traje deportivo, vestido de gala, y un atuendo típico confeccionado por ellas mismas en base a plantas y semillas típicas de esta región”. En los últimos meses, el paisaje de Las Mercedes ha empezado a exponer algunas antenas satelitales; ello, más la promesa de una pronta instalación de telefonía celular e internet de parte de autoridades nacionales, avizora un panorama nunca percibido entre los habitantes de esta aldea paradisíaca. “Yo entiendo que el progreso viene con todo esto; pero hay algo que está empezando a cambiar y eso lo notamos entre nuestros jóvenes”, dice Adhemar. Todo empezó con la llegada de la energía eléctrica hace poco menos de un año.

Con ella arribaron los primeros aparatos de televisión con DVD incluido. Y desde ahí, algunos hábitos empezaron a modificarse entre los lugareños. “Era tal la expectativa que algunos ya contaban con todo el aparato, listos para encenderlo apenas instalaran la electricidad. Ahora nos damos cuenta de que muchos de nuestros hijos, incluso nuestras esposas, han creado una adicción a los programas de Tv, como las telenovelas. Los chicos han dejado de salir de sus casas para jugar, prefieren ver videos musicales; no quiero imaginar el momento en que llegue la señal para el celular”, confiesa muy pensativo el cacique mercediano.

Leyendas

Entre la diversidad de mitos sobre el amazonas beniano, destaca la del Cristo de Oro de Moxos, que relata la existencia de una efigie de oro, del tamaño de un hombre normal, en el fondo de una laguna no identificada. Una historia similar a la famosa leyenda del Dorado en Colombia. O la del bufeo o “delfín del río”, del que la tradición oral sostiene que se convierte en hombre para seducir a mujeres jóvenes. Solo una muestra entre otros tantos mitos que se transmiten por generaciones. Y es que la tierra que habita Adhemar y los suyos está llena de embrujo y templanza.

“La iniciativa de impulsar este destino surge además con el propósito de que las comunidades progresen a través del turismo, pero preservando su identidad y su riquísima cultura”, dice el viceministro Rodas sobre el proyecto promovido por el Estado Plurinacional a través de los ministerios de la Presidencia y de Culturas y Turismo, de la Gobernación del Beni, Boltur y los empresarios privados por medio de AXS Bolivia.

La noche empieza a caer en Las Mercedes. Ancianos, adultos y niños se reúnen en una de las cabañas con ventilador a compartir lo que tienen para la cena, mientras disfrutan de una película en formato DVD. Afuera, el calor y los mosquitos arrecian. Y de fondo, el río.

Los movimas

En las orillas del río Apere habitan principalmente las culturas movima, moxeño-ignaciano y moxeño-trinitario. “La mayoría de las familias son movima”, explica el segundo cacique de Las Mercedes de Apere, Adhemar Mole.

Los movima eran un pueblo muy numeroso. Tradicionalmente, su territorio se extendía desde los márgenes del río Mamoré hasta la zona de San Borja, y al este hasta los lugares ocupados por los kayuvaba. El primero que tuvo contacto con la etnia fue el padre Gregorio de Bolívar, quien se encontró con ellos el año 1621.

A inicios del siglo XVIII, el padre Altamirano los vuelve a contactar, dando cuenta de la existencia de unos 20.000 indígenas que se encontraban en “80 poblaciones pequeñas”. La primera Misión entre los movima fue la de San Lorenzo, fundada por el padre Baltasar Espinoza en 1708; a esta fundación siguieron las de San Luis, San Pablo, San Borja y Reyes. Cuando el padre Altamirano fue muerto por los movima, se abandonó la Misión, que fue trasladada a Santa Ana de Yacuma y fundada de nuevo bajo este nombre. En los años 30 del siglo XIX, Alcides D'Orbigny encontró a los movima expandidos en el centro de Beni, colindando con los pueblos kayuvaba al norte, kanichana al este, y los mojeños al sur y sureste.




domingo, 6 de diciembre de 2015

Ruta del río Apere conecta la amazonia con el turismo


En el departamento de Beni, entre las provincias Yacuma y Moxos, se encuentra el río Apere, cuyas aguas recorren aproximadamente 500 kilómetros hasta llegar al río Mamoré, en la región amazónica del país.
La corriente nace al sur de las sabanas del Territorio Indígena Multiétnico (TIM), en pleno corazón de la llanura mojeña. Por su valiosa riqueza natural, el Gobierno identificó a esta zona como potencial destino turístico.
Bajo la iniciativa del Ministerio de la Presidencia y con el compromiso del empresariado privado, recientemente se inauguró el proyecto ‘Turismo Comunitario, por la Ruta del Río Apere’, que contempla una serie de actividades que permitirán a los visitantes apreciar la fauna y parajes únicos de esta región.
El proyecto incluirá un circuito turístico vivencial por las comunidades San Antonio del Pallar, Santa Rosa del Apere, San Miguel del Apere, Puerto San Borja, Mercedes del Apere, que son parte del TIM, sumadas a San Pedro del Apere, El Perú, río Apere y El Desengaño.
Tendrá un circuito de aventura, pesca, avistamiento de fauna y convivencia con sus pobladores. El recorrido se hará por vía fluvial o terrestre, vinculando las ocho comunidades, según la época del año o el interés del visitante.
La riqueza de la visita consiste en apreciar cómo las comunidades aún conservan una ancestral tradición cultural, reflejada en la elaboración de artesanías, danza y música, traducidas a su vez en la destreza única para la pesca, una de las actividades centrales de la experiencia turística.
Para llevar a cabo esta travesía se inició la construcción de ocho albergues, uno por población. También se realizaron cursos de capacitación a mujeres indígenas para la comercialización de sus tejidos, artesanías en madera, entre otros.

Empleos y capacitación
El proyecto, en su primera fase, está generando 160 empleos directos con salarios seguros y de alto impacto en las familias de la región.
Los pobladores reciben por parte del empresariado privado materiales para la construcción de los albergues, además de capacitación especializada en gastronomía y otras técnicas necesarias para la atención al visitante.
En el destino se organiza una oferta turística que incluye actividades de recreación y agroturismo en las comunidades de El Perú, río Apere y El Desengaño, a las que se puede acceder no sólo por río, sino también por vía aérea desde la ciudad de Trinidad.
Por último, al sur de Puerto San Borja se realiza una de las actividades más alegres de la oferta, que es la pesca deportiva. Las comunidades enseñan sus habilidades y destrezas a los visitantes en fuentes y lagunas que son habitadas por alrededor de 800 especies ictícolas, según datos del Ministerio de la Presidencia.

