Doña Rogelia Quispe se levanta con el sol para atender a Manchita, que mueve la cabeza apenas la ve. Éste no es el apodo de alguna de sus hijas ni hace referencia a mascota alguna, se trata de la vaca que para Rogelia y su familia es un sustento de vida, por los cerca de 20 litros de leche que proporciona al día. Es temprano y no hace frío. Chicani es un agradable paraje con su propio microclima templado.
Así, doña Rogelia y Manchita inician su faena mientras los hijos de ella se alistan para una nueva jornada escolar en la unidad educativa Mariscal Antonio José de Sucre, que acoge a por lo menos 300 alumnos y está ubicada en el centro de esta comunidad de costumbres rurales. Y es que pese a estar más cercana del radio urbano que otras zonas como Achumani o Cota Cota, Chicani se ha mantenido a distancia “conservando sus costumbres y forma de vida por decisión misma de los comunarios originarios”, explica el licenciado Ángel Clavel Monroy, director de la escuela.
Ése es el estilo de doña Rogelia, quien en un par de horas logra recolectar algo de aquel líquido blanco que será comercializado a media mañana en el mercado de Villa Copacabana.
Antes de la Reforma Agraria de 1953, Chicani, que viene del aymara chicat chicat y se traduce como “equilibrio”, era una gran hacienda habitada por estancieros y sus peones que se dedicaban a producir la tierra. Pero acaecida la revolución, los terrenos pasaron a ser propiedad de aquellos que la trabajaban. “Los vecinos no eran proclives a la urbanización, pero esto ha ido cambiando en los últimos años en la lógica de las nuevas generaciones del lugar. El avance es inevitable”, sostiene Monroy.
A medio camino entre Villa Salomé e Irpavi, la comunidad se encuentra rodeada de montañas y ostenta una exuberante vegetación, donde destacan coloridas flores como salidas de un cuadro impresionista. Este pequeño valle es alimentado por vertientes y ríos que bajan desde los deshielos de la cuenca de Hampaturi, otra comunidad rural que abastece del líquido elemento a la ciudad. “No tenemos agua potable, pero nunca nos falta”, dice doña Rogelia, de pollera, con trenzas hasta la cintura y llena de vitalidad para arrear a sus vaquitas.
Las construcciones de cemento, hierro y ladrillo han ido sustituyendo a las casas de adobe con techo de paja, aunque aún se pueden ver rastros de aquel pasado bucólico. “En la novela Raza de bronce (Alcides Arguedas), un episodio narra un viaje de sus protagonistas de Yungas hacia Cochabamba. Allí se relata una parada en una hacienda, la cual se cree corresponde a la exhacienda Chicani”, expresa Monroy. Aquella propiedad pertenece en la actualidad a la familia Hartman y funcionó hace algunos años como espacio de eventos.
Chicani es una zona calificada como Verde por la Gestión de Riesgos del Gobierno Municipal de La Paz, por ser una de las pocas áreas estables y sin alarma ecológica. La comunidad ha desarrollado un sistema de canalización de aguas servidas que protege a los suelos de la humedad “y también ha establecido un sistema de dotación y tratamiento de agua de vertiente, lo cual no justifica la falta de atención gubernamental con respecto al agua potable y el alcantarillado”, dice Monroy.
En este paraje agroecológico se cultivan verduras y flores. En los últimos años han proliferado las carpas donde se siembra lechuga, papa, locoto, brócoli, nabo, tomate, choclo, rábano, entre otros, que son comercializados en los supermercados de la ciudad. Lo mismo sucede con las flores que suman una larga lista donde destacan gladíolos, rosas y girasoles, que también son vendidos en mercados y cementerios de La Paz. Monroy indica que es posible abastecerse de esta mercadería en el mismo lugar de producción. “La gente desconoce lo que aquí se puede adquirir, pero sin duda que es más garantizado que lo que se produce en Río Abajo, por las aguas contaminadas. En cambio aquí, todo lo que se produce es con agua de manantiales”, manifiesta el profesor, invitando al resto de ciudadanos de la hoyada a visitar Chicani, que se encuentra a 20 minutos de Irpavi y a 30 de Villa Salomé en el sureste paceño.
