miércoles, 21 de enero de 2015

Mirador de la Loma de San Juan aumenta el comercio



El Mirador de La Loma de San Juan ya es un referente turístico en Tarija, ya que se trata de un lugar al que acuden invariablemente los visitantes que llegan de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y otros departamentos del país, así como de la República Argentina y otros países.

Los grupos de turistas ingresan sin pausa, pese a la intermitente llovizna que caracteriza a este mes de enero en la capital chapaca. Algunos llevan ponchillos de plástico para protegerse, otros usan paraguas, pero la mayoría camina bajo la lluvia hasta llegar al Mirador, donde contemplan los paisajes que se divisan desde ese punto de la ciudad.
A simple vista se observa que la mayoría son turistas, familias enteras, adultos, jóvenes y niños.
“Mirá, allá está la Catedral, y allí la Terminal…”, juegan los niños a ubicar los diferentes puntos de la ciudad. Visten ropa de verano y hablan con acento cruceño. “Sí, venimos de Santa Cruz a conocer esta ciudad, y se ve muy lindo desde de aquí. En el hotel nos han aconsejado venir a este mirador”, explica Joselo Chávez, que vino de Santa Cruz con su familia a conocer Tarija por primera vez.
Pero igual se observan personas con vestimentas típicas de La Paz y Potosí, quienes llegan en familia, para mirar desde lo alto la capital chapaca.
Para las comerciantes que venden alimentos en la salida del Mirador, la inauguración de este destino turístico ha tenido un impacto positivo, ya que el movimiento permanente de personas les permite vender más de sus productos consistentes en helados, refrescos, pipocas y otros alimentos.
Corina de León es una vendedora de refrescos que atiende a pocos pasos de la puerta del Mirador. En su caso sí ha habido un incremento de las ventas. “Sí, viene más gente todo el tiempo, para mi hay venta. También vienen los turistas de Argentina y compran las ollas de barro, los floreros y las macetas que se venden aquí”, afirma.
Los visitantes pueden ingresar por la parte frontal, donde se encuentra la pasarela o pueden ir por la calle Cochabamba e ingresar por la calle comercial que se estableció hace décadas alrededor del mercado La Loma. Esto motiva que además de visitar el Mirador, paseen por los comercios y ocasionalmente compren algo.
Por una parte la existencia del Mirador ha generado mayor movimiento comercial en el lugar, sin embargo, de acuerdo a doña Marcelina Nina, quien se dedica a la venta de ropa en una tienda alquilada en la calle Corazón de Jesús, en la cual vende hace 35 años, la venta es escasa. “No hay venta, los alquileres han tenido que rebajar porque ya no vendemos, desde que comenzó la construcción del nuevo mercado y no se acaba hasta ahora”, revela.
“Muchos compañeros se han ido a vender al Campesino porque aquí ya no había venta, yo me he quedado porque espero que mejore cuando acaben la obra del mercado”, dice refiriéndose a la construcción de la nueva infraestructura del mercado La Loma, que antes de la aparición del mercado Campesino era el centro de abasto obligatorio de las amas de casa para los domingos.
“Ahora ni en la feria de los domingos hay venta, un poco nomás vendemos de lo que vienen a ‘los chinos’, que venden cositas más baratas y atraen gente”, comenta refiriéndose al denominado “Mercado Chino”, donde se ofertan insumos para la construcción, relacionados a la instalación eléctrica o sanitaria, entre otros.
El Mirador luce bien, muy verde en esta época y desde cualquier punto de vista se observan paisajes muy atractivos a lo lejos, y también aspectos propios del barrio La Loma, su iglesia y otras construcciones con características coloniales.
Empero, es evidente que falta concluir algunos detalles que se manifiestan debido a la lluvia, como el asfaltado de la calle anterior a la entrada principal del Mirador.
Según doña Corina, un aspecto fundamental que deben tomar en cuenta las autoridades es dotar de un sereno a la nueva infraestructura ya que por las noches ingresan al mirador niños, jóvenes y bebedores consuetudinarios que dañan el ornato público.
Esto se puede apreciar sobre todo a partir de los grafittis que han sido pintados en las pocas paredes del Mirador y que con mayor probabilidad deben haber sido escritos por la noche.
También es necesario un contenedor de basura para evitar que debido al flujo de gente, y a la actividad comercial de la zona, se acumule basura que por ahora es depositada en un rincón muy cerca de la puerta de entrada al mirador.

