miércoles, 20 de agosto de 2014

Entrevista: Lourdes Omoya, directora de la empresa de turismo 'Crearemos paquetes para personas de la tercera edad'

La creación de la Empresa Boliviana de Turismo (EBT) mediante Decreto Supremo 2005 generó inquietud y susceptibilidad en los operadores de turismo, ya que consideraron que tendrían una competencia desleal. Sin embargo, Lourdes Omoya, directora ejecutiva de la EBT y expresidente de la Asociación Boliviana de Agencias de Viajes y Turismo (Abavyt), indica que el objetivo de la institución será promocionar los destinos comunitarios no tradicionales e incentivar el turismo interno, para ello crearán programas para algunos segmentos de la población.

P. ¿Cuál es la tarea que desempeñará la institución? ¿Competirá con otros operadores?
L.O.: La empresa se crea con dos objetivos principales: fortalecer el desarrollo del turismo comunitario a través de la elaboración de programas y productos que se comercializarán en el mercado. Vale decir que no vamos a tocar los destinos donde los operadores ya están trabajando. El segundo objetivo es desarrollar todo lo que significa turismo social, vamos a concretar alianzas con diferentes instituciones y proveedores, como el transporte y hoteleros, para fomentar e incentivar el turismo interno a través de paquetes accesibles y elaborar programas para facilitar los viajes a algunos segmentos de la población.

P. ¿Qué tipo de programas tienen pensado elaborar?
L.O.: Hemos visto por ejemplo que en Chile hay programas que elabora el Gobierno para los jubilados y personas de la tercera edad, con el objetivo de que conozcan, si es que no tuvieron la oportunidad de hacerlo, en condiciones de calidad y seguridad. Realizaremos un programa similar porque queremos fomentar el turismo interno.

P. ¿Se criticó bastante que la EBT compraría boletos aéreos para luego venderlos en paquetes más baratos?
L.O.: De principio se observó que el decreto tenía un enunciado en el que se autorizaba la pre-compra de boletos aéreos en cantidades, el Gobierno no realiza pre-compras antes de un servicio. Sin embargo, para elaborar el paquete antes mencionado para un segmento de la población mayor de 60 años, se debe realizar pre-compras porque incluye transporte, boletos aéreos, hospedaje y alimentación, por eso se ha puesto ese enunciado, no para comprar boletos y venderlos en el mercado a un menor precio. Está desvirtuada totalmente la idea que la EBT se convertirá en una competencia.

P. ¿Desde cuándo comenzará a operar la EBT y cuál es su presupuesto?
L.O.: Actualmente estamos en proceso de legalización y solicitando los diferentes permisos para que podamos funcionar. Estimamos que la primera semana de septiembre ya estemos funcionando. Por otro lado, se ha destinado Bs 6 millones para la infraestructura, compra de material, recursos humanos, todo lo que implica poner en marcha una empresa.

P. ¿A qué destinos no tradicionales pretende llegar la EBT?
L.O.: Hemos tenido acercamiento con los hoteleros de Sorata, ellos tienen inversiones y lamentablemente no tienen un flujo turístico que pueda fortalecer el desarrollo turístico de esa zona. También se han contactado operadores de Beni que tienen productos turísticos y que no están consolidados en el mercado, además está Yamparaez en Chuquisaca, un destino interesante con comunidades que tienen recursos, pero que no se los ha apoyado. Entonces el Viceministerio tiene un inventario con todos los destinos del país para ingresar como EBT.

P. ¿Qué hace falta para consolidarnos como un país destino para los turistas?
L.O.: Vamos a realizar acciones conjuntas a través de representaciones diplomáticas, por ejemplo con los consulados, para que se promocione el país y se pueda incrementar el flujo turístico hacia Bolivia. El potencial del país es increíble, lo que nos ha faltado siempre es promoción, aunque en los últimos años se ha vuelto más efectiva, por ello hemos tenido un incremento de un 17% el año pasado en el flujo de turistas, por ejemplo el Dakar ha sido muy importante porque ha posesionado a Bolivia dentro de los destinos más importantes.

El perfil

Lourdes omoya
Directora de EBT

Estudios:
Licenciada en Administración Turística y Hotelera de la Universidad Real de la Cámara de Comercio. Tiene una Especialidad en Desarrollo de Turismo Sostenible.

Profesión:
Trabaja más de 13 años en el sector con su empresa. Fue presidente de la Asociación Boliviana de Agencias de Viaje (Abavyt) desde 2012 hasta principio de 2014.

Nuevo cargo:
Asume el cargo de directora Ejecutiva de la Empresa Estatal Boliviana de Turismo en 2014.

lunes, 18 de agosto de 2014

Huallakeris y K´Eñuas eternas del Sajama


GALERÍA(4)
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Muy de madrugada habíamos salido de la población del Sajama, 14 grados centígrados bajo cero, tiempo de invierno y nos dicen que las temperaturas bajan aún más, el objetivo era alcanzar las fumarolas en la parte alta en dirección a la frontera chilena, lugar donde las aguas hervidas ascienden a más de cuatro y cinco metros de agua con una temperatura de 105 grados centígrados de calor contrariamente a la superficie.