La zona también es propicia para pasar un fin de semana. Acampar sobre la “alfombra verde” al aire libre es una alternativa, pero también existe La Casa de Encuentro como opción hotelera inclusiva para descansar, divertirse y trabajar. La licenciada Ilse Miranda es gestora de aquella residencia en su papel de directora académica de la Fundación Inclusión en el Mundo. “Una de las características de esta residencia es que al haber sido construida con un enfoque de servicio y responsabilidad social, cuenta con infraestructura inclusiva, lo que permite que personas con capacidades alternativas motrices puedan disfrutar su descanso con seguridad y facilidad de desplazamiento por todo el complejo”, señala la activista sobre el lugar con capacidad para 60 camas, el cual cuenta con un coliseo donde se practica fútbol de salón o básquet, además de una pequeña piscina y área de juegos para niños. “También servimos lechón al horno, trucha a la leña, watía con variedad de carnes”, menciona por su lado Natalio Mamani, administrador del complejo.
Los vecinos de Chicani son gente muy ajetreada. De lunes a viernes cumplen con sus obligaciones laborales y en fines de semana se dedican a hacer deporte, fútbol en específico, y a llevar sus mercancías a los diversos puntos de venta de la ciudad. “Los cuatro sectores de la comunidad que suman al menos a 4.000 habitantes se reúnen cada 31 de julio, para festejar al patrono del pueblo, que es el Tata Santiago”, explica Monroy. En esa fiesta dan rienda suelta a sus costumbres rurales con bailes típicos como morenada, thinku y kullawada, amenizadas por orquestas y grupos autóctonos.
Llega el mediodía y los hijos de doña Rogelia vuelven al hogar para ayudar en los quehaceres. Dan de comer a sus animales, entre ellos Manchita, que espera ser ordeñada de nuevo. En su momento de recreo, ambos niños acostumbran sumergirse en una gran pileta con agua de manantial. Su relación con la naturaleza es envidiable. Son felices con lo que la creación les da.
lunes, 22 de febrero de 2016
Un sacerdote escalador. Para practicar escalada, caminata o una ruta turística en Peñas
Se detiene en medio de la pared de roca de al menos 15 metros de altura. Si bien las pequeñas hendiduras hacen que su escalada sea complicada, sube rápidamente imitando los movimientos de una araña. De un hombre araña, en Peñas. “Creo que aquí no”, le grita a la fotógrafa, quien pregunta si se siente incómodo porque supone que es un lugar difícil. Él responde que esta parte le parece muy sencilla. Con una chamarra rojinegra y un pantalón plomo, tiene la apariencia de uno de tantos visitantes europeos que llegan al cantón Peñas —del municipio de Batallas, en la provincia paceña de Los Andes— para ascender alguno de sus riscos.
Pero él es diferente, ya que es sacerdote de la Iglesia de la Natividad y después de seis años de residencia se ha convertido en un poblador más. Con una sonrisa franca y con una mirada que refleja tranquilidad, de esa manera recibe a los visitantes el padre Antonio Zavatarelli, quien ha juntado en esta población del altiplano paceño sus dos pasiones: la religión y el montañismo.
Conocido por sus amigos como Topio, cultivó su gusto por las rocas y la nieve en su natal Menaggio, a orillas del lago Como, en la región de Lombardía, al norte de Italia. “Es un lugar muy bello, adonde llegan muchos turistas al lago y a las montañas de Los Alpes”. Es el sitio donde pasaba sus vacaciones de invierno junto a sus padres. Con esa infancia y unos cursos adicionales, estudió para ser profesor de educación física, con especialización en escalada y esquí, los deportes que domina.