Atractivos de la región
La fauna amazónica, donde se encuentran las ocho comunidades, es una de las más espectaculares del planeta. Incluye felinos, roedores, aves, quelonios y primates.
En total son más de dos millones de especies, muchas de las cuales sólo se encuentran en esta región. En los cauces y cuerpos de agua amazónicos se puede encontrar, al margen del paiche (el pez más grande del mundo que mide hasta 2 metros), el surubí, pacú, palometa, sábalo, yayú, blanquillo, samapi, entre otras especies que viven en ese ecosistema único en el mundo.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Turismo: Bolivia apuesta por mostrar su amazonia al mundo

Aproximar la amazonia a Bolivia y el mundo es la meta de una iniciativa del Ministerio de la Presidencia y el Ministerio de Culturas y Turismo.
Un importante paso para esto será la realización de la Primera Feria Amazonia Fascinante, que se desarrollará del 11 al 13 de septiembre en la ciudad de La Paz, donde participarán gobernaciones, alcaldías, empresas estratégicas y productores, reflejando la riqueza cultural de la amazonia boliviana.
En el lanzamiento de este evento, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, resaltó las varias cualidades que posee esa región, que además de acoger a más de 30 pueblos indígenas, posee un alto grado de conservación y es rica en tradiciones, idiomas y culturas. Recordó que la amazonia boliviana comprende zonas de cinco departamentos del país, ocupando poco más de un tercio de la superficie total de Bolivia.
El Ministro pidió a la sociedad en general que realice un esfuerzo para conocer esta vasta región, dadas sus potencialidades inexploradas. De la misma forma, extendió la invitación a agencias de turismo, operadores y empresarios para que “tengan la audacia de invertir para desarrollar esta aventura”, no sólo turística, sino cultural, económica, social y productiva. Recalcó la necesidad de “insertar a la amazonia en el país”, aproximándola a Bolivia y al mundo.
Finalmente, Quintana anunció que el Gobierno realizará una gran inversión en la vertebración caminera de esa región y el país, lo que deberá ser aprovechado para conocer y recorrer la amazonia.
El viceministro de Turismo, Ernesto Rossell, indicó que el objetivo de la feria será mostrar la riqueza del país a través de lo que tiene la amazonia, promoviendo un intercambio integral y la variedad. Manifestó que no sólo será un espacio de exhibición y difusión, sino también un encuentro comercial y de presentaciones culturales. Adelantó que sólo de Beni y Pando participarán 25 municipios, además de 35 productores. El presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, Ronald Nostas, recalcó la importancia de conocer la belleza, y potencial productivo de esa zona para poder ser aprovechada, pero de una manera sostenible que cuide el medioambiente.
La feria se realizará en el salón Libertador del Real Plaza Hotel (exhotel Radisson), de 11.00 a 21.00. El ingreso será gratuito.

jueves, 20 de agosto de 2015

miércoles, 22 de julio de 2015

Video CAMARA VIAJERA RECORRIENDO BENI

lunes, 6 de julio de 2015

San Antonio del Pallar dispuesta a formar parte de circuito turístico en el Beni

La comunidad de San Antonio del Pallar, que es parte de las 26 poblaciones del Territorio Indígena Multiétnico (TIM), está dispuesta a formar parte del emplazamiento de un circuito turístico entre las localidades rivereñas del río Apere en el departamento amazónico de Beni.

El segundo Cacique de la población, Fidel José Mollinedo, explicó que su comunidad tiene varias cosas que ofrecer para formar parte del circuito turístico al igual que las otras localidades que se encuentran a orillas del río Apere.

“Para este circuito turístico, por ejemplo tenemos abundancia de animales silvestres que se los puede ver a través de un paseo por el río. Tenemos a los monos, las parabas y el paisaje”, dijo la autoridad.

Los brigadistas llegaron en la mañana del jueves a San Antonio del Pallar, después de un viaje por el río Apere en dos deslizadores. La población, constituida por 36 familias, salió a recibir a la comisión interinstitucional. La danza de los macheteros, con sus atuendos típicos,matizó la bienvenida a los visitantes.

El Cabildo Indigenal fue el escenario de la reunión entre las autoridades comunales y los brigadistas.

El Segundo Cacique también explicó que en varios lugares del río Apere se puede encontrar a los caimanes. Algunos, dijo, miden hasta cinco metros. Esta fauna y la flora son, según esta autoridad, un gran atractivo turístico que debería ser explotado.

De acuerdo con la Agencia Para el Desarrollo de las Macroregiones y Zonas Fronterizas (Ademaf) Beni, el objetivo del relevamiento de información de campo a cargo de la Brigada es “contar con identificación de atractivos, potencialidades y productos turísticos”, también encontrar riqueza productiva comunal yestablecer las necesidades básicas insatisfechas en las poblaciones que bordean el río Apere.

Paneles solares y cocinillas
El corregidor de esta población, Mario Semo, explicó que el Gobierno entregó hace unas semanas 30 paneles solares para dotar de electricidad a la población. El ministro de la presidencial, Juan Ramón Quintana, hizo la entrega correspondiente.

Semo dijo que con este servicio la vida de los habitantes de San Antonio del Pallar ha cambiado de manera notoria.

Otro elemento destacado por la autoridad es la entrega de cocinillas a gas licuado. A esta comunidad se dotó de 49 unidades con sus respectivas garrafas.

Doña Julia Mosuna Fabricano, al respecto, dijo que las mujeres y en general las familias de su comunidad se sienten muy “contentas” con estas entregas. “Antes cocinábamos a leña ahora las cosas están cambiando”, agregó.

Sin embargo, a algunos paneles solares les faltan baterías. Por otra parte, en la comunidad no hay posta sanitaria y los comunarios, además, solicitan caminos para sacar sus productos a los mercados más cercanos.

En esta población se produce arroz, maíz, plátano, yuca, caña, toronja, cacao y naranja entre otros. Sus habitantes hablan las lenguas trinitaria y el ignaciano.

viernes, 17 de abril de 2015

Video Moxos, en la Amazonía boliviana

Javier Alejandro Mascherano junto Posibl. acompaño a la gente de WHY Bolivia "educación para la integración" a visitar un proyecto en Moxos, en la Amazonía boliviana, recorrieron 75km en más de 7hrs, entre lodo, barro y caminos accidentados...

Mascherano, encantado con San Ignacio de Moxos

El defensor del Barcelona Javier Mascherano invita a sus más de cuatro millones de seguidores, en su cuenta de Twitter, a visitar San Ignacio de Moxos, en Bolivia. El futbolista está apoyando a una organización sin fines de lucro denominada WHY Bolivia.

"Así trabaja @WHYBolivia por un mundo mejor. Descubran Moxos...Un sueño en medio del Amazonas", se lee en un post que lanzó este jueves el reconocido jugador argentino. El enlace deriva a un video que muestra todo lo que se atraviesa para llegar hasta esa riqueza natural en el departamento de Beni.