El vehículo que nos iba trasladar tardó casi dos horas en calentar el motor, pero no fue obstáculo para incursionar a la región de las aguas volcánicas, que estaban en la parte superior (noreste) de los albergues del Sajama, alineados en unas cuantas calles y la mayoría de la infraestructura dedicada a hospedar a los visitantes, ya que el turismo es una alternativa en la región, se podría decir que en el turismo de cordillera el frío es la característica, según declaraciones de Alfredo Lucana, secretario de turismo de la Gobernación, la subalcaldesa del Sajama, Roci Alcon Espinoza y Alejandra Soliz Espada, del programa Destino Turístico de Oruro.

En el albergue, donde circunstancialmente estuvimos hospedados, pasamos la mejor anécdota, efectivamente en el ambiente externo estaba con 14 grados bajo cero y la dueña nos dijo que no iba a dar la habitación más caliente, cuando ingresamos en el cuarto, la temperatura era de 10 grados bajo cero.

Nos dirigimos hacia la frontera, recorrimos por una carretera de tierra 15 minutos, debido a que un río cristalino y casi congelado, muy profundo no dejó el paso del vehículo y la única salida era ingresar en otros livianos o caminar hasta la parte superior del cerro, frente al Sajama.

En el lugar se puede observar varias pozas de agua hirviente que se mezclan con el agua del deshiele del sector cordillerano “existe una demarcación de piedras blancas, que uno debe seguir su curso de lo contrario podrían hundirse a la poza hervidas bajo la tierra.

“En este sector los géiser salen de manera repentina o pisan algunos que están por aparecer en la superficie y quema la piel”, advierte el guardaparque del Sajama, a su vez guía de la región en trekking, Nelsón Laura Villca.

“Estos son los géiser y en aymara le llamamos huallakeris, quiere decir agua hirviendo. En esta región contamos con más de 100 pozas de agua entre pequeñas y grandes en todo este valle. Cada poza es particular en su formación y ubicación, también parecen de manera repentina a 105 grados centígrados. Algunos botan sus aguas a una altura de dos y cuatro metros y otros bajan su intensidad, dependiendo de la temporada, aunque por lo general no mueren, se mantienen”, explica.

Agrega que en el sector, la tierra se prepara para recibir a otros géiser, minando el lugar y de repente aparecen. Nos dimos cuenta y escuchamos en la tierra el ruido que provocan cuando están por salir a la superficie, desgastan la roca, ya que esta región del Sajama es roca de altura; primero comienza con una poza y van evolucionando de a poco. Estos géiser tienen actividad durante todo el año y no cesan.

En el lugar marcaba una altura de 4.300 metros sobre el nivel del mar y donde efectivamente los géiser tienen una actividad impresionante y el calor del agua es ardiente.

A pocos metros estábamos a 15 grados bajo cero y alrededor estaba todo congelado, aparentando ser una mesa de mármol, mostrando un contraste poco usual.

MILENARIAS K´EÑUAS

Para comprobar los otros géiser, nos fuimos a la parte superior y apreciamos la cadena de pozas de agua hirviendo y cómo la naturaleza es sabia, a los costados parece ser el ambiente adecuado para la crecida de miles de árboles denominadas como k´eñuas, según dicen cada año crece tan solo un centímetro, si es así, entonces estimamos que uno de dos metros (es el tamaño que tienen, la mayoría de los árboles) tiene más de 80 años y pueden llegar hasta 7 metros. Extrañamente solamente en el lugar crecen estos arbustos, incluido un mirador en medio de k´eñuas.

Tratamos de encontrar una explicación del por qué tan solo crecía en la zona, pues según dicen es el agua y la temperatura que influye demasiado en el crecimiento del bosque de las k´eñuas, que se encuentran en medio de arena y pajales. Se puede decir que este arbusto es el rey de la zona junto a los géiser con su temperatura tan particular.

“Las k´eñuas son árboles milenarios, que crecen en esta altitud; son conocidas científicamente como poliletis tarapacanas y solamente crece en este tipo de tierra volcánica. Este fue el motivo para la creación del Parque Nacional del Sajama como área protegida el 2 de agosto de 1939, bajo un decreto ley, durante la presidencia de Germán Busch, con el objetivo de proteger la naturaleza de la región, en especial la k´eñua, árbol milenario que estaba siendo explotada irracionalmente por las carboneras chilenas que producían esta combustión para hacer funcionar las locomotoras. Esto provocó que el Gobierno de esa época resguarde la región y desde esos años se cuidan de manera permanente la frontera”, sostiene uno de los guías de la región.

Un árbol de k´eñua para crecer de por lo menos entre 7 metros de altura, es necesario que transcurra 150 años de vida, según un estudio científico de los biólogos que determinaron el crecimiento, requiriendo de condiciones naturales muy especiales y de años, son muy delicadas, aunque muy eficiente en carbón vegetal.

“Estos árboles son muy particulares y los cuidamos mucho en la región. Somos los guardaparques responsables de preservar estos recursos naturales como la flora, fauna, conservarla, recuperación de algunas especies de la zona, conservación de los animales silvestres y de los turistas que nos visitan todos los días, pasando la frontera hacen andinismo en los nevados del Sajama, Parinacota, Pomerapi, montañas que son muy frecuentadas en los meses de julio, agosto hasta octubre. Es la zona alta de turistas extranjeros de Francia, Alemania, España, Bélgica, Italia, Canadá, Argentina y otros sudamericanos”.

VISITAS

Según registros de los refugios u hospederías, el Sajama por año recibe más de 4.000 turistas de alta montaña, unos que realizan andinismo, otros viene a las pozas de aguas termales naturales, a realizar caminatas en medio de los paisajes de la cordillera que de por sí es impresionante y majestuoso.