Antonio cuenta su niñez y adolescencia sentado en el comedor de la parroquia. Una de las paredes está tapizada por un panel donde se encuentran fotos de las actividades de los miembros de su congregación. Al otro lado están imágenes de santos, como la Virgen María y un crucifijo rodeado por carteles que recuerdan los principales credos del catolicismo. El decorado humilde, pero lleno de significado, cambia en la otra pared con un pedazo de tronco, de donde cuelgan piolets, mosquetes, un casco y un par de zapatos especiales para ascender los cerros, artículos que ahora están en desuso y que por un tiempo sirvieron para subir varios picos elevados de Europa.
“La vida es un gran libro que trae una infinidad de enseñanzas”. Así lo entendió Topio cuando tuvo que pasar por un aprendizaje doloroso. Un amigo suyo se propuso ascender en solitario una montaña muy dura en Los Alpes. Era invierno, así que la dificultad aumentaba sobremanera, tanto así que cayó de la pared de roca y murió. Ese momento fue vital para que Antonio cavilara sobre la vida y la muerte, y una de sus primeras decisiones fue alejarse de los macizos con el objetivo de buscar otro sentido a su existencia. “Empecé a ayudar a los pobres, trabajé con mis amigos para colaborar a la gente”. Primero lo hizo en su país y tiempo después recaló como voluntario en el norte de Perú, en la ciudad de Huaraz.
Es momento del almuerzo y, por ello, todos los asientos del comedor son acupados por voluntarios europeos y los jóvenes que pasan cursos para entrenadores de fútbol. Antes de alimentarse, el padre Antonio dice que es costumbre elevar una oración. “Señor, bendice esta comida que vamos a servirnos y haz que cada pobre tenga su comida”, piden al unísono.
Por Peñas pasa el camino antiguo que conectaba La Paz con los municipios de Huarina, Achacachi y Sorata. Fue el lugar donde los viajeros solían cambiar de caballos para continuar su recorrido y donde los soldados de la Corona tenían su cuartel. Es por esa razón —explica el padre Antonio— que el líder indígena Túpac Katari fue descuartizado en la plaza principal —que ahora lleva su nombre—, el 15 de noviembre de 1781.
La Iglesia de la Natividad, que dirige ahora el cura italiano, fue construida aproximadamente en 1600, aunque existen versiones de que ocurrió mucho antes. Ante la consulta sobre cómo cuidan las joyas y cuadros del templo, Topio responde apenado que ya no existe nada por robar, pues hurtaron la platería y las pinturas, por lo que solo queda un 10% de su riqueza. Pero ello no desluce la belleza de su techo y su retablo dorado y plateado, con la imagen de la Virgen en el medio, a quien celebran cada 8 de septiembre.
Peñas es un lugar tranquilo, con una riqueza natural, histórica y cultural escondida, donde la época de lluvias permite contemplar el verdor de sus campos, cerca de los peñascos y la Cordillera Real, algo parecido a lo que Antonio sintió hace casi 27 años en el territorio peruano.
El destino quiso que el italiano volviera a encontrarse con los nevados, en Huaraz, en la Cordillera Blanca. Fue también en esa región donde conoció al sacerdote Ugo de Censi, quien gustaba de las actividades con los más jóvenes, como voluntarios para ayudar a los necesitados. “Venía del ateísmo, de búsqueda religiosa, no frecuentaba la iglesia, y encontrar a una persona tan sincera como el padre Ugo fue para mí un pacto muy lindo, muy positivo, porque me transmitió ese deseo de Dios, de buscar el sentido a la vida y de ayudar a la gente”.
De un carisma muy fuerte, De Censi fue la persona que terminó por convencer a Antonio de que su destino era retornar a Italia e ingresar al seminario de Asís, luego de lo cual fue ordenado sacerdote en la diócesis de Gubbio, en junio de 1997.
El novel padre retornó a Perú como párroco del distrito de Shilla, diócesis de Huaraz. También le atrajo estar a los pies del nevado de Huascarán y escalar varios nevados de la Cordillera Blanca. No obstante, las ascensiones ya no eran como cuando era niño en Menaggio, sino que lo hacía como entretenimiento junto con los amigos que solían llegar a visitarle.