lunes, 19 de enero de 2015

Aproveche el feriado haciendo turismo interno

Este 22 de enero, feriado por la fundación del Estado Plurinacional de Bolivia, puede ser una buena oportunidad para salir de la rutina y visitar los diversos destinos turísticos que tiene el departamento. Aquellos que puedan ausentarse del trabajo el viernes tendrán un puente vacacional de cuatro días (jueves a domingo) que les permitirá retornar a la rutina laboral renovados, así lo confirma el sicólogo organizacional Juan Domingo Fabbri.

“Cualquier viaje que se hace trae una renovación sicológica y emocional, sobre todo si es un lugar nuevo y donde se puede descansar. Hacer una actividad diferente es altamente renovador para la persona, pues todo aquello que ayude a salir de la rutina es tremendamente positivo”, recomendó el experto en temas de recursos humanos, lo que da pie para hacer un mapeo imaginario de los estupendos lugares que se pueden aprovechar.

Trazando el mapa
Al norte del departamento, recorriendo 120 kilómetros, hay destinos fáciles de acceder que conservan el espíritu característico de los pueblos del oriente, como Portachuelo, Buenavista, Buen Retiro, San Carlos, San Juan y Yapacaní, que además de ofrecer una destacada oferta culinaria, conectan al Parque Amboró, donde se puede disfrutar de aguas cristalinas y avistamientos privilegiados de flora y fauna.

Asimismo, si su interés es llegar hasta los pueblos de las Misiones, lo puede hacer ingresando por San Javier, primer templo jesuítico, de topografía ondulada y famosos horneados típicos, y avanzar hacia Concepción, donde, además de recorrer la catedral, puede aprovechar para visitar la represa y sitios naturales para avistar las peculiares orquídeas. Si el tiempo le permite seguir adelante, puede llegar a San Ignacio de Velasco, la población de mayor desarrollo de la chiquitania.

La sugerencia es quedarse en San Ignacio como centro de distribución y después visitar los pueblos con sus respectivos templos de San Miguel y Santa Ana, no distantes de esta capital provincial.

Otra manera de ingresar a las Misiones es por la carretera que vincula Santa Cruz con Puerto Suárez, en la frontera con Brasil. En este recorrido se puede visitar San José de Chiquitos (tiene el único templo construido con piedra). Luego se puede avanzar hacia Chochís, donde se levanta el santuario de la Asunta. Este es un sitio enclavado entre rocas y que maravilla por el trabajo que ahí se exhibe de obras de arte en madera.

El recorrido por este camino continúa hacia Roboré, la Perla del Oriente, con balnearios naturales y sitios paradisiacos. A este lugar se suma Santiago de Chiquitos, que es la puerta de ingreso a la reserva del
Parque de Tucabaca.

La lista no estaría completa si no mencionamos Samaipata, al noreste de la ciudad, a dos horas y media de tránsito por la carretera, con clima agradable y un monumento arqueológico: El Fuerte. Si desea seguir llegará al valle de Mairana o si su interés es conocer Vallegrande, la cara que ofrece este pueblo actualmente es distinta. Ahí puede ‘sacarle el jugo’ a la época de durazno, uva y manzana

Lago de riquezas: Historia, desarrollo y paisajes

El bus recorre un largo camino de tierra flanqueado por árboles. Detrás de éstos ya se nota el verdor de enero, como muestra de la época de cosecha. Al fondo, el azul violáceo del lago con un sol pleno, aunque en esta etapa del año no se sabe lo que a uno le espera...

Así comienza el viaje de un grupo de periodistas de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz por el Titicaca, en una iniciativa del Viceministerio de Turismo para hacer conocer espacios arqueológicos, apreciar el paisaje lacustre y presentar alternativas para la estadía de los visitantes.

El vehículo se detiene en las afueras de una casa amarilla de inicios del siglo pasado, rodeada también por árboles, en el municipio de Taraco, a 88 kilómetros de La Paz. Se trata de la exhacienda de la familia de Abel Iturralde, abogado y político que cumplió un papel importante en el servicio de relaciones exteriores de Bolivia, desde inicios de 1920 hasta finales de 1930.