ALIMENTOS COCIDOS EN AGUAS VOLCÁNICAS

Meter el dedo en los gueiser, fue algo muy arriesgado, ya que la intensidad del calor es muy alta, más de 105 grados centígrados, pues los visitantes a este lugar del Sajama no se animaron a realizar esa prueba.

Los gueiser, por lo general mantienen su temperatura extremadamente caliente, mientras que en el ambiente externo promedia los 15 grados bajo cero, son ambos extremos característicos de la región, muy cerca de nuestra frontera.

El calor fue evidente cuando las autoridades, decidieron colocar como cien huevos a cocer en canastas y en cuestión de minutos los huevos duros estuvieron listos para comer.

Luego se colocó una arroba de papa dentro los gueiser y en media hora estuvo para servirse y finalmente se puso charque de llama y en menos de 40 minutos estuvo cocido y el sabor es totalmente diferente a la cocina normal.

Los guías y guardaparques, acostumbrados a la zona, sin muchos problemas no muestran las bondades de los gueiser al colocar una bolsa de alimentos y hacerlas cocer, el grupo de personas estuvo curiosa del resultado, cuando ya estuvo cocido se arremolinaron los visitantes para degustar y más de uno quedó impresionado del festín y con sal en la mano comieron papakhati, charque y huevos.

Mario Daza Castellón


domingo, 17 de agosto de 2014

En ‘Rurre’ ven perjuicios por el pedido de visas a israelíes

Óscar Ponce, representante del sector hotelero de Rurrenabaque (Beni), dijo que los negocios turísticos, que sostienen la economía de esa localidad, no quieren ser ‘víctimas’ de la guerra que se desarrolla en la Franja de Gaza, donde el Estado de Israel ataca militarmente al territorio palestino.
Explicó que ‘Rurre’ recibe cada año 30.000 turistas israelíes que dejan entre siete a ocho millones de dólares, por tanto, para él, la decisión del Gobierno de exigir visas de ingreso a Bolivia a esos ciudadanos hará que rebajen el 70% de sus ingresos monetarios.
El hotelero indicó que un turista europeo se queda de tres a siete días en Rurrenabaque y que un israelí está el doble de tiempo. “El turista israelí tiene entre los 22 y 25 años. Después del cuartel, trabajan un año, juntan su dinero y se vienen a visitar Sudamérica”, añadió/ Erbol

Un viaje a la tierra de los olvidados

Don Carmelo Torres tuvo la mala fortuna de sufrir un cólico cerrado en tiempo de lluvia, cuando los ríos mansos de la reserva de Tariquía se ponen insoportables y la ambulancia humana se vuelve totalmente inútil. Los veinte jóvenes más fornidos estaban listos para cargarlo en diferentes turnos en una camilla precaria donde colocan al enfermo, y dando trancos largos y rápidos recorren por una senda estrecha y serpenteada para llegar a tiempo hasta un hospital de Tarija, aquella ciudad que para ellos está al otro lado del mundo.

Los ríos se abrieron a los peatones cuatro días después del primer dolor. Para entonces, don Carmelo sintió que ya era muy tarde y pidió que lo dejen tranquilo en su casa cálida de Pampa Grande (la comunidad con más habitantes de Tariquía), donde murió a las cinco de la tarde del 20 de enero de 1960, a los 48 años de edad, en una de las tierras más fértiles y ricas del país, pero también en un lugar desconocido por los bolivianos, donde la rueda aún no ha sido inventada, los burros, los caballos y las mulas son los mejores amigos del hombre y los años nuevos quedaron momificados en el pasado.

Más de medio siglo después de la muerte de don Carmelo, cuando Tarija lidera el índice per cápita anual de Bolivia con $us 7.771, según el INE, Tariquía sigue prisionera en la provincia Arce de ese departamento, en el municipio de Padcaya, en un lugar de Bolivia donde la gente vive bajo antiguas formas de civilización, donde las distancias se miden por leguas, no existen fines de semana, el año no avanza por días, sino que se mueve de acuerdo a la llegada de las estaciones, de las cosechas del maíz y de las fiestas religiosas; el trueque está más vivo que nunca y la muerte puede llegar por un simple dolor de barriga.

En sus 246.700 hectáreas (ocho veces más que la mancha urbana de Santa Cruz de la Sierra), existen una decena de comunidades campesinas donde habitan cerca de 1.800 personas, de las que Pampa Grande es la más poblada con 80 familias y tiene casitas de adobe y alguna de ladrillo, que para ser construidas requirieron de una proeza humana y animal, porque cada bolsa de cemento o cada calamina fue introducida a lomo de mula. El camino para vehículos motorizados empezó a ser construido hace 10 años, pero aún no llega, se quedó estancado a 50 km de la primera pampa con habitantes.

La condena mayor de este lugar es que una senda precaria y de herradura es el único medio que tienen para llegar al siglo XXI, y transitarlo, es una prueba de fuego a la supervivencia.

Ebelio el volador

Pudo haber sido el mayor acontecimiento de la historia, capaz de cambiar el enclaustramiento de Tariquía, pero en realidad fue la primera gran desilusión. Ebelio era el que con su ingenio de muchacho promesa diseñó y construyó un par de alas para volar como un avión o como un cóndor, y así, solucionar la falta de caminos, burlar los ríos que en épocas de lluvia impiden a las ambulancias humanas salvar a los enfermos.