Así como el padre Ugo, él planeaba conseguir apoyo para su diócesis a través del arribo de voluntarios y conocidos, con el fin de colaborar con las personas más pobres. Pero en 2004 retornó a Italia, esta vez para seguir su labor religiosa en Gubbio, urbe de la provincia de Perugia.
Pese a la distancia, el camino de Topio ya estaba marcado para estar en tierras bolivianas. En Perú había conocido al sacerdote Leonardo Gianelli, con quien elaboró el proyecto “Las aventuras de los jóvenes”, cuyo fin es capacitar a menores de edad en el área turística, aprovechando las cualidades naturales de Santiago de Machaca (donde se encuentra Gianelli) y Peñas. Está atardeciendo, así es que se debe aprovechar el tiempo y alejarse de la plaza Túpac Katari para disfrutar de la escalada, disciplina que lo ha llevado a subir varias cumbres, como el Illimani y el Huayna Potosí, por ejemplo, y ser conocido por los montañistas locales como el padre Topio. Asegura que el ocaso es el momento más bello para dar un pequeño paseo por las rocas de la localidad, pues el sol empieza a esconderse detrás del lago Titicaca y los nevados de la Cordillera Real se pintan de rojo. Después de sus actividades diarias en la parroquia, que suelen empezar muy temprano, el sacerdote aprovecha 20 minutos para entrenar en la escalada.
Al llegar a una cima, se detiene a ver el horizonte y disfruta de su faceta de ermitaño. Su otra cara es compartir con los jóvenes y ayudar a los más necesitados, para lo cual cuenta con la colaboración de un grupo de voluntarios bolivianos y extranjeros, quienes le ayudan en este camino entre Dios y el montañismo, que a Topio, aunque para algunos parezca difícil, gracias a su empeño y fe le resulta sencillo.
Con una pequeña ayuda de sus amigos europeos
Además de su labor religiosa en la Iglesia de la Natividad en Peñas, el sacerdote Antonio Zavatarelli se puso como objetivo ayudar a los menores de edad a través de clases de reforzamiento educativo, cursos de artesanías en fieltro y enseñanza de dirección técnica en fútbol.
Para cumplir este objetivo, el padre consiguió el apoyo de varios jóvenes europeos, quienes desean llevar a cabo un voluntariado en el país.
Uno de ellos es Davide Vitale, a quien le trajeron de Italia “amigos, de amigos, de amigos” al complejo de El Alto, para dar clases de inglés en un Centro de Educación para Adultos (CEA). Muy pronto se acostumbró a la cultura e idiosincrasia del altiplano, por lo que reside en Peñas desde 2010 y brinda clases de ayuda pedagógica a los niños y también trabaja con los grupos de turistas extranjeros a través de caminatas y expediciones a las cumbres cercanas.“En Peñas tenemos la ventaja de que es un lugar verdadero, es auténtico”, afirma Davide, quien es uno de los más entusiastas con los pobladores, en especial con los muchachos, a quienes da instrucciones sobre escalada, con el objetivo de que ellos, en un futuro cercano, sean guías de turismo en Peñas.
El padre Antonio revela que hay un exfutbolista italiano dentro de la parroquia, quien colabora en la parte deportiva y en el área de salud. Su nombre es Riccardo Ribone, un fisioterapeuta que jugó como defensor en el Monza, de la Tercera División.
Desde que arribó a Peñas, en noviembre del año pasado, el exfutbolista se dedica por las mañanas a la atención de fisioterapia a pobladores que necesiten su colaboración, mientras que por la tarde brinda cursos para entrenador de fútbol, dirigidos a los adolescentes, con el fin de que entrenen a los niños de las comunidades cercanas y se arme una gran escuela de fútbol.
Adela Mamani, boliviana que también forma parte del proyecto de Topio, se encarga del equipo de artesanas en fieltro, cuyo resultado son zapatos, sombreros, carteras y otros recuerdos que se pueden adquirir en la parroquia de Peñas.