Wayna Hilaña Yanapaña (WHY) es una institución que diseña y facilita procesos de formación y gestión de cambio para jóvenes, facilitadores, maestros y educadores.

Los lugareños le hicieron un reconocimiento al zaguero poniéndole su apellido a un equipo de fútbol, Club Mascherano. Los niños le regalaron una postal, que el argentino subió en su misma cuenta.

martes, 18 de noviembre de 2014

Beni Naturaleza, aventura y tradiciones

El departamento de Beni es una opción segura para los turistas que desean convivir con la naturaleza, un clima bastante cálido donde la flora es exhuberante y multicolor y donde la variedad de fauna prácticamente no tiene límites, se pueden encontrar jaguares, pumas, caimanes, serpientes, garzas, martín pescador, bandadas de loros chillones, armadillo gigante, el joche (roedor gigante), osos hormigueros, zarigüeyas, ñandúes, perdices, venados, monos, pavas de monte, parabas y maticos, tigresillos, gato montés, entre algunos.

Conviviendo en armonía con la naturaleza, están los diferentes grupos étnicos que pese al tiempo y la influencia de la civilización occidental, conservan sus costumbres y modos de producción.

Como testimonio de su historia están los templos de las misiones jesuíticas.

1 RÍOS NAVEGABLES

Beni está rodeado de ríos navegables, uno de los más importantes es el Mamoré.



2 BUFEOS

El delfín rosado habita únicamente los ríos de la cuenca alta del Madera.



3 NATURALEZA

Los ríos permiten a los turistas encontrarse con la naturaleza.



4 CULTURA

La música es una de las principales expresiones que mantienen los indígenas de Moxos.



5 PRODUCCIÓN

El extracto de la caña de azúcar es utilizado por los pobladores para jugos y la elaboración del empanizau.



6 GASTRONOMÍA

La cocina beniana es muy variada, tiene como base yuca y pescado.

Rurrenabaque, la puerta de entrada a la Amazonia

Cada una de las provincias benianas presenta características muy peculiares, que las convierten en potenciales atractivos turísticos que se prevén explotar con mayor intensidad para diversificar las actividades económicas de ese departamento.

El Gobierno ha propuesto en su plan que promoverá las Misiones de Moxos: Trinidad, Loreto, San Javier, San Pedro, San Ignacio de Moxos-Tipnis; la Cuenca del Iténez: Remanzo-San Joaquín, Itonama-Magdalena, Blanco-Magdalena e Iténez-Baures; el Corredor de lagos y ríos: Rurrenabaque-Reyes-Santa Rosa; y el Triángulo Amazónico: Villa Bella-Riberalta-Guayaramerín



RURRENABAQUE

Es una de las más singulares y exóticas poblaciones del departamento de Beni. Hoy, se constituye en la puerta de entrada a la Amazonia boliviana y recibe más de 35.000 turistas anualmente. Está ubicado en el margen derecho del río Beni, sobre las últimas estribaciones de la gran cordillera andina que se diluye en la llanura amazónica. En el gran cañón del Bala, varias tribus selvícolas dejaron constancia de su presencia en varios petroglifos esculpidos en la roca granítica. Grandes contrastes naturales están presentes en Rurrenabaque. También se puede disfrutar de la pesca de surubí, dorado, azulejo, pacú y piraíbas, además de los diversos panoramas y animales existentes, convirtiéndose así en uno de los lugares más hermosos de la Amazonia boliviana.

Existe una creciente infraestructura hotelera ya sea en el pueblo como en los diferentes sitios de interés natural, que pueden ser visitados desde Rurrenabaque. Consta de una pista de aterrizaje para naves pequeñas y existen vuelos diarios sobre todo desde La Paz.

La zona es rica en etnias que actualmente llevan a cabo proyectos de manejo sostenible de sus territorios, entre los cuales están circuitos a través de la selva con alojamientos construidos con materiales del lugar y de acuerdo a su propia arquitectura.



SAN IGNACIO DE MOXOS

En toda la región circundante a este municipio existen estudios arqueológicos que comprueban la existencia de unas veinte mil colinas artificiales, o Mounds, intercomunicadas mediante canales, lo que lleva a la conclusión de que en Beni se asentaron grupos humanos que desarrollaron altas culturas. Se asume que dichas culturas pudieron mantener relaciones con culturas contemporáneas como la Tiwanacu debido a que las dataciones establecen similitudes temporales. Este tipo de ruinas son fácilmente visitables desde San Ignacio e incluso desde Trinidad.



CHOPE PIESTA

Por Ley Nº 2612 de 18 de diciembre de 2003, la celebración de la Fiesta Patronal de la ciudad de la Santísima Trinidad “Chope Piesta” o Fiesta Grande fue declarada “Patrimonio Cultural de Bolivia”, "como reconocimiento a su indiscutible aporte a la preservación de valores y tradiciones culturales y el folklore, el incentivo a la conservación y valoración de la identidad nacional y su significativa importancia social y económica para el departamento de Beni y el país".

1 SE CONSERVAN LAS TRADICIONES

Durante la celebración del "Chope Piesta" y otras fiestas patronales de los distintos pueblos se muestran la variedad de sus danzas folklóricas, sus tradiciones como el jocheo de toros y palo encebau.

Entre sus bailes más conocidos están los macheteros, los achus (tradicional de San Ignacio de Moxos y que sólo lo bailan los varones) y los toritos entre algunos. Este último representa la ganadería que tiene ese departamento. Esta danza la bailan personas de todas las edades. El torito viste su máscara hecha de madera con un espejo en la frente, también está adornada con cintas de colores y una pañoleta de color que tapa toda la espalda del bailador, además de los cascabeles amarrados en cada pierna que suenan al compás de la música.



2 EXUBERANTE FLORA Y FAUNA

El territorio beniano constituye una de las regiones con mayor diversidad del mundo, con una inigualable presencia de especies únicas en flora y fauna. Alberga aproximadamente el 58 por ciento de las especies de fauna silvestre que habitan en el país, entre mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces. Conviven pavas de monte, el pájaro carpintero, la paraba de cuello azul, los maticos, el tigrecillo, el gato montés, el oso pardo y el taitetú o jabalí americano. En los ríos viven el bufeo junto con los dorados y surubí, la piraña o palometa de filudos dientes y la tortuga de río.

domingo, 16 de noviembre de 2014

TURISMO. VIAJE POR LAS TIERRAS DEL BENI Al encuentro de los bufeos

Amor por la naturaleza. Un día de ensueño a bordo de una de las embarcaciones más representativas del oriente nos lleva a una cita a ciegas, mágica y llena de mucha emoción con los delfines de agua dulce.