Ebelio García nació en 1962, en la comunidad de San Pedro del cantón de Tariquía. Ahora es un hombre maduro con cara de bebé travieso y tiene ojos achinados, caminar lento y una voz musical, como la del violín que este sábado 9 de agosto está tocando en la Feria del Maní, en Acheralito, uno de los ranchos más deshabitados de Tariquía, que queda a seis horas caminando desde Volcán Blanco, donde vive con su esposa Alodia Quiroga y sus cuatro hijos.

Ebelio no es famoso por el primer violín que fabricó con caña de bambú y cuerdas de pelo de cola de mula, ni por las monturas para caballo que elabora con pasión. Cuando hablan de él, la gente de Tariquía dice que se trata de “Ebelio el volador”.

“Cuando era chango (tenía 15 años), viendo a los aviones pasar por el cielo, decidí convertirme en un hombre cóndor. Salí a Tarija a comprar plastoform, plástico y alambres. En Tariquía junté plumas de pava del monte. Construí dos alas de dos metros cada una y me lancé a los aires”.

El vuelo de Ebelio fue presentado como el acto principal en la fiesta de San Pedro, bajo la atenta mirada de escolares y emocionados padres de familia. Todos miraban un árbol de ocho metros de alto, donde estaba el hombre que soñaba con liberar a Tariquía con esas dos alas que tenía atadas en los brazos.

Él dice que tras lanzarse al vació voló 15 metros, pero otros, aseguran que Ebelio aterrizó como un saco pesado y que tras las primeras carcajadas se dieron cuenta de que el Ebelio arriesgó su vida por el sueño que buscaba beneficiar a todos. Los vecinos se turnaron para atenderlo durante los dos meses que estuvo en cama, puesto que quedó tan maltrecho que sacarlo en una ambulancia humana hubiera significado ponerlo en riesgo de muerte.

El Indiana Jones de Bolivia

Allá estaba la casa de mi abuelo Carmelo, dice Iván Arnold, el Indiana Jones de Bolivia, el que a través de la Fundación Nativa se mete en proyectos vitales para la vida de los pueblos remotos y la ecología nacional. Iván, tras sus primeras pisadas en Pampa Grande, después de haber caminado durante ocho horas continuas, rememora su vida y la vida de una Tariquía que él empezó a ver con ojos de niño.

Don Carmelo era su abuelo por parte de madre, pero no el único familiar en esta tierra que, a veces por la falta de caminos, parece estar al otro lado del mar que Bolivia no tiene.

Su abuelo paterno, Godofredo Arnold, fue un alemán que se vino a principios del siglo XX a América Latina y en 1908 llegó a Bolivia, a levantar un ingenio minero en el altiplano, aunque después quedó seducido por Cambarí, un pequeñísimo núcleo del cantón de Tariquía, donde le compró tierras a don Indalicio Maturayo, uno de los últimos guaraníes que quedaban en la zona. Años después se trasladó a Pampa Grande donde fundó una escuela primaria que ahora lleva su nombre y que es la única en toda la región con cursos hasta el bachillerato.

El tiempo no solo que se ha detenido aquí, sino que también da la impresión de que ha retrocedido, porque ahora ya ni siquiera llega el cartero.

Don Godofredo hizo gestiones para que las cartas que le escribían de Europa le lleguen a sus manos y consiguió que el cartero de Padcaya arribe los lunes a Tariquía y con la puntualidad de un reloj europeo salga los martes, a las seis de la mañana, llevando las misivas que los campesinos se hacían escribir con los profesores para sus hijos que salían en busca de trabajo hacia la Argentina o algún rincón de la Bolivia que les da la espalda.

Ahora, la ausencia absoluta de tecnología alejó la posibilidad de que los de Tariquía se carteen con el país y el mundo, porque las palabras ‘correo electrónico’ no fueron pronunciadas aún.

- “¿Qué cosa es eso?”, dice Jesús López, el arriero que vive de alquilar burros, mulas y caballos a los comunitarios que no tienen animales para introducir la carga pesada que compran en Tarija y que, por lo general, está compuesta por víveres, material para refaccionar las paredes o los techos de sus casas o mercadería para surtir algunas tienditas donde se venden artículos imprescindibles como el jabón o el papel higiénico.

Don Jesús, flaco, de ojos pequeños y negros, alquila un burro a un precio que va desde los Bs 70 hasta los 100, dependiendo de la distancia en que se encuentre el pueblo de Tariquía y la carretera asfaltada que va a Tarija. El trabajo es riesgoso porque en esos caminitos accidentados de herradura, que fueron construidos probablemente en la época de la Colonia, cuando los jesuitas españoles intentaban que los guaraníes conozcan al dios cristiano, son muy angostos como para que un animal cuadrúpedo y cargado camine con la vida asegurada.

“Una de mis mulas se despeñó por el precipicio. Desde arriba vi que la pobre intentó pararse pero nunca pudo y después la vi morir con la carga todavía atada al lomo”.

En Tariquía no existe ningún seguro a favor del dueño del animal ni del de la carga. Cuando un accidente ocurre, ambos lo pierden todo. Aquí, una mula cuesta Bs 4.000 y ese animal para un tariqueño vale tanto o más que para un ciudadano su casa, su vehículo motorizado o su fuente de trabajo.

Jesús hace memoria. Recuerda que la lluvia está entre los principales enemigos de los viajes, y el cemento, entre las cargas más vulnerables, porque cuando llueve, si el producto no está bien cubierto con bolsa de plástico, se moja, aumenta de peso y se convierte en piedra. Cuando eso sucede, lo que acostumbran es dejar el bulto en medio camino porque el burro no puede cargar más de 50 kilos.

Ante la falta de veterinarios y remedios, cuidar al animal está entre los mandamientos más respetados de Tariquía. Cuando un caballo, burro o mula retorna de un viaje largo, entra en cuarentena y lo deja libre durante 30 días

Walter Arnold, el padre de Iván, si bien nació en Tarija en 1924, hizo vida en Tariquía sin saber que en Cambarí iba a encontrar la muerte el 17 de septiembre de 1983, a la edad de 59 años, tras recibir molestias cardiacas.

“Esa es la realidad de un gran número de familias. Casi todos tienen algún pariente que ha muerto por dolor de cabeza o de estómago o por un paro cardiaco”, dice Iván, el nieto de don Carmelo y el hijo de don Walter, dos víctimas de los caminos que nunca llegan.

Hace no más de cinco años, el guardaparque Alberto Nieves soportó el trago amargo de ver morir a su hijo Ervin, de 10 años, en pleno camino, cuando cuatro hombre lo cargaban en un camilla a pasos de atleta. El niño, que tenía un cólico, no aguantó el traqueteo de la ambulancia humana y falleció en la quebrada de Ininmiri, a tres kilómetros de alcanzar el camino carretero.

El viejo Donato López pudo haber sufrido la misma suerte en junio del 2013, cuando en una camilla de trapo ordinario lo sacaron casi muerto hasta Emborozú, el punto más cercano de una carretera asfaltada y de un hospital donde puedan salvarle la vida.

Con 82 años de vida, don Donato, que también es el partero de la comarca, ahora está de pie, fuera de su casa, en una pampa extensa desde donde se disfruta un paisaje espléndido, con la camisa y el pantalón sucios porque acaba de llegar de su chaco.

La única pena que tiene este hombre sin prisa es que cada tres meses tiene que caminar más de 50 km hasta el asfalto, para que un bus lo lleve a Tarija para cobrar su renta Dignidad. Es para estos casos, y para cuando se siente enfermo, que don Donato lamenta que Ebelio Gareca no haya salido triunfante aquella vez cuando se lanzó al vacío para intentar volar

Tour virtual en 360 grados destaca 160 sitios turísticos de los paceños



Los turistas bolivianos y extranjeros pueden disfrutar de un tour gratuito a través de los 160 sitios turísticos más importantes de La Paz gracias a Panomedia Bolivia, una joven empresa que produce recorridos virtuales en 360 grados para promocionar el turismo en el departamento.

Estos recorridos virtuales —que pueden verse en el sitio web www.turismolapaz.com— son fotografías interactivas en 360 grados que permiten al usuario visualizar en todas las direcciones con ayuda del mouse y pasar de un espacio a otro de las imágenes como si estuviera en el lugar.

El emprendimiento busca incentivar y promocionar el turismo en el departamento, dijo el propietario de Panomedia Bolivia, Juan Carlos Laura. La tecnología de fotografías en 360 grados, agregó, es la forma ideal de mostrar los sitios turísticos, porque de esa forma se pueden apreciar sus cualidades en todas sus dimensiones. “La iniciativa nació a raíz de las visitas que ofrece la enciclopedia digital Encarta, las cuales son montadas con fotografías en 360 grados”.

DESARROLLO. La experiencia laboral como ingeniero en sistemas en firmas estatales y la investigación sobre esa tecnología ayudaron a Laura a producir las visitas virtuales. El empresario contó que para obtener las imágenes utilizó diversas cámaras, lentes y otras herramientas de tecnología informática.

El experto, además, hizo una serie de pruebas para lograr que las imágenes interactivas sean de alta definición y que posibiliten al usuario nacional o extranjero navegar por la fotografías en 360 grados, visualizando todos los detalles, así como acercándose o alejándose de cada lugar sin perder la calidad de las imágenes.Laura comenzó a producir tour virtuales hace cinco años, tiempo en el que con recursos propios produjo 160 de estos recorridos de lugares turísticos, plazas, museos y parques, entre otros, del departamento.

Las plazas Murillo, Obelisco, Isabel la Católica, el Palacio Consistorial, El Prado, el Puente de Las Américas y el Valle de la Luna son los sitios que pueden verse en el portal, el cual busca convertirse en una de las principales plataformas de información e innovación en promoción turística en internet. Este sitio, subrayó, le servirá también a Panomedia para ampliar su presencia al resto del país.

Virtud de la tecnología

Acceso

Los tour virtuales en 360 grados permiten a los clientes conocer los espacios de un determinado negocio antes de visitarlo.

Preferencia

El uso de la tecnología multiplica hasta en 30 veces las visitas al sitio web de una empresa y mejora la opinión de sus usuarios.

Inmobiliaria innova con visitas virtuales

Clientes verán el interior de los departamentos y las casas sin visitarlos

Panomedia Bolivia efectúa el desarrollo de visitas virtuales en 360 grados para el negocio inmobiliario. Con el producto los clientes verán los ambientes de los departamentos y las casas antes de visitarlos.

El dueño de la empresa Juan Carlos Laura informó que está desarrollando el producto para una empresa inmobiliaria que desea que sus clientes puedan ver los ambientes de las habitaciones, la sala, el comedor, los baños y otros espacios de un departamento o una vivienda.

Laura señaló que la idea es que las personas puedan acceder a estas visitas virtuales en 360 grados en su sitio web. Afirmó que el empleo de las visitas virtuales en el negocio inmobiliario “es muy interesante y atractivo”, porque brinda a los usuarios la facilidad de que vean varios departamentos y casas.

El emprendedor dijo que es un instrumento dinámico, pues los usuarios pueden navegar y sentirse dentro del ambiente. El ingeniero en sistemas aseguró que hizo un trabajo similar para una empresa que le pidió efectuar un anuario digital que contenía una visita virtual a las instalaciones del colegio a fin de que los estudiantes bachilleres tengan un recuerdo.

Acotó que en otros países la tecnología es utilizada por hoteles, restaurantes y otros como una herramienta de marketing, que baja costos y ahorra tiempo.


Historia en pedazos: La iglesia de Salinas de Yocalla

Sobre los restos de las cúpulas caídas y en los nichos, en los que antes había figuras religiosas, hay evidencias suficientes para asegurar que los únicos que usan el edificio son los pájaros. En algunos arcos y paredes todavía se ven pinturas al fresco, que en algunos puntos han sido cubiertas, parece que con cal o estuco.

Incluso, alguien ha querido aportar su arte al templo y ha dibujado, junto a la entrada de lo que parece el antiguo baptisterio, una silueta humana con cabeza del E.T. creado por Spielberg y brazos enormes en actitud de predicador.

La iglesia de San Salvador de Salinas de Yocalla está en el municipio potosino de Yocalla. Forma parte de la antigua hacienda colonial que se erigió en el lugar para explotar una mina de sal. Como cualquier casona de campo que se preciara, debía tener su propio oratorio pero, en vez de una sencilla capilla, los agustinos levantaron, entre 1743 y 1747, este gran templo.

Es “uno de los ejemplos más importantes de la cúspide del barroco mestizo de la región altiplánica, debido principalmente a la portada de piedra tallada, gemela a la portada de San Lorenzo” de Potosí, dice el Estudio de consultoría elaboración plan de manejo Salinas de Yocalla, elaborado por el Programa de Patrimonio Cultural de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

De entre todos los elementos que componen la fachada principal, la Sociedad Boliviana del Charango (SBC) resalta dos figuras: un par de sirenas ambidiestras que están tocando el instrumento de cuerda característico de Potosí. “Esta joya arquitectónica”, dice por correo electrónico una de las fundadoras de la SBC, María Antonieta Arauco, “nos permitió declarar a Potosí como cuna del charango”. San Lorenzo, el templo de la Merced así como otras iglesias de Perú tienen estas figuras talladas en sus portadas. Pero la de Salinas está en “riesgo de colapso”, afirma la responsable del Programa de Patrimonio de la AECID, Consuelo Tomé: de las cuatro cúpulas que tiene la nave principal, dos ya se han caído. Las otras dos están rajadas y, una vez adentro, da miedo toser por si el sonido provoca el derrumbe.

La comunidad está a 68 kilómetros de Potosí, en dirección a Oruro. El camino que lleva al templo está más allá de la capital municipal, junto a dos casas en el margen izquierdo de la carretera. Un cartel que no se ve si uno va en auto porque no está encarado ni hacia el sentido de ida ni hacia el de vuelta de los autos, sino hacia el otro arcén, “indica” por dónde seguir para llegar al pueblo, o lo que queda de él. La vía de tierra, abierta a través de un terreno seco con arbustos, va en constante bajada hacia el fondo de un barranco. Después de unas cuantas curvas aparece allá abajo, entre cerros rojizos y restos de casas, una mole junto al río Pilcomayo. Impresiona ver, en medio de una aparente nada, una iglesia tan grande. También la población fue de tamaño considerable: detrás del templo se extiende lo que fue la hacienda, hecha de adobes, del mismo material de las casas ruinosas que se mantienen en pie sobre una loma roja, en la otra orilla, enfrente de la iglesia.

Aquí se fabricó una parte de los ladrillos que se usaron para hacer la nueva Casa de la Moneda de Potosí, edificada durante los primeros años de la segunda mitad del siglo XVIII. De la mina se extraía sal de cocina y sal colorada, además de cal hidráulica, empleada como cemento. De la existencia de la mina da fe un documento de 1626 citado en el tercer volumen de los Libros de acuerdos del cabildo secular de Potosí. 1615-1675, publicado por el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia en 2012. En este mismo documento se habla de la visita del corregidor para ver las refacciones que necesitaba el puente sobre el río Pilcomayo, que llevaba al asentamiento. De la extracción de sal se da cuenta en la Historia de la minería andina boliviana (siglos XVI-XX), de Carlos Serrano Bravo, 2004, y el primer tomo de Crónicas potosinas. Notas históricas, estadísticas, biográficas y políticas, de Modesto Omiste, de la editorial El Tiempo (1893), nombra la fabricación de ladrillos para la Casa de la Moneda. Y del estado ruinoso dan fe, además de una visita al lugar, notas de prensa y las llamadas de atención que la SBC está haciendo desde 1999 a fin de que se tomen medidas para la preservación de este edificio, declarado Monumento Nacional por Decreto Supremo N° 8171 de diciembre de 1967.

Fue más o menos en aquella fecha cuando el lugar se despobló porque hubo un terremoto, según los testimonios que el músico Ernesto Cavour recoge en su libro El charango. Su vida, costumbres y desventuras. Y lo corrobora una señora vestida con pollera y con el pelo recogido en dos trenzas que sale de una casa cercana a la iglesia. “Pasó hace 38 o 40 años”, dice. Al hablar se ve el brillo de los dientes de oro en su boca. Su acento indica que no nació en este lugar. “Soy de San Julián”, dice la cruceña. Ella está aquí porque es donde viven sus padres. Sin embargo, buena parte de los oriundos hicieron el camino inverso al de esta familia y se fueron al oriente del país. Apenas quedan cinco núcleos familiares en el pueblo.

Sin embargo, hay escasos datos de este fenómeno, y tampoco queda claro por qué se levantó en el lugar una iglesia de semejante tamaño y belleza. “Se sabe bien poco de Salinas”, afirma la responsable de Patrimonio y Cultura de la AECID. Tal vez allí hubiese una huaca o lugar sagrado y por eso se construyó un templo católico de tal envergadura.

Todavía está en pie el muro que separa el santuario de la cancha de fútbol del pueblo, que en la parte interior tiene dos capillas posas en cada esquina.

Lo que llama la atención, desde que se baja en auto por el camino, es la portada, llena de figuras talladas haciendo honor al nombre del estilo arquitectónico en el que se enmarca. Y ahí están sus dos sirenas.

La hoja derecha del portón de madera está abierta. Desde adentro se ve el cielo, a través de dos grandes agujeros que han quedado en el techo tras la caída de dos de las cúpulas. Entre 2010 y 2011, AECID acordó con la gobernación potosina llevar a cabo un proyecto para recuperar el patrimonio rural del departamento, entre el que está el templo de Salinas, junto con la Gobernación Departamental. “Hasta la fecha no se ha hecho nada”, indica Tomé.

“Los retablos, púlpito y obras de arte, hoy en día, se encuentran en los templos de San Martín, San Pedro y San Francisco de Potosí desde el año 1976 (...). Es uno de los pocos templos que conservan las técnicas y tecnologías de construcción del siglo XVIII”, señala el documento de AECID.

El abandono no es la única causa del deterioro que sufre el edificio: el terreno es altamente salino y eso afecta a la piedra.

A pesar del estado en el que se encuentra el templo, cada 3 de mayo acuden comunarios de los alrededores a celebrar la fiesta de la cruz. Durante la visita de Escape, llegan vecinos para participar en un campeonato de fútbol en otra cancha que hay en Salinas, detrás de las ruinas de lo que fue la hacienda.

Si dentro de la iglesia viven los pájaros, afueran están los muertos de Salinas: el suelo terroso del patio, entre la iglesia y el muro, e incluso, sus muros externos, son usados para enterrar. Hay lápidas con fechas recientes. “PAPA TE QUEREMOS TU PUEBLO SE OLVIDO DE TI” (sic), se lee sobre el cemento raspado de una tumba. Y el edificio al completo ha sido olvidado por las autoridades.


Los dominios del Parque Sajama

La Capilla Sixtina de Curahuara, el nevado Sajama, las aguas termales y los géiseres, además de las costumbres

socioculturales, son parte de los atractivos turísticos más relevantes que atesora el municipio de Curahuara de Carangas.

A pesar del frío invernal que reina por estas épocas en el occidente del altiplano orureño, buscar el equilibrio entre la aventura y las tradiciones culturales no tiene por qué ser una misión imposible.

Por citar un ejemplo, la provincia Sajama, donde se asienta el municipio de Curahuara de Carangas y, en cuyo espacio geográfico alberga al Parque Nacional Sajama, se encumbra como una de las mejores opciones para cumplir con esos propósitos, por atesorar en su seno de un rico legado de costumbres socioculturales, así como de innumerables parajes naturales que deparan una serie de aventuras y sorpresas.

En una gélida mañana

Son las cinco de la madrugada. Mientras la población paceña aún descansa en la calidez de sus hogares, en una gélida mañana, una delegación de periodistas provenientes de todo el país, a la cabeza del Viceministerio de Turismo, alistan las mochilas para viajar rumbo a la población de Curahuara de Carangas y de ahí al Parque Nacional Sajama.

Serán dos jornadas de travesía turística marcadas de mucha emoción y aventura. El motivo del viaje: el lanzamiento del destino turístico “Parque Nacional Sajama”.

Travesía turística

Esta aventura comienza en la ciudad de La Paz, para después tomar la carretera internacional Patacamaya-Tambo Quemado, siendo la primera parada en el kilómetro 103, donde se encuentran cerca de una decena de torres funerarias, comúnmente conocidas como chullpares.

Estas reliquias arqueoturísticas se encuentran dentro la jurisdicción del departamento de La Paz, pero dada su ubicación y su importancia arqueológica, el lugar es bastante visitado por los turistas de tránsito al Parque Sajama.

Por eso mismo, el Viceministerio de Turismo ha previsto implementar tres proyectos: la construcción de dos miradores, paraderos de interpretación y tres carteles viales turísticos.

Después de unos 30 minutos de parada proseguimos la travesía rumbo a la población de Curahuara de Carangas.

A medida que la caravana prosigue su recorrido por un camino asfaltado, el paisaje a pesar de presentar un panorama agreste, escaso de vegetación, pero no deja de ser atractivo a la vista, debido a la abrupta configuración de la tierra en formas anticlinales y coloraciones rojizas, entrelineadas de blanco y gris.

En el horizonte, con su presencia señorial, nunca deja de acompañarnos durante todo el viaje la figura emblemática del nevado Sajama, uno de los más altos de la cordillera Occidental, y nuestro destino final.

Curahuara de Carangas

A eso de las 10:00 de la mañana llegamos al pueblo de Curahuara. El tronar de los bombos y las dulces melodías de los sicus, que a ratos parecen disputarse la fiesta con la suave aura altiplánica, son los encargados de darnos la bienvenida.

La hospitalidad de los comunarios se deja sentir. Sorprende ver cómo la población, a la cabeza de sus autoridades originarias, políticas y militares se han organizado para esta convivencia comunitaria, dándonos a entender que esto es apenas una pequeña muestra del significado del “turismo comunitario”.

Para reafirmar ese mensaje, dos grupos autóctonos ataviados de sus mejores galas festivas animan la mañana, mientras otros exhiben la textilería trabajada en fibras de llama, alpaca y vicuña.

Minutos después la comitiva es dirigida a la famosa “Capilla Sixtina”, donde el párroco Gabriel Antequera aguarda para hacernos un tours por este monumento religioso.

Capilla Sixtina del Altiplano

Tan solo ingresar a la iglesia Santiago de Curahuara de Carangas, más conocida como la “Capilla Sixtina del Altiplano”, sorprende ver los singulares murales que dan vida a los pasajes del Antiguo Testamento, donde se puede apreciar la creación, el éxodo, cielo y infierno, el Apocalipsis, amén de otras muestras más que han sido trabajadas para evangelizar a la población de estas regiones durante la conquista ibérica.

Construido a fines del siglo XVI, este monumento religioso de data colonial, a más de 400 años de su existencia, en la actualidad permanece incólume como silencioso testigo del pasado histórico de los agustinos en esta parte del altiplano.

Se cree que quienes llegaron a plasmar estas representaciones iconográficas, conocían muy bien la Capilla Sixtina del Vaticano, por eso es que en esta región decidieron realizar una réplica similar a los murales del famoso pintor y artista Miguel Ángel.

hogar de los satinadores

El siguiente destino a visitar es Calachua. Una columna de soldados vestidos de impecable uniforme blanco, portando orgullosos la tricolor nacional, nos indica que estamos en el bastión de los cóndores, el refugio donde se forman los satinadores andinos.

Cabe subrayar que el pueblo de Curahuara no solo es conocido por la Capilla Sixtina, sino también por la Unidad Militar que lleva el nombre de Regimiento Tocopilla, XXV de Infantería.

Digo conocido, porque esta Unidad, durante la época de la revolución de 1952 al 1964 era el lugar de confinamiento de los presos políticos contrarios al gobierno de Víctor Paz, pero con el devenir de los años se ha ido constituyendo en una Unidad de élite donde se forman los andinistas o Satinadores Andinos.

Las palestras de Calachua, distante a unos dos kilómetros al sureste de Curahuara, es donde los militares hacen sus prácticas de escalada en roca.

Hoy con la boga del turismo comunitario, estas rocas también son requeridas por los turistas que gustan de este deporte extremo, el cual es asistido por los militares.

Rumbo al Parque Sajama

El punto final del recorrido es el Parque y las poblaciones a visitar son: Tomarapi, Sajama y Lagunas. En estas tres comunidades la escena se repite. La comitiva de bienvenida es similar que en Curahuara. Cada comunidad, a su turno, se prepara con sus mejores galas para ser parte de este lanzamiento turístico, dejando entrever que el turismo comunitario ya forma parte de su subsistencia económica desde hace tiempo.

Solo así se explica cómo en estas comunidades ya existen albergues, servicio de alimentación y guías. Y ni qué decir de la venta de prendas artesanales. Es más, varios de los guías hablan francés, porque a decir de ellos, la mayor cantidad de turistas que llegan son franceses.

a los pies del Doctor Sajama

Hablar del génesis de los parques, sin duda es hacer referencia al Parque Nacional Sajama, uno de los primeros en ser creado en el país, mediante decreto supremo del 2 de agosto de 1939, durante la presidencia del Tcnl. Germán Busch Becerra.

El objetivo inicial para la creación del Parque fue la conservación del bosque de keñua (Polylepis tarapacana) que cubre más de 10 mil hectáreas y que crecen por encima de los 5.200 metros sobre el nivel del mar constituyéndose en la formación leñosa más alta del mundo.

Hoy todas las especies de flora y fauna nativa que coexisten dentro los límites del Parque son protegidas.

Concebido desde un principio como Parque Nacional, el 2002, a tiempo de delinear las estrategias del Plan de Manejo, nace la necesidad de recategorizar como Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI).

Componente turístico

La actividad turística al interior del Parque Nacional Sajama se dice que hasta 1997 no era tan conocido, pero ha cobrado importancia gracias a la construcción de la carretera internacional Patacamaya-Tambo Quemado.

A partir de ahí, la promoción turística a esta región ha ido en crecimiento, teniendo como resultado la visita anual de unos 5.000 turistas, entre nacionales y extranjeros. A raíz de ello han surgido varios emprendimientos comunitarios, que hoy comparten su tiempo entre la ganadería camélida y el turismo: dos medios de subsistencia económica.

Los atractivos del Parque se traducen en su diversidad paisajística, como la existencia de los géiseres, aguas termales, lagunas y los glaciales eternos que visten de manto blanco al nevado Sajama, además del Parinacota y el Pomerame, más conocidos como las Payachatas, cuyas cimas hacen de frontera natural con el Parque Nacional Lauca de la República de Chile.