En el área de salubridad, las médicas Irene Mita y Donatella Barbera se dedican a atender a los pobladores en sus diversas dolencias.
“Nunca un día es igual a otro. La vida en una parroquia amplia y llena de actividades, y rica de personas, como Peñas presenta sus sorpresas y sus desafíos. En general se busca no perder tiempo y se trabaja mucho. En la parroquia no contamos ni con televisor ni con sofá. Hay mesas y sillas para comer… y esto ya dice algo del ritmo que tiene nuestra vida”, cuenta el cura Antonio Zavatarelli.
Gracias montaña
Gracias, montaña, por haberme dado la lección de mi vida,
Porque en la fatiga he gustado del descanso,
Porque en el sudor he apreciado el agua fría.
Entendí que las cosas que hacen feliz
Se obtienen nomás con fatiga
Quien no quiere, no sabe, no acepta sufrir,
Nunca podrá entender.
Gracias montaña
Porque cansado he admirado
Las maravillas de las flores y las aves,
La libertad, perfume de sencillez.
Gracias montaña
Porque hundido en tu silencio
He probado el gozo de llegar a la cumbre
He descubierto en mí el deseo de verdad.
Entendí que las cosas que hacen feliz
Se obtienen nomás con fatiga.
Quien no quiere, no sabe, no acepta sufrir,
Nunca podrá entender, nunca podrá amar.
(*) Poema escrito por Battistino Bonali, un montañista italiano que falleció en la cara norte del nevado Huascarán (Perú) en 1993, y que inspira al padre Antonio Zavatarelli.
La Iglesia Misional de Santiago es el principal atractivo del pueblo
A Filomena y Denisse las separan casi medio siglo de vida. Doña Filomena Vargas creció cuando el pueblo solo contaba con caminos de tierra como vías de acceso, cuando jugaba descalza con los demás niños en su única plaza hasta que la luz natural lo permitía, pues la energía eléctrica recién llegó a mediados de los 70. Denisse Fernández nació con el nuevo milenio, cuando la ruta asfaltada aumentó la frecuencia de viajes hacia las poblaciones vecinas, cuando la televisión satelital, la internet y otras tecnologías empezaron a acercarla a un mundo moderno, muy alejado de los paisajes y prácticas rurales de su caserío natal. Estas mujeres crecieron en momentos distintos, pero tienen un nudo en común: su amor por esta tierra chiquitana, leal a sus costumbres y tradiciones.
Santiago de Chiquitos es un pueblo del este del departamento de Santa Cruz, situado a una altura de 2.070 m.s.n.m. Fue fundado como Santiago Apóstol en 1754 por los misioneros Gaspar Troncoso y Gaspar Campos. Su paisaje es bucólico, con exuberante vegetación y clima templado, además de una particular cortina de neblina al iniciar el día y cuando cae la tarde. Quizá por ello se ha ganado los motes de “El paraíso por descubrir” y “Sucursal del cielo”.
Esta fama de refugio o edén escondido lo tiene ganado por su ubicación. Para llegar hay que recorrer un camino serpenteado que al principio parece una ruta hacia ninguna parte. Luego aparece Santiago, protegido por la serranía chiquitana y lejos del calor de los llanos.
“Mis papás decían que antes no había ni mosquitos”, recuerda doña Filomena. También dice que si bien algunas costumbres se han mantenido intactas, hay cosas que el tiempo se ha llevado. “Éramos una sola familia donde nos conocíamos todos; los chicos no usábamos zapatos, solo los domingos para ir a misa”, cuenta riendo esta mujer nacida en 1943. Aquella generación se divertía con juegos como la rayuela, las escondidas —donde el jucumari era el “monstruo” a evitar—, los zancos, el trompo, el enchoque (choca), “no había juguetes, uno tenía que inventarse con qué jugar”. Esta profesora de profesión asegura que en Santiago de mediados del siglo XX no había analfabetos, y que en eso coadyuvó, desde 1950, el Colegio Internado Evangelista, que también atrajo a estudiantes de todo el país. “Aquí estudió el que fue alcalde paceño, Julio Mantilla, y don Hormando Vaca Díez, ex presidente del Senado”.