Apenas se logra conciliar el sueño en el “Resort Tapacare”. Los 35 grados centígrados de temperatura en Trinidad - Beni, se convierten en un verdadero suplicio cuando se está acostumbrado a un clima más templado como el de Cochabamba.

Hay que recordar al lector que la aventura por las tierras benianas se inició en Rurrenabaque, paso por San Borja y San Ignacio de Moxos; información que se entregó en un primer reportaje. Ahora toca el turno a Trinidad.

Este viaje fue organizado por el Viceministerio de Turismo, como parte de un plan que pretende mostrar los atractivos que tiene este departamento, y luego de tres días de programa, estamos a punto de llegar al evento más culminante del viaje.



A ORILLAS DE LA GRAN AVENTURA

Apenas el sol comenzaba la nueva jornada, 20 periodistas de diferentes medios de comunicación del país abordan un pequeño micro para llegar hasta el Puerto Ballivián, que está ubicado a nueve kilómetros de la ciudad de Trinidad, camino a Loma Suárez, anteriormente conocida como Loma Monovi a orillas del río Ibaré.

Lamentablemente el cielo está encapotado y al parecer una amenaza de llovizna parece dañar la actividad, justo cuando todos están esperanzados con poder divisar a los bufeos.

Luego de casi 15 minutos en el bus la delegación llega al puerto. Ahí comenzamos a informarnos acerca de nuestro objetivo del día, los bufeos... o delfines de agua dulce. La ansiedad es latente, pocas veces se tiene la posibilidad de estar tan cerca de estos bellos animales.

El agua está turbia y no está tan caliente, la duda comienza a apoderarse de todos... ¿será que podremos tener la suerte de verlos? Al parecer nuestro temor puede se descifrado por los presentes y no demoran en mencionar que no nos preocupemos y que los bufeos suelen nadar junto a las embarcaciones que navegan por los ríos Mamoré, Iténez o Ibare, algunos de ellos van saltando apenas entre las aguas para tomar oxígeno.

Aquellos que ya han tenido la suerte de verlos y tienen el recuerdo vivo en la memoria, de sus colores y movimientos, que se comenta que son todo un espectáculo.

De acuerdo a los conocedores esta especie puede ser encontrada en los departamentos de Beni, Santa Cruz y Pando, en las sub-cuencas de los ríos Madera, Mamoré e Itenez.

Poco a poco se va acercando una embarcación, la cual nos lleva directo al barco “La Reina del Enin”, la cual está esperando por la delegación río arriba.

Primera ilusión

Para llegar al flotel “Reina del Enin”, la delegación organizadora puso dos lanchas a disposición que conducen río arriba hasta dar encuentro con la embarcación.

Grande es la sorpresa cuando a pocos minutos de estar sentados en la lancha se escuchan gritos de admiración. ¡Ahí están!, !por aquí!, !allá! y la mirada inexperta de los comunicadores se pierde entre las turbulentas aguas y no se puede identificar a los bufeos.

Dos, tres y hasta cuatro gritos de alerta nos hacen girar la cabeza de una lado a otro, mientras los colegas de audiovisuales darían su vida por verlos pasar en cámara lenta. Los flashes se disparan sin ton ni son, las miras de las cámaras no identifican a los animales pero sí enfocan y disparan.

Los ojos están puestos en el agua y así ser testigo del momento en que emerjan. Un grupo de bufeos alterna a lado del bote y ofrecen un espectáculo singular, parece que hasta hubieran ejercitado una pequeña coreografía sincronizada. Poco a poco los lomos rosados comienzan a perderse y muchos colegas solo desean revisar sus imágenes para ver si tienen algún o algunos bufeos entre ellas.



SOBRE EL cetáceo

El bufeo o delfín boliviano (Inia boliviensis) es un cetáceo que habita únicamente los ríos de la cuenca alta del río Madera, en los departamentos de Pando, Santa Cruz, Cochabamba y, principalmente, Beni.

El bufeo es un delfín exclusivo de los ríos de Sudamérica y es el único cetáceo existente en Bolivia. Entre sus características más representativas se encuentran el cuerpo macizo, un hocico largo y una frente prominente. Su coloración varía desde un tono blancuzco-rosado hasta gris.

Inicialmente, se creía que el delfín en Bolivia era una subespecie de la especie de Delfín de Río, presente en Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela; pero, basados en características genéticas y morfológicas, -como ser mayor tamaño corporal, mayor número de dientes y caja craneana más pequeña-, los científicos concluyeron que se trata de una especie única y endémica de los ríos de la región amazónica de Bolivia.

Dicen que este animal puede vivir hasta 20 años pero el delfín boliviano es vulnerable, debido a la disminución de sus poblaciones y la pérdida y degradación de su hábitat.

Debido a la importancia como especie endémica de la región, el Estado Plurinacional de Bolivia, en 2012, mediante Ley N° 284, declaró al bufeo como “Patrimonio Natural de Bolivia” y por ello se crearon emprendimientos de protección a esta especie, como el programa de Investigación y Conservación del Bufeo en Beni, que cuenta con la colaboración de la Gobernación de Beni y los municipios de Trinidad y Magdalena, y empresas privadas.

LA REINA DEL ENIN

Muchos turistas optan por embarcarse en el flotel Reina de Enin para tener más oportunidades de observar a este cetáceo. Dicha embarcación cuenta con todas las comodidades de un hotel y la empresa ofrece paquetes turísticos muy interesantes, que van de acuerdo a la economía de cada turista.

El promedio de inversión es de 100 dólares por persona, dependiendo mucho el tipo de actividad que desee realizar.

Al principio “La Reina del Enin” ofrece un paseo por el río, con diferentes actividades, como pesca deportiva y de pirañas, encuentro con los bufeos, caminata, excursiones a la pampa y estancia, visita a las comunidades, safari fotográfico, visita de lagunas e incluso se puede disfrutar de una “caimaneada”, es decir salir en la noche a buscar caimanes por el sector.

En realidad el solo hecho de pasear por el río Ibaré es ya una aventura, porque estamos rodeados de amplia vegetación. Según los conocedores, esta región cuenta con alrededor de 200 especies de aves y cerca de 400 especies de peces, sin dejar de mencionar la exuberante vegetación que se observa.

Y mientras la brisa del río nos va meciendo, el capitán del flotel, Nico Feldmann, comenta que el mejor momento para realizar estos recorridos es en época seca.

La embarcación lleva 27 años de labor turística, cuenta con espacio para albergar a 38 personas, además de la tripulación, la cual varía de acuerdo a la cantidad de turistas.

De acuerdo a Feldmann los paquetes turísticos más atractivos son los que tienen más días, puesto que da más opción para realizar más actividades.

En esta oportunidad señala que nuestro tiempo está limitado y que por lo tanto no podremos navegar seis horas río arriba para poder llegar hasta una de las regiones donde existen más bufeos.

Según relatos de algunos turistas en esta zona los bufeos tienden a ser más juguetones e incluso se animan a tomar mayor contacto con los humanos.

Entre la hacienda y la selva

Es así como toda la delegación se dirige a pie hasta la hacienda el Carmen. La verdad que el camino es soñado, pasamos por pastizales, pampas hasta llegar a destino y allí observar animales, tanto de granja como del lugar.

Sin dejar de mencionar la maravillosa presencia de aves exóticas del lugar, entre ellas parabas, loros y otros. Al retornar ingresamos hacia la zona selvática para observar la espléndida vegetación de la zona.

De retorno en el flotel y mientras la puesta de sol se hace presente, la magia de la naturaleza obra en los presentes y la mente se aleja de los problemas cotidianos y silenciosos algunos bufeos nos acompañan. Su salida a lado de la embarcación parecería estar dando su despedida... Beni la tierra del encanto oriental, no dejó de sorprenderme nunca.


martes, 4 de noviembre de 2014

Beni invierte en zonas olvidadas y alista su marca

En abril, Rafael Suárez (60) batalló duro para que el río Madre de Dios no arrase con su casa de Cachuela Esperanza, en el municipio de Guayaramerín. Él es el bisnieto del rey de la goma, Nicolás Suárez Callaú (1851-1940) y es el único sobreviviente del emporio Suárez SRL, que a inicios del siglo XX podía abastecer más del 60% de la demanda de caucho en el mundo. Hoy, en esta zona solo quedan restos arquitectónicos y archivos de lo que fue el ‘boom’.

Sin embargo, a más de un semestre de las inundaciones en Beni, instituciones públicas y privadas quieren voltear la página y apostar justamente por la ‘industria sin chimenea’.

La Gobernación, por ejemplo, está invirtiendo alrededor de Bs 17 millones para implementar un programa turístico que potencie la zona del triángulo amazónico (Riberalta, Guayaramerín y Cachuela), en Rurrenabaque, la provincia Iténez, Ballivián, entre otras y desarrollar la marca Beni, según informó Carmelo Lens, gobernador de ese departamento.

Por su parte, Alejandro Rosales, presidente de la Cámara Hotelera de Turismo de Guayaramerín, asegura que en este municipio el turismo comercial y medicinal creció este año en un 30%.

La cifra es corroborada por Josué Ortiz, encargado del control fronterizo en esa región, donde, según dijo, desde agosto ingresan a diario unos 1.000 brasileños - tras las inundaciones eran 300- con el propósito de hacer compras, negocios o practicar la pesca. Además, se edifican tres hoteles con una inversión superior a los $us 2 millones.

Carlos Suárez, subgobernador de la provincia Vaca Díez, explica que están invirtiendo alrededor de Bs 18 millones en la construcción de una terminal aeroportuaria en Riberalta, que estará lista a finales de 2015. El 22 de noviembre tienen previsto inaugurar la pista de Guayaramerín. Sin embargo, los cortes de energía y de internet son limitantes, según coinciden las autoridades

domingo, 12 de octubre de 2014

Aterrizaje en Beni



Con qué hierbas me cautivas, dulce tierra boliviana”, dice la canción De regreso, de Matilde Casazola. Y nada más cierto en el caso de estos extranjeros que decidieron hacer de Beni su morada, donde incluso ya formaron su familia y establecieron sus negocios. Cada uno llegó por diversos motivos y encontró en la Amazonía boliviana su nuevo hogar. Aquí, algunas historias de estos extranjeros que también hacen patria.

Prefiere que lo llamen Jorge

“Llámeme Jorge, porque todos me conocen por Jorge”, expresa este suizo que vino a Bolivia en 1987 y quien decidió hacer de Rurrenabaque su morada definitiva.

Jürgen Steiger arribó al país para dirigir la construcción de puentes gracias a la cooperación suiza. Después de recorrer gran parte del territorio nacional con diversos proyectos, este ingeniero decidió residir en la ciudad de La Paz, donde llevó a cabo varios planes. “¿Conoce la urbanización Lomas del Sol, pasando el Club de Golf?”, pregunta. “Pues, yo la he construido”, responde. “¿Conoce el hotel Oberland en Mallasa? Yo lo he construido”, resalta sobre sus negocios en la sede de gobierno. Imbuido por ese espíritu aventurero, Jorge cuenta que también ha escalado el Sajama, el Illampu, el Illimani y “casi cada fin de semana he estado en el Huayna Potosí”. No obstante, estuvo a punto de perder la vida en un accidente. “Casi me muero, estaba paralítico, puesto que ya no sentía mis piernas, mi columna se desplazó, pero fue temporal la desconexión de los nervios”, asegura.

Aquel percance y la presencia de su hija, quien nació en Bolivia, hicieron que Jorge decidiera establecerse en un lugar más tranquilo y más cálido. Fue así como llegó a Rurrenabaque, donde compró la colina Susy, a unos diez minutos del centro de la urbe, y construyó el complejo Mirador, un espacio donde hay cabañas, espacios recreativos y una piscina. En ese lugar, Steiger instaló un tanque con capacidad para 80.000 litros de agua y edificó su morada, una especie de torre de control desde donde se puede apreciar gran parte de la población, el río Beni y la serranía.

“Rurrenabaque es un lugar privilegiado, tenemos un río navegable y atractivo; está la serranía, que es un gran cambio a la planicie, y es un centro para visitar el Parque Nacional Madidi y lo que llaman las pampas, donde hay una gran cantidad de animales”, resalta el suizo.

“Aquí se encuentra mi hija, mis amigos, mi instalación hotelera, aquí voy a dejar mis huesos”, afirma este suizo que, casi siempre vestido con polera, short y chinelas, aún tiene proyectos para Rurrenabaque, como la instalación de un teleférico que conecte uno de los cerros más altos de la región con el pueblo.

Un moskkito de Perú

Rómulo Trujillo es un especialista peruano en ecoturismo que trabajó en Machu Picchu y en otros espacios similares, pero desde que pisó Rurrenabaque se estableció para crear uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad.

“Llegué a Bolivia en 1999. Con la experiencia de mi trabajo en parques nacionales y albergues ecológicos en Perú, vine al país para asesorar en el proyecto ecológico Chalalán”, cuenta el cusqueño.

Cautivado por los emprendimientos en esta región beniana, Rómulo se trasladó junto a su esposa y su hija a Rurrenabaque, donde cooperó en varios proyectos comunitarios, como San Miguel del Bala. “Mi hija mayor tenía en aquel tiempo tres años; mi segundo hijo nació en Rurrenabaque hace 15 años”, añade orgulloso.

Fue también en 1999 cuando este peruano abrió Moskkito Jungle Bar & Lounge, uno de los locales más conocidos de Rurrenabaque y donde se sirve pizza, chicharrón de pescado y hamburguesas, además de tragos de la casa como zancudo a la vena, luciérnaga incendiaria y libélula.

“Pasamos muchas noches pensando qué nombre podíamos darle al restaurante. En un principio se iba a llamar Jungle Bar Roots. Fueron noches de trabajo en vela porque la luz se apagaba a las 22.00, por lo que en ese transcurso de tiempo éramos comida de los mosquitos”, comenta Trujillo acerca del nombre del local.

“Creamos un mosquito con rostro y aspecto humano, pero Moskkito con doble kk, es decir, un bar que se diferencie por brindar una buena atención”, añade.

Empero, Trujillo atravesó por un momento difícil cuando su pub fue destruido. “El local se incendió totalmente hace dos años, pero no había tiempo para buscar responsables o mirar atrás, pues reconstruimos el local en cinco días, y lo más interesante es que los turistas ayudaron a reedificarlo”, resalta.

“Vine por tres meses, pero como tomé agüita del río Beni, como dicen acá, te quedas, y aquí me quedé. Después de estos años estoy muy contento de vivir en Bolivia”, asevera el dueño de Moskkito.

El dunucuabi australiano

Paul llegó a Bolivia como turista en 1998, pero nunca imaginó que iba a quedarse en tierra beniana y que iba a formar su familia, además de crear un platillo que mezcla dos culturas. El australiano Paul Borg dirige actualmente el restaurante El Nomádico, ubicado en el centro de Rurrenabaque, donde se sirve, entre las especialidades, bife al vino, lasaña de quinua y el tradicional dunucuabi, un platillo a base de surubí u otro pescado de agua dulce envuelto en hojas de japaina o de patujú y amarrado con una fibra, que se cocina al calor de la brasa o a la plancha.

“Trabajaba en un restaurante como mesera y también hacía de cocinera. Un día, él (Paul) fue a tomar cerveza y después iba todos los días en la mañana a pedir su bebida; entonces le pregunté si quería un café para variar un poco, y lo conquisté con eso”, cuenta Simona Pinto, una trinitaria que se casó con este australiano a finales de 1999 y con quien se trasladó a Australia. Debido a la vida cara y estresante de aquel país, la pareja determinó establecer su hogar en Rurrenabaque, para lo cual planearon la apertura de un restaurante.

“Siempre he querido construir un establecimiento de tipo colonial”, afirma Paul, quien utilizó madera cuta y cedro, con piso laja, para dar personalidad propia a este emprendimiento gastronómico.

El nombre de Nomádico lo pusieron porque Rurre tiene una mezcla de varias culturas y debido a que los indígenas de la región andaban de un lugar a otro, explica Sissy Pinto, hermana de Simona.

Este restaurante se diferencia de los demás de la ciudad porque se sirve el dunucuabi al curry, que además de los ingredientes tradicionales benianos tiene una mezcla de especias provenientes de Australia, enviados por la madre de Paul. “Él se considera más boliviano que cualquiera”, sostiene Simona, con quien el australiano ya tiene tres hijos nacidos en esta tierra.

El capitán alemán

Su principal trabajo es la organización. Tiene que hacer el pedido de los víveres, revisar que el barco se encuentre en buenas condiciones y que la tripulación esté preparada. “Los motores tienen que estar operando para funcionar”, refiere. Nico Fellman es un alemán que arribó a Bolivia hace siete años, donde en un principio se estableció en Coroico, en los Yungas paceños. “En Coroico trabajé en una agencia de turismo, luego en un restaurante-pastelería alemán y más tarde en la selva como guía y traductor en un campamento ecológico, y ahora estoy en el barco”, describe acerca de los trabajos que le tocó llevar a cabo en el país. “A mis 20 años he salido de Alemania con la intención de viajar un año por Sudamérica; tenía que empezar mi viaje por Venezuela y un año después debía llegar a Buenos Aires porque tenía que regresar a Alemania. Ahora tengo 27 años y en todo este tiempo no he regresado a mi país”, relata sonriente, mientras mira el horizonte del río Mamoré, a bordo de la Reina de Enin, el flotel más famoso y conocido de Trinidad, desde donde se puede recorrer la Ruta del Bufeo, una travesía para observar a estos delfines de agua dulce que recorren los ríos benianos, y otros lugares donde se puede apreciar la fauna y flora de Trinidad.

Fellman indica que es una aventura constante trabajar en la embarcación, pues tiene contacto directo con la naturaleza. Además, resalta que aprende mucho de la conversación con los visitantes. “Llegan bastantes europeos, hay muchos bolivianos, chilenos, argentinos y venezolanos, también vienen de empresas”, menciona el capitán. Este alemán, quien tiene una esposa yungueña y un hijo de tres años y medio, sostiene que decidió continuar en el país y trabajar en la Reina de Enin. “Algún día seguro que volveré a Alemania, pero no a vivir”, manifiesta siempre con una sonrisa que refleja que quedó encantado por estas tierras.







lunes, 29 de septiembre de 2014

Eternamente Beni: Recorrido por tierras paradisíacas

Salir del avión es como entrar en un horno. Es mediodía y la sensación térmica es de al menos 35 grados Celsius. “Parece como si estuviéramos en otro mundo”, afirma Christy, una inglesa estudiante de español que 40 minutos antes se encontraba en el Aeropuerto Internacional de El Alto.

Así inicia una aventura por tierras benianas organizada por el Viceministerio de Turismo, con el fin de promover la visita a Rurrenabaque, San Borja, San Ignacio de Moxos y Trinidad, además de la ruta del bufeo, como parte de un plan que pretende mostrar los atractivos que tiene el departamento de Beni.

En la primera estadía, Rurrenabaque se muestra acogedora y pujante, pese a que la inundación de inicios de este año afectó a centenares de familias.También denominada “La Perla Turística de Beni”, es uno de los principales ingresos para emprender recorridos por la Amazonía boliviana. Una muestra es la cantidad de ciudadanos extranjeros que recorren sus calles. Es por ello que abundan las agencias de turismo que ofrecen paquetes para todos los gustos, con caminatas, sobrevivencia en la selva, balsismo, pesca y apreciación de la fauna y flora de la región, con el acompañamiento, en su mayoría, de pobladores de San José de Uchupiamonas. Su biodiversidad, sus paisajes exuberantes y sus comunidades indígenas hacen de Rurre uno de los destinos turísticos más visitados del país, después del salar de Uyuni y el lago Titicaca.

En un recorrido en vehículo de diez minutos desde el centro de la ciudad se llega a una de las lomas más altas de Rurrenabaque, donde el suizo Jürg Steiger construyó el complejo El Mirador, un centro recreacional que cuenta con cabañas para 19 personas, una amplia piscina y un restaurante, desde donde se puede apreciar gran parte de la ciudad, el río Beni y la cordillera. Todo al mismo tiempo. Es un atardecer espléndido, como si un ser superior lo hubiera creado, aunque Steiger lamenta que los chaqueos de esta época impidan observar el horizonte de mejor manera.

“Llámeme Jorge, porque todos me conocen por Jorge”, dice Steiger, quien revela que es un ingeniero que llegó a Bolivia en 1987 para asesorar en varios proyectos y decidió quedarse en el país e incluso tener una hija boliviana. “¿Conoce la urbanización Lomas del Sol, pasando el Club de Golf de La Paz?”, pregunta. “Pues, yo la he construido”, afirma. “¿Conoce el hotel Oberland en Mallasa? Yo lo he construido”, recalca orgulloso de ser parte de los trabajos que ha emprendido en el país y sostiene que este complejo hotelero no es un negocio, sino una manera para comunicarse con gente boliviana y extranjera.

Después de un tiempo en La Paz, luego de haber sufrido un accidente en una de las escaladas por los cerros altiplánicos y de padecer una grave lesión en la cadera, se trasladó a Rurrenabaque para adquirir un terreno en la cima de una loma, donde ha construido este centro de acogida para los turistas.Hacia San Borja y San Ignacio

La siguiente jornada comienza de madrugada con un viaje por carretera hacia San Borja, donde el grupo Los Guaracachis recibe a los visitantes con la bombilla o tamborita Fiesta Grande y el declamador Tapa de peto recita dos poemas típicos de la Amazonía beniana, para luego, acogidos en el balneario La Palmas, consumir un desayuno tradicional con masaco, sonso de yuca, cuñapés y caldo de caña.

Róger Rodas, gerente de la operadora de turismo Ecoterra, informa que San Borja trabaja para estructurar su oferta turística a través de la visita a campos ganaderos, a las comunidades indígenas chimanes y a la Reserva de la Biosfera Estación Biológica de Beni, un espacio donde se destacan lagunas en medio de inmensos bosques donde abundan la flora y la fauna, como el jaguar, el pejichi, el marimono, el manechi, el ciervo de los pantanos, el peta de río y el caimán.

Arribar a San Ignacio de Moxos es respirar cultura e historia. El Coro Musical del Cabildo Indigenal moxeño, integrado en su mayoría por personas de la tercera edad, interpreta una marcha. En este grupo sobresale el bajón, un instrumento de viento compuesto por 14 tubos de 1,5 metros de alto que se elabora con hojas de la región, con hilos de algodón y seda.

Al terminar la interpretación, el cacique del Gran Cabildo Indigenal de San Ignacio de Moxos, Agustín Yuja, empieza a servir chicha de camote con un bariti (cucharón artesanal de madera), mientras su esposa Balbina pasa la tutuma a los invitados. Esta tradición se denomina maripeo.

Sheila Villa, coordinadora del viaje, comenta “se trata de un acto de servicio” de nosotros hacia los visitantes, pero después se les entrega el cántaro de chicha a ustedes para maripear, es decir, para compartir la bebida. Esto hace que también demuestren el servicio hacia los demás”. El cacique tiene la tuición de servir la bebida a las personas que considere especiales, en este caso, visitantes.

El subgobernador Sixto Bejarano da una explicación más profunda del maripeo. “El cántaro significa el capital, la plata que entra; el bariti simboliza la autoridad, que tiene que ver con la vocación de servir en partes iguales a todos. Es el mensaje político que nos ha permitido proyectarnos y tener la vocación de servicio y el bien común de toda la comunidad de Moxos”. El cacique permanece sentado y continúa invitando la bebida con mirada solemne y respetuosa a toda la comitiva.

Luego, ocho macheteros hacen una demostración de la danza tradicional moxeña. “En la punta del plumaje hay un distintivo blanco, otros le ponen la pluma amarilla. Según lo que nos contaban los abuelos, eso significa que las tribus peleaban por su jurisdicción. Cuando se encontraba una flecha con el color blanco significaba que estaba por ahí el grupo guerrero de la etnia moxeña ignaciana; si encontraban una flecha amarilla, ello indicaba que se trataba del grupo guerrero del moxeño trinitario. Siempre había celos por los espacios donde vivían”, explica Bejarano, quien también bebe un poco de chicha servida por el cacique.

A unas cuantas cuadras, en la plaza principal, se yergue la iglesia de San Ignacio de Moxos, una de las más representativas del oriente boliviano y de estilo barroco mestizo. La tarde se ha puesto agradable, los faroles empiezan a encenderse y los visitantes se reúnen en el atrio para sacarse fotografías en medio de las 12 columnas que representan a los apóstoles que acompañaron a Jesucristo.

Por dentro, los colores vivos y la estructura de madera son lo primero que atraen a la vista, con la figura de San Ignacio de Loyola en el fondo del ambiente religioso. Otro de los atractivos son los cuadros que representan escenas del Viejo Testamento y del Nuevo Testamento, a ambos lados de las paredes, además de un holograma de Jesús hombre-salvador, indica Sheila.

En la parte alta dentro de la iglesia, en la entrada, como en todos los templos jesuíticos, se encuentra el espacio donde actúa el coro musical. “Las gradas tienen forma de caracol, si subes por ahí quedas como borracho”, cuenta la guía. “¿Será que puedo subir?”. “¡No!”, asevera Sheila, quien aclara que este espacio donde se presenta el coro es considerado como un lugar sagrado.

Al lado de la iglesia está el museo del municipio, que está dividido en varias áreas temáticas. La primera se denomina La Tierra que habita el hermano y donde existen pinturas en relieve de la flora y fauna. Es otro momento para aprovechar en sacarse fotos. Al frente, en un mostrador, hay decenas de frascos con preparaciones de animales y flora para aliviar dolores y curar enfermedades, según las tradiciones ancestrales. Juan Francisco Limaita, director del museo de Moxos, se detiene ante una muestra de vasijas y otros objetos hechos de barro, que forman parte de 10.000 piezas encontradas en prospecciones llevadas a cabo entre los años 2010 y 2012.

De acuerdo con el especialista, estas piezas pueden pertenecer a las culturas hidráulicas, que se establecieron en la Amazonía para construir terraplenes y camellones con el fin de evitar desastres de las inundaciones y mejorar la agricultura.

Ya está anocheciendo y es momento de partir. En la plaza principal de San Ignacio de Moxos, las motos se confunden con un carretón jalado por un caballo.

Pese a la noche lluviosa, el amanecer despejado es presagio de una buena jornada. La comitiva sale temprano hacia el puerto Los Puentes, a 18 kilómetros de Trinidad, para emprender una nueva peripecia, la búsqueda del bufeo.

Para observar a este cetáceo, los visitantes tienen la opción de navegar en el flotel Reina de Enin, una de las embarcaciones más conocidas de Beni, que ofrece un recorrido para observar a estos cetáceos y otros espacios donde hay animales silvestres. Esta nave, que tiene 30 años de antigüedad, aunque fue refaccionada y ampliada hace 15 años, cuenta con camarotes para 30 personas y paquetes turísticos en el río Mamoré.

Para subir al flotel hay un par de lanchas que conducen a la parte honda del afluente. Estamos rodeados por selva acompañada por aves diversas. Parece un sueño.Estos botes son utilizados para ir al medio del caudal, con el fin de observar al bufeo. Las cámaras y las miradas están atentas a ver la salida de estos delfines. De repente, uno de los turistas grita: “¡Ahí está!”. Todos mueven la mirada hacia ese lugar. “¡Allá va!”, señala una de las visitantes. Unos cuantos bufeos ofrecen un espectáculo singular, salen a ratos del agua y muestran sus abdómenes rosados. Pero pasan rápido. Los camarógrafos tratan de obtener la mejor imagen, todos están atentos para verlos, miran de un lado para otro. Aparecen y desaparecen, los flash de las cámaras no pueden captar una buena imagen. La mirada a uno y otro lado del bote es constante, la atención se acrecienta, pero este bello cetáceo, como coqueteando con los visitantes, se deja ver poco y los deja con ansias de apreciarlo mejor. El bufeo o delfín boliviano (Inia boliviensis) es un cetáceo que habita únicamente los ríos de la cuenca alta del río Madera, en la Amazonía boliviana, en los departamentos de Pando, Santa Cruz, Cochabamba y, principalmente, Beni.

La primera causa de mortalidad de este animal, que puede vivir hasta 40 años, procede de las actividades humanas. Por ello, el Libro Rojo de Vertebrados de Bolivia, que categoriza a los animales que se encuentran bajo algún tipo de amenaza, determina que el delfín boliviano es vulnerable, debido a la disminución de sus poblaciones y la pérdida y degradación de su hábitat, aunque son numerosos.

Para ello hay emprendimientos como el programa de Investigación y Conservación del Bufeo en Beni, con la colaboración de la Gobernación de Beni y los municipios de Trinidad y Magdalena, y empresas privadas, entre otras, para la conservación de esta especie.

Uno de los guías expresa que se debe recorrer en la embarcación durante seis horas río adentro para estar en contacto directo con este animal. No hay tiempo.

Cuando las palabras no alcanzan Luego de un recorrido por la hacienda El Carmen, donde se puede hacer paseos a caballo y observar la fauna y flora, es hora de retornar al flotel y emprender el regreso a Trinidad.

El regreso es simplemente inolvidable. La temperatura es agradable, estamos surcando el río rodeados por aves y selva. En este ambiente parece que el arcoíris bebe agua en el río y los campesinos ordeñan la noche, parafraseando a Juan Luis Guerra.

Y el sol da la oportunidad de obtener uno de los mejores recuerdos, a cuál más, de este viaje. Entremezclado entre las nubes, el astro marca un reflejo en el río entre blanco, platinado y dorado. Los visitantes ven en vivo los cientos de almanaques, pósters y salvapantallas que muestran la maravilla de la naturaleza.

Cada uno saca a su manera una fotografía para aprovechar la belleza del atardecer.

Se puede sentir el aroma del verde profundo mezclado con el río, que hace que todos nos sintamos felices.

Después de disfrutar de la tarde regresamos al puerto El Puente. Y como despedida, nuevamente los bufeos salen del agua, como para despacharnos de una parte del paraíso boliviano.

El viaje por Beni es una invitación a seguir creando frases hermosas, pero ninguna se iguala a lo que vemos.

Parece un sueño. “Tus llanuras, tu cabello. Tu vegetación extensa e interminable, tus ojos vivos que no tienen límites en mi alma. Tu voz segura y firme, tu tierra fértil con atardeceres mágicos”.

Y de pronto, después de viajes interminables de tierra con árboles y ríos similares, nuevamente ante la ventana del aeropuerto, a la espera del avión para volver a esa realidad que por momentos regala experiencias como la vivida en Beni.

Flor oriental

Primorosa flor oriental,

suave matiz de pajarilla,

agridulce de guayabilla,

exuberancia de platanal.

A tu pascana quiero llegar

cual fragancia de albahaca,

en tus brazos ver mi hamaca

y en ellos ponerme a soñar.

Y que al rayar el alba

me encuentre dormido

como pega pega prendido

al volado de tu falda,

donde el perfume del rosal

dar dulzura del turere,

el aroma del siyeye y el bullicio del guayabal.

Y me regalen el despertar de un día propicio

para poder dar inicio a esta nueva forma de amar.

Douglas Pérez, periodista Posdata-ITV

“El recorrido por estas rutas turísticas del departamento de Beni ha sido increíble. No se puede creer la variedad de fauna y flora que se encuentra en este territorio. El recorrido por el río y por el flotel te lleva a un momento de paz y tranquilidad. Poder respirar aire puro y salir de la comida chatarra para comer lagarto es parte de la experiencia. Es hora de hacer turismo interno antes que cruzar nuestras fronteras para buscar climas tropicales, puesto que a nuestro país no le falta nada para disfrutar de la naturaleza”.

Andrea Guzmán, periodista red Uno de Bolivia

“La visita a distintos puntos turísticos de Beni fue una de mis mejores experiencias. En cuatro días de viaje pudimos conocer una amplia variedad de paisajes paradisiacos, flora y fauna; conocimos más de nuestra cultura, de nuestra gente, sin olvidarnos de la exquisita gastronomía. La belleza de la naturaleza, de los pueblos, la calidez humana que expresan los benianos definitivamente hacen que uno quiera retornar. El lugar que más me cautivó fue la laguna Suárez, que refleja una paz y armonía inigualables. Fue un gusto visitar estos cuatro destinos, como son Rurrenabaque, San Borja, San Ignacio de Moxos y Trinidad. Me parece que como bolivianos tenemos que impulsar y explotar toda la belleza que tiene nuestro país”.

Patricia Barroso, periodista Gigavisión Sucre

“En este circuito por la Amazonía boliviana gocé de un espectacular atardecer en el municipio de Rurrenabaque, en el departamento de Beni. Considero que los bolivianos debemos poner a estas regiones del oriente en la agenda de nuestras vacaciones para conocer nuestra amada Bolivia, disfrutar de su flora, fauna, gastronomía, cultura y geografía, fundamentalmente. Es importante impulsar nuestra industria sin chimenea y proteger nuestro ecosistema, para que más gente aprecie la belleza natural de Bolivia”.