Dentro de la infraestructura se mantienen los ventanales y pisos de madera y la chimenea, cuyos ambientes servirán como refugio para los turistas.

“Estamos haciendo la refacción, se hizo la fachada y ahora, con el apoyo del Viceministro de Turismo, se está poniendo un techo nuevo”, resalta Rubén Tarqui, encargado del área de producción de Taraco, quien añade que se tiene previsto inaugurar esta obra a finales de febrero.

La delegación de medios de comunicación es recibida por la alcaldesa de Taraco, Virginia Lecoña, quien dirige el recorrido por este complejo turístico de la cultura chiripa, una de las más antiguas de la región andina, anterior a la de Tiwanaku, que se desarrolló entre 1.500 a. C y 100 a. C.

El museo cuenta con un solo ambiente, donde se exponen piezas líticas, vasijas de barro y cráneos. “Queremos apoyar el turismo, mejorar las potencialidades de Taraco; hemos hecho un diagnóstico y encontramos ruinas de la cultura chiripa”, indica Lecoña.

Al salir del pequeño museo uno se encuentra con una malla perimetral, que protege un templete semisubterráneo.

El antropólogo y documentalista Michael Maldonado explica que estos restos arqueológicos tuvieron una vocación ritual ligada a los seres del Manqhapacha (submundo o profundidades de la tierra).

Alrededor del templete, que tiene una dimensión de 23 metros de norte a sur y 21 metros de este a oeste; se encontraron habitaciones de doble muro con nichos que servían para guardar alimentos. Tarqui menciona que aproximadamente ocho hectáreas contienen vestigios de los chiripa. “Ahora falta el financiamiento, porque cada centímetro tiene su costo”.

Un escape al lago

Después de conocer los vestigios de una de las civilizaciones más antiguas del continente americano, el bus recorre el camino hacia Guaqui, el primer puerto internacional de Bolivia, que reúne en un complejo la historia de los pueblos lacustres, sus tradiciones, máscaras y trajes antiguos de morenada, diablada, kullawada y otras danzas; santos y vírgenes en retablos pequeños, además de locomotoras que muestran la etapa de gloria de este municipio de la provincia Ingavi.

En el puerto, donde el Buque Multipropósito espera la llegada de turistas, también aguarda un aliscafo (embarcación a motor provista de patines y alas que se desliza sobrevolando el agua) para transportar a la delegación.

Después de más de una hora de recorrido, la embarcación arriba a la Isla de la Luna, un lugar donde se respira aire puro y tranquilidad. En la orilla, un grupo de niños juega en torno a una pequeña fogata, que da la sensación de que la maldad nunca llegó a esta región del lago.

Una de las ventajas de la visita a este lugar es que los turistas duermen en viviendas de las familias que habitan la isla, aunque se carece de agua potable, baños privados y energía eléctrica constante. “Estamos comenzando a hacer refugios con baños privados. En la isla no tenemos vertientes, solamente una bomba de agua, y sacamos el líquido del lago, con esa agua estamos preparando la comida, aunque siempre hacemos hervir”, explica Porfirio Mamani, coordinador de turismo comunitario de la asociación Warmitaki, que reúne a los comunarios para coordinar el recibimiento y alojamiento de turistas.

Las 50 familias de la Isla de la Luna emplean energía solar o baterías para la iluminación de sus viviendas y para hacer funcionar sus televisores o radios.

“Hemos solicitado la provisión de energía eléctrica, pero la distancia no nos favorece, por ello nos dieron paneles solares, pero nosotros seguimos pensando en tener electricidad”, asevera Mamani.

El amanecer, rodeados por el azul del lago, es inigualable, es como ser testigos de la creación de un mundo de tranquilidad, con las nubes que parecen haber dado un descanso, luego de haber descargado su furia durante toda la noche. Después de un delicioso café caliente con pan y mantequilla, la comitiva se dirige al otro lado de la isla, donde moraron las vírgenes incaicas y los presos políticos.

La serpiente sin cabeza

Según las leyendas, en una de las luchas constantes entre las montañas, el Sajama y el Huayna Potosí se declararon la guerra. El Sajama sacó a todos los animales de la selva, incluida una serpiente (la Isla de la Luna). Para atacar a las huestes del Huayna, la serpiente abrió un estrecho en Tiquina y estaba a punto de atacar a la Isla del Sol. Cuando la descubrieron, le bajaron la cabeza con una honda. Por eso, la Isla de la Luna tiene forma de una serpiente con la testa cortada.

El aliscafo recorre unos cuantos minutos los márgenes de la serpiente sin cabeza para llegar al otro lado de la Isla de la Luna o Coati, que hasta la década de los 70 sirvió de cárcel para prisioneros políticos.

De aquella prisión ya no quedan restos, sino que se aprecia el Templo de las Vírgenes o Iñak Uyu, una construcción que mantiene el patio central con paredes de piedra, muros con puertas trapezoidales y accesos con forma de cruces andinas.

Los incas, después de conquistar a los tiwanakotas, utilizaron este palacio para el descanso y aprendizaje de las vírgenes, quienes estaban divididas en tres grupos: las wayrurus, las más bellas, quienes debían permanecer vírgenes y prepararse para ser maestras; las paco aqllas, quienes se preparaban para ser esposas de los incas más sobresalientes, y las yura aqllas, que se encargaban de la limpieza de los dormitorios y el campo y debían ser parejas de los incas secundarios. Adentro también se encontraba Mama Coya, o mujer de oro, quien era una especie de reina. “Era una especie de centro de educación para mujeres, donde aprendían a preparar alimentos, vestimenta, normas de comportamiento y aseo”, dice Mamani.

Las rutas del desarrollo

Al cruzar otra vez el lago, el grupo se dirige a Santiago de Huata, donde está el antiguo puerto de Pucuro Grande y la iglesia Virgen de la Natividad, una de las más antiguas de la Colonia, como principales atractivos.

Después de unos cuantos minutos de recorrido en el autobús se vislumbran las primeras casas de Achacachi, una de las que presenta mayor desarrollo en la región lacustre. No por nada, la delegación es recibida por decenas de toritos, mototaxis fabricados en India que fueron habilitados para el transporte de pasajeros y que recorren toda la urbe.

Los edificios neoandinos o cholets, viviendas diseñadas por Freddy Mamani, también forman parte del panorama del centro achacacheño, donde el movimiento de gente es casi ininterrumpido en esta ciudad intermedia.

La concejal Sofía Silvestre informa que los principales atractivos de Achacachi son el Illampu, la fabricación de instrumentos de viento en Walata, además de ser la cuna de los Ponchos Rojos, “la vanguardia del Gobierno, porque aquí ha nacido el proceso de cambio”.

A través del verdor de las plantaciones que contrastan con el lago Titicaca hay sitios que esperan ser descubiertos, investigados y visitados por la cada vez mayor cantidad de turistas nacionales y extranjeros, en un escape por el Titicaca.


Nace la ruta de los cholets, una propuesta turística en El Alto

Todo comienza en la parada de la línea Amarilla del teleférico, que es el primer punto de un circuito turístico que se creó en El Alto, con el fin de mostrar -entre otros detalles- la arquitectura andina. Esta se expresa en imponentes edificaciones de colores estridentes que ostentan un chalet encima.

El guía es Wilfredo Poma, propietario de la Fundación Saraña, es un alteño que decidió impulsar "rutas alternativas” para dar a conocer los lugares más representativos de esta ciudad, como estas viviendas que fueron noticia en el mundo por su peculiaridad.

"¡Están por todos lados!”, dice un visitante. Los extranjeros que toman el tour no esperan ni un segundo para sacar sus cámaras y tomar fotografías de estas casas.
Las miran como si fueran "de otro planeta”. Y es que cada una es diferente a la otra, y pareciera que compiten por ser la más extravagante. Parte del asombro se debe a lo recargado de las fachadas en cuanto a sus colores y diseños.
"¿Por qué son así?”, pregunta un francés. Tiene los ojos muy abiertos y da la impresión de que no quiere perderse ningún detalle. Hoy, Poma ayudará a absolver esa pregunta.


"Este circuito turístico es para impulsar a El Alto, porque es una ciudad digna de visitar. Esta arquitectura es interesante y por eso la incluí en la ruta para que los turistas conozcan más a fondo estas casas”, comenta.
El costo del paquete turístico por persona es de 350 bolivianos, que incluye -entre otros puntos- la visita al epicentro de la guerra del gas, donde se cuenta lo que significó esa gesta en la historia reciente del país; o la "calle de las cholitas”, un pasaje donde se comercializa productos para la mujer de pollera.
El inicio del recorrido
La ruta comienza en el "corazón de esta ciudad”, la Ceja, donde ya se divisan casas de este tipo. Lo que más asombra son los adornos que ostentan las fachadas y los degrades de tonos rojos, verdes, amarillos, azules, que son los más utilizados en estas construcciones.

"Los colores de estas casas vienen del aguayo. Parece que brillan, pero es por el degradé, que es una técnica ancestral, que se ve reflejada en los textiles”, explica Poma, antes de comentar que los diseños se inspiran en la cultura Tiwanakota.

La segunda parada es la zona 16 de julio, que es uno de los barrios donde -asegura el guía- hay más de estas edificaciones. Wilfredo relata que el constructor de la mayoría de estas casas es el arquitecto Freddy Mamani a quien llama "El Mamani Mamani de la arquitectura”, pues construye cada una de ellas como si fuera una "obra de arte”.



"Muchos creen que no es arte porque no sigue los cánones académicos de la arquitectura, pero el arte es libre”, asevera Poma, antes de explicar que en El Alto existen como 100 edificios de este tipo.
Además, comenta que se construyeron viviendas como estas en diferentes partes de Bolivia e incluso expresa que se edificaron en Perú, Chile y Brasil. "Es una arquitectura que se está exportando”, afirma.

La "pionera”

La siguiente parada es la avenida Juan Pablo II, donde se ubica la "primera casa” de El Alto que se construyó de esa forma, según el operador en turismo. Es una vivienda de tonos verdes, que tiene cuatro pisos, y luce el infaltable chalet.

Quienes más impactados quedan por el recorrido son los turistas nacionales, "porque creen conocer, pero se van con mucha información nueva”. Los visitantes extranjeros, en cambio, se marchan maravillados por la enseñanza, y suelen motivar a Poma a seguir adelante con el tour.

"Estas casas son el reflejo del desarrollo de El Alto, somos la segunda ciudad más poblada del país (848.840 habitantes)”, manifiesta el guía. "La siguiente que vengan habrá más de esta arquitectura”, vaticina.



Emerge una nueva alternativa para descubrir la ciudad alteña

La Fundación Saraña ofrece una forma diferente de conocer la ciudad de El Alto, "desde adentro”, como un ciudadano más y así descubrir la historia que hay en sus calles.
La visita comienza en la línea Amarilla del teleférico. Al arribar, el guía turístico Wilfredo Poma dirige a los visitantes hacia la Ceja, para llegar a la "calle de las brujas”.
Poma cuenta que quienes trabajan en esa vía experimentaron las "señales divinas”, como el haber sobrevivido a un rayo. "Gracias a esto ellos tienen cierto poder para ayudar a la gente”.
Después de recorrer esa calle, la siguiente parada es el "Mirador Corazón de Jesús”, donde se vislumbra los nevados Illimani, Mururata, Chacaltaya y el Huayna Potosí. Todos quedan maravillados por la vista.
En este lugar, Wilfredo relata la leyenda de cada uno. "El corazón de Tupac Katari está enterrado a la derecha de la estatua de este mirador. Es por esta razón que este lugar es sagrado”, manifiesta Poma antes de mostrar el lugar donde la gente deja sus ofrendas.
Al seguir la ruta a pie se llega al edificio de El Ceibo y se ingresa a la plaza de comidas, donde se sirve platos como Fricasé de llama y otros a base de quinua como el peske o la phisara.
Después de degustar la comida, el guía lleva a los visitantes a la zona 16 de julio, para que conozcan la "calle de las cholitas”, un pasaje donde destacan los colores de las enaguas a la venta, y donde también se comercializa joyas, sombreros y toda la ropa que usan las mujeres de pollera.
Al terminar el recorrido, todos se dirigen hacia la Universidad Pública de El Alto, donde Poma enseña los murales de esa casa de estudio, y a través de ellos explica "la lucha de los ciudadanos alteños por el acceso a la educación superior”.
¿Por qué no cholets?
Estas casas han recibido bastantes nombres como "arquitectura cohetillo”, "arquitectura popular”, "arquitectura chola”, y cholets la más conocida denominación. Sin embargo, Wilfredo Poma explica que este término no es el adecuado porque puede dar lugar a interpretaciones peyorativas de la palabra.
"El arquitecto Freddy Mamani dice que el nombre adecuado es ‘arquitectura andina’ o puede llamarse ‘alteña’, porque es un estilo recuperado y ahora está en su máximo esplendor”, afirma Poma.

Según este guía hay que "sacar” este término del vocabulario pues "a nadie le gustaría que a tu creación le pongan un nombre que insulte a las personas que viven dentro”.

Punto de vista
Agustín Echalar
Operador en turismo
"Es un atractivo, no cabe duda”
No cabe la menor duda de que es un atractivo turístico para que la gente vaya a El Alto. Todas las personas que vienen a Bolivia pasan por El Alto y cruza éste. Entonces indudablemente es un tema de interés.
Cualquier guía de turismo al recorrer este lugar va a tener que hablar de este fenómeno de las fachadas, de las casas y de esta arquitectura, creer que es material para una visita exclusiva, en términos generales, me parece un exceso de optimismo o un exceso de ignorancia respecto a lo que puede ser un atractivo turístico.

Sal y cielo, una gran aventura

Lugar extraordinario. El New York Times eligió a Bolivia como uno de los 52 destinos turísticos para visitar en 2015. La cadena de noticias CNN destacó al Salar de Uyuni como destino mágico.

El prestigioso periódico estadounidense The New York Times recomienda visitar 52 países del mundo durante 2015, y ubica a Bolivia en el octavo puesto como un lugar “imperdible”.

“Los días de huelga, el transporte implacable y los bloqueos de carreteras son, en su mayoría, parte del pasado”, dice The New York Times, como argumento para visitar Bolivia.

Los viajeros que quieran turismo “amigable” serán recompensados con nuevos atractivos, entre los que está Bolivia, y mencionan el restaurante de Claus Meyer, Gustu, y la Fundación Melting Pot, como lugares que ayudan a “establecer un nuevo tono culinario” en La Paz.

El diario neoyorquino también recomienda visitar las rutas del vino, el turismo de aventura, el Salar de Uyuni, los Yungas, entre otros lugares.

Por su parte la cadena de noticias estadounidense CNN publicó un artículo de la escritora de viajes y fotógrafa sudafricana Sarah Duff, donde resalta la majestuosidad del Salar de Uyuni.

“Bolivia, un país sin litoral, tiene mucho que ofrecerle a los viajeros, desde la selva amazónica rica en vida silvestre hasta caminatas en las montañas de los Andes. Sin embargo, uno de sus aspectos destacados menos conocidos es un sorprendente viaje en un vehículo de doble tracción a lo largo del altiplano, el cual se encuentra en el desierto al suroeste de Bolivia, cerca de la frontera con Chile”, señala Duff.

“Durante tres días, los viajeros pueden disfrutar de un escenario desértico espectacular y de otro mundo... arena de terracota esparcida con rocas volcánicas que evocan las pinturas de Salvador Dalí, volcanes humeando, géiseres echando vapor, campos de lava solidificados y lagunas adornadas con flamencos”.

“La joya es la planicie de sal más grande del mundo: el salar de Uyuni.

Este salar, del tamaño de Singapur, es inmenso y desconcertante, kilómetros de corteza de sal deslumbrante que se extienden en todas direcciones”.

“Cuando te paras encima de esa corteza sientes como si estuvieras sobre la superficie de otro planeta”.

Varios operadores turísticos ofrecen viajes guiados en vehículos de doble tracción, los cuales normalmente incluyen transporte en vehículos Land Cruiser, conductores y alojamiento en refugios básicos y hoteles hechos de sal.

Muchos visitantes inician el viaje desde Uyuni, la ciudad poco atractiva y polvorienta de Bolivia, y finalizan en San Pedro de Atacama, justo en la frontera con Chile.

Para grupos más pequeños y para poder tener la oportunidad de ver la planicie de sal al amanecer, es mejor iniciar en Chile y terminar en Bolivia.

De cualquier manera que lo hagas, es un viaje lleno de aventuras a través de uno de los paisajes más excepcionales del mundo, concluye Duff.

La información de Turismo Bolivia Perú presenta las características del Salar de Uyuni:

Es el más grande en el mundo y está ubicado en el departamento de Potosí, al sur de Bolivia, a una altura de 3.680 msnm y con una superficie de 12 mil kilómetros cuadrados.

Es una planicie de singular belleza por su impresionante espejo de sal que se formó por la evaporación de antiguos mares.

Está conformado por aproximadamente 11 capas de sal, cuyo espesor varía entre los 2 y 10 metros.

El salar se extiende como una enorme plataforma plana y blanca. Se estima que la cantidad de sal que existe en el Salar es de 64 mil millones de toneladas. Adicionalmente el Salar es una de las mayores reservas de litio del mundo.

El Salar de Uyuni es belleza, magia, aventura con paisajes indescriptibles, es un lugar que nos invita a entrar en contacto con la naturaleza rodeado de montañas y volcanes que alcanzan los 5.000 msnm.

El Salar es ideal para los que gustan de la fotografía y el turismo de aventura, es un lugar magnifico para disfrutar de la tranquilidad, es un lugar donde uno puede encontrarse consigo mismo y poder disfrutar de un mundo sin igual.

En el Salar se disfruta de un paisaje similar a la de las regiones polares en las que se funden el azul y el blanco. Sus reflejos generan en el horizonte imágenes de cerros invertidos y un horizonte salino, y hacen de este lugar uno de los mejores sitios para los amantes de la fotografía.

LEYENDA DE THUNUPA

El gran Salar de Uyuni, como toda gran obra de la naturaleza, tiene sus más variadas leyendas.

Una de ellas nace de la cosmovisión andina y tiene su origen en el volcán Thunupa.

Según cuenta la leyenda tradicional, Thunupa era una bella dama que estaba casada con Cuzco.

Cuzco había traicionado a su esposa por una joven doncella llamada Cosuña. Al ver esto, indignada, Thunupa se dio a la fuga por el sector al que llamaban Kachipampa (pampa salada) y allí cayó, justo donde en la actualidad se encuentra el volcán que lleva su nombre.

En este páramo, antes de morir, Thunupa, quien poco antes había dado a luz, lloró con lágrimas tan saladas que éstas y la leche que brotaba de su seno materno, convirtieron el lugar en un majestuoso salar, el salar de Thunupa, actualmente conocido como el Salar de Uyuni.

Cuzco, por su parte, se erige expectante como cerro al este del salar de Uyuni.

El cementerio de trenes

Uno de los impresionantes paisajes que alberga este gigante de sal es el cementerio de trenes, un lugar desolado y plagado de maquinarias ferroviarias antiguas que abre las puertas al pasado de Uyuni, cuando el auge de la minería apuró la llegada de las locomotoras al país.

Una de las primeras rutas ferroviarias creada en 1899, conectaba Uyuni con Antofagasta. Por ella circulaban vagones cargados de plata que salían de las minas de Huanchaca. Este fue el inicio de lo que hoy une la ciudad orureña con Villazón, pasando por Tupiza, Atocha y diferentes pueblos.

El tren era considerado como símbolo de progreso. La imagen de una locomotora causaba gran alegría en los bolivianos de la época, que celebraban con pomposas ceremonias oficiales. Sin embargo, la celebración duró poco porque los trenes se llevaban mineral pero no traían el tan anhelado progreso.

Por muchos años el Estado los administró, hasta que durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada los ferrocarriles fueron capitalizados.

A la larga, estos gigantes de hierro y acero se convirtieron en desolados adornos del paisaje altiplánico, constituyéndose como una parte fundamental de la vida de los pueblos por los que atravesaba y de las historias de muchas personas de la época.

Los trenes simbolizaron una hermosa época para los jóvenes que pudieron atravesar el trayecto de los trenes, donde el espíritu aventurero y los proyectos de vida los llevaba a conocer nuevos horizontes. El recorrido quedó marcado para siempre en su memoria junto con las innumerables anécdotas.

El paso del ferrocarril también significó un intercambio turístico con gran afluencia de muchachas hermosas, jóvenes galanes y conocidos personajes de la historia.

Hoy, visitar el cementerio de trenes es una gran experiencia para turistas bolivianos y extranjeros, pues con tan solo dar una mirada hacia atrás, se tiene la impresión de estar en un importante sitio histórico, donde las ruinas son parte de un pasado cercano.

El cielo azul y un viento helado acompañan el paisaje desolado, pero al mismo tiempo refuerzan la majestuosidad del lugar.

viernes, 16 de enero de 2015

Video Viceministro de Turismo evaluó los pros y contras del paso del Dakar por Bolivia

jueves, 15 de enero de 2015

Quime ofrece turismo de aventura a visitantes

Quime expone sus valles y glaciales como los principales centros de atracción y belleza natural, para el esparcimiento y recreación de los turistas nacionales y extranjeros que visitan este municipio ubicado en Sur Yungas de la provincia de Inquisive del departamento de La Paz.

La característica de su topografía presenta distintas atracciones turísticas y pisos ecológicos, ya que Quime se define con dos tipos de clima. Tiene la temperatura propia de un valle y subiendo a los cerros encontramos glaciales, donde se puede practicar distintos deportes en la nieve como: esquiar y caminatas.

Las casas coloniales a la par con el paisaje majestuoso le invitan a conocer todos los lugares turísticos que contiene esta población que se encuentra a una altura de 3002 sobre el nivel del mar.

Los lugares más visitados son: Laguna Naranjani que se encuentra en la cima del cerro “Charnaquini”, los Glaciales y Lagunas son los lugares predilectos de los turistas al igual que las aguas termales de Choquetanga Chico y Villa San Juan que se encuentra en las faldas de los bellos nevados, entre otros centros turísticos, favoritos del que visita Quime.

La encargada de promoción de la Dirección de Turismo de la Gobernación, Eliana Yucra, señaló que el 25 de julio se celebra la fiesta del Apostol Santiago patrono del pueblo y que el turismo en esa temporada crece.

Acotó que existen dos empresas de transporten público que ofrecen sus servicios en la terminal de buses de la ciudad de El Alto, ubicada en la calle 3 y 5.

Les invitamos a visitar esta hermosa población que se caracteriza por tener un clima variado y cada vez va creciendo y desarrollándose, expresó Eliana Yucra.

LA WATIA

Para mucho turistas, la watia se ha convertido en un delicioso plato que se destaca por ser servida en una ofrenda a la Pachamama, este método de cocción se trata de meter la papa, plátano, camote, oca, manzanas, humitas y distintas tipos de carne debajo de la tierra. Esta práctica data de hace miles de años y aún es practicada en la rea rural.

Esta práctica se realiza en todo el calendario festivo del altiplano, sea matrimonios, rutuchas, fiestas comunitarias, semana santa o carnavales, también tiene estrecha relación con los rituales de agosto, cuando se celebra el mes de la Madre Tierra,

Quime es la cuna de la watia por su magnitud e identidad cultural que está marcada por cada uno de los pobladores que al momento de llegar al valle te recibirá con mucho cariño.

PRODUCCIÓN

El emprendimiento de Quime, en conjunto con ONG, se concentra en la distribución de miel que se encarga de ser la principal de 10 comunidades aledañas.

Los diferentes productos como la miel de abejas y sus derivados, medicinas naturales, se hace también agricultura tradicional, cultivo de frutales y se realizan plantaciones forestales con fines de obtención de madera para construcción. En la comunidad viven 53 familias que se dedican a la producción de diferentes rubros agrícolas.

NATURALEZA BENÉFICA

Quime está rodeada de plantaciones de árboles de eucaliptus, de cuyas hojas se extrae el aceite, muy codiciado para la elaboración de productos medicinales y perfumería.

Tiene dos establecimientos educativos que albergan casi a 1.400 niños y jóvenes estudiantes. Tiene cuatro complejos deportivos, un estadio de fútbol y un complejo para la crianza de truchas con la colaboración de una institución no gubernamental.

La carretera ya está asfaltada y promueve el turismo especialmente para aprovechar las aguas termales curativas que se encuentran entre las poblaciones de Quime y Choquetanga. Sus montañas y cerros aledaños son aptos para distintas competencias deportivas, como el descenso de montaña, que actualmente desarrolla una competencia con la participación de conocidos deportistas.