Pero las cosas fueron cambiando con el tiempo, “con la llegada de la televisión, los adolescentes adquirieron otras costumbres, copiadas de otras sociedades. Cuando llegó la internet ya ni qué decir”, se queja doña Filomena. Pero para su coterránea Denisse, nacida en 1980, la irrupción de las nuevas tecnologías en aquel pequeño paraje idílico permitieron a los lugareños abrirse un poco más al mundo. “Estamos más informados de lo que sucede en nuestro país, y también podemos comunicarnos con gente de todas partes”, señala la también joven guía de turismo, quien es un ejemplo de la interculturalidad a la que son expuestos los pequeños santiagueños, pues domina a la perfección los mitos y costumbres de su comunidad y su contexto turístico, además de estar “conectada” a las redes.
“Por la internet podemos ‘bajar’ música clásica para ensayar con la orquesta y también escuchar lo que está de moda”. Intercambiar canciones por Bluetooth es otra de las actividades de los muchachos al concluir sus clases y reunirse en la plaza del pueblo. Denisse explica que parte de su trabajo es guiar a los turistas por senderos y caminatas en medio de rocas erosionadas por el viento y el agua, aparte de visitar las pinturas rupestres, cascadas y cavernas ubicadas cerca de ese pequeño radio urbano que es Santiago de Chiquitos. Empezó en esta profesión orientada por sus hermanos mayores cuando tenía 10 años, y actualmente cobra 100 bolivianos por lugar visitado, tarea que incluye el traslado en moto que ella misma maneja. “Conozco Santa Cruz, La Paz, son ciudades muy lindas y grandes. Pero por nada cambiaría a Santiago”, dice esta muchacha con un rosario de historias sobre su pueblo.
El amor que siente esta guía de turismo por su terruño es el que atrae constantemente a turistas extranjeros que se ven tentados con la posibilidad de echar raíces en el lugar y convertirse en un santiagueño más. Es el caso de Stefen Reich, ciudadano alemán que llegó al país hace 22 años para trabajar en conservación del medio ambiente desde su papel de biólogo. Recorrió todo el país hasta llegar a Santiago, cuyo clima y paisaje lo atraparon hasta decidirlo a quedarse y abrir, hace ya 10 años, un hostal-restaurante bautizado como Churapa, que aporta con sus instalaciones a la capacidad hotelera de la localidad, calculada en 150 camas. “La gente de la región es muy amable, aún mantienen su cultura chiquitana”. Stefen se considera un lugareño más y en su afán ideó, junto al artista plástico Leoni Manrique, un Festival de Música y Arte para la Conservación que se realiza durante la primera quincena de cada enero para promocionar Santiago.
“Yo no conocía esta población, lo que más llama la atención es que un alemán me haya invitado a conocer esta parte de mi país”, dice, riendo, Manrique, cochabambino de nacimiento que se enamoró de uno de los personajes más representativos de la región como es el Abuelo Chiquitano, a quien suele representar en cuadros. “Es un protagonista juguetón que con su baile lleva a todos hacia la tierra prometida”.
Elmer Saravia es el presidente del Concejo Municipal del municipio de Roboré, al que pertenece Santiago, y coincide con eso de la “tierra prometida”.
“Tenemos miradores con vistas espectaculares, el Valle de Tucavaca, donde se pueden apreciar pinturas rupestres, balnearios, cataratas, una diversidad de atractivos turísticos naturales”. Y en cuanto a recintos religiosos en la zona chiquitana, “contamos con un templo que guarda la atmósfera de antaño, con piezas de arte sacro elaboradas por artesanos chiquitanos, producto de las enseñanzas de los jesuitas”. El templo al que hace referencia es la llamada Iglesia Misional de Santiago, que por ahora se encuentra en refacción.
Así como sucedía en la época de la colonización, esta región de la Chiquitanía se dedica en la actualidad a la agricultura, ganadería, artesanía, al trabajo del cuero y los tejidos. Los misioneros jesuitas incentivaron a los lugareños a desarrollar sus habilidades fomentando las artes manuales y la construcción de instrumentos musicales, aptitud a la que parece dedicarse todo el pueblo. Sucede que “la evangelización mediante el uso de la música renacentista y barroca tuvo gran acogida en la época y se ha desarrollado consecutivamente hasta la actualidad, dejando un legado propio”, explica la profesora. Denisse está de acuerdo. También se dedica a la música, como en su tiempo lo hizo doña Filomena, de quien la separa medio siglo. Pero hay mucho que las une.
Los chiquitanos
Chiquitos es una provincia ubicada al centro del departamento de Santa Cruz. Forma parte de la zona de la Chiquitanía y debe su nombre a la tribu de los chiquitos o chiquitanos, pobladores originarios de esos territorios.
La colonización de América fue emprendida por sacerdotes de distintas órdenes, que llevaron a cabo una labor evangelizadora. Entre las misiones de dichas órdenes destacaron las de los jesuitas y franciscanos. A finales del siglo XVII comenzó la creación de las misiones jesuitas en lo que actualmente es Bolivia, esencialmente en las regiones de Chiquitos. Estas misiones fueron declaradas en 1990 Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
domingo, 21 de febrero de 2016
sábado, 20 de febrero de 2016
Turismo nacional La Chiquitania y su encanto
Para algunos Semana Santa es motivo de regocijo con Dios, mientras que para otros es de viaje y descanso. Es por ello que le damos una lista de lugares en la Chiquitania donde puede pasar esta fecha rodeado de iglesias misionales y con un relax total.
Música de ángeles podrá escuchar. Concepción es una de las más importantes misiones donde se estableció el Vicariato de Ñuflo de Chaves. Se destaca su arquitectura en las construcciones decoradas y pintadas con motivos misionales. Quienes vayan esta fecha podrán escuchar el conjunto Misional de La Inmaculada Concepción que es una joya arquitectónica de estilo barroco mestizo, construido por el padre Martín Schmid en 1752 - 1756, majestuosa obra de arte de la construcción de la época, en su interior se destacan los altares tallados y recubiertos en pan de oro.
Un museo de lujo. San Javier es otra localidad en la cual encontrará el Museo Misional, donde se expone una colección fotográfica sobre la arquitectura y el paisaje de la Chiquitania, una exposición de instrumentos musicales y partituras de la época jesuítica. Allí también podrá disfrutar de aguas calientes las cuales se encuentran cerca del río Blanco, donde se puede disfrutar de sus aguas tibias en su piscina natural.
Directo a un parque. San Ignacio de Velasco es el municipio más grande de la Gran Chiquitania, activo económicamente, cercano al estado de Mato Grosso, Brasil, es la puerta de entrada al Parque Nacional Noel Kempff Mercado, Patrimonio Natural de La Humanidad.
Un templo de ensueños. San Rafael tiene un templo construido entre 1745 y 1749 por el Padre Martín Schmid, con la ayuda de los indígenas de la selva que hábilmente aprendieron a trabajar los finos tallados en madera y las columnas artísticamente talladas.
Naturaleza al máximo. Santa Ana es dueña de una represa llamada Tucavaca este lugar es recreativo y paisajístico, para realizar actividades como: natación, pesca deportiva, caminatas y senderismo para la observación de la naturaleza.
Los más requeridos. Gladys Jemio, de Magri Turismo, afirma que los destinos más requeridos para esta fecha es San Javier y Concepción, los cuales lo pueden recorrer y conocer en dos días. “Por su valor arquitectónico y sus paisajes estos son los más solicitados”, afirmó la ejecutiva de la agencia de viajes.
Música de ángeles podrá escuchar. Concepción es una de las más importantes misiones donde se estableció el Vicariato de Ñuflo de Chaves. Se destaca su arquitectura en las construcciones decoradas y pintadas con motivos misionales. Quienes vayan esta fecha podrán escuchar el conjunto Misional de La Inmaculada Concepción que es una joya arquitectónica de estilo barroco mestizo, construido por el padre Martín Schmid en 1752 - 1756, majestuosa obra de arte de la construcción de la época, en su interior se destacan los altares tallados y recubiertos en pan de oro.
Un museo de lujo. San Javier es otra localidad en la cual encontrará el Museo Misional, donde se expone una colección fotográfica sobre la arquitectura y el paisaje de la Chiquitania, una exposición de instrumentos musicales y partituras de la época jesuítica. Allí también podrá disfrutar de aguas calientes las cuales se encuentran cerca del río Blanco, donde se puede disfrutar de sus aguas tibias en su piscina natural.
Directo a un parque. San Ignacio de Velasco es el municipio más grande de la Gran Chiquitania, activo económicamente, cercano al estado de Mato Grosso, Brasil, es la puerta de entrada al Parque Nacional Noel Kempff Mercado, Patrimonio Natural de La Humanidad.
Un templo de ensueños. San Rafael tiene un templo construido entre 1745 y 1749 por el Padre Martín Schmid, con la ayuda de los indígenas de la selva que hábilmente aprendieron a trabajar los finos tallados en madera y las columnas artísticamente talladas.
Naturaleza al máximo. Santa Ana es dueña de una represa llamada Tucavaca este lugar es recreativo y paisajístico, para realizar actividades como: natación, pesca deportiva, caminatas y senderismo para la observación de la naturaleza.
Los más requeridos. Gladys Jemio, de Magri Turismo, afirma que los destinos más requeridos para esta fecha es San Javier y Concepción, los cuales lo pueden recorrer y conocer en dos días. “Por su valor arquitectónico y sus paisajes estos son los más solicitados”, afirmó la ejecutiva de la agencia de viajes.
viernes, 19 de febrero de 2016
Complejo El Mirador abrirá sus puertas al turismo
En los paseos periódicos que organiza la Secretaría de Turismo y Cultura del Gobierno Municipal, tocó el turno de un paradisíaco lugar llamado Complejo Acuícola “El Mirador”, que no solo ofrece una vista del paisaje de un brazo del lago San Jacinto, sino que también se crían allí distintas variedades de peces y en el que su producto estrella es el Tilapia Nilósica.
Luego de que al menos una treintena de personas, en su mayoría mujeres, abordaran el bus del municipio tarijeño, este se dirigió a la zona de Tolomosa Centro, lugar donde se encuentra el Complejo y cuyo propietario, Orlando Cartagena, fue el encargado de recibir a los visitantes y darles la bienvenida.
Paisaje
“Cuando un turista llega a Tarija se le muestra de la tierra chapaca, los viñedos, el río Guadalquivir, los sauces llorones, pero no se le muestra este tipo de naturaleza, más agreste como es esta zona, donde hay churquis y tacos y peor aún cuando no hay las condiciones necesarias”, empezó a explicar Cartagena.
En primer término, ofreció a los visitantes unos bocadillos que los denominó “crocanpeces”, que eran carpas de no más de cinco centímetros, tostadas y crujientes. El paseo se inició en el mirador del lugar para primero observar el paisaje, el lago, y la disposición de las más de 10 piscinas de crianza de peces.
Las características del paseo son ilustrativas e interactivas. Por un sendero se bajó hacia el primer espejo de agua, de dimensiones considerables, en el que se tuvo el primer contacto con esos animalitos, al ser casi transparente, se vio que nadaban en cardúmenes, por grupos y de manera sincronizada.
Posteriormente se pasó a otro estanque en el que explicó en qué consistía el alimento balanceado que se les da, que es en base a fibra, cereales y otros nutrientes. Ofreció a cada persona una bolsa llