Fue y sigue siendo uno de esos pueblos tradicionales de Santa Cruz que mantienen vivas las costumbres y sus habitantes heredaron de sus antepasados la proverbial hospitalidad y sencillez que reconocen propios y extraños. La tranquilidad característica de los ‘terebinteños’ se truncó bruscamente el año 1958 cuando grupos de la milicia del Gobierno de Hernán Siles Zuazo, persiguiendo a dirigentes cívicos cruceños y a falangistas, llegó hasta su plaza y cometió abusos, aparte de asesinar a algunos de los perseguidos.
El nombre de Terebinto alcanzó, entonces, resonancia internacional aunque al pasar el tiempo volvió a aquella pasividad que algunos han pretendido identificar con el conformismo.
Pero no es así, afirma José Miguel Burton, encargado de un comité de festejos para la fiesta patronal que se celebra este 8 de septiembre.
“Queremos desarrollo pero sin destruir la belleza natural de nuestros bosques y ríos”, dice Burton. Así piensan sus cerca de 1.000 habitantes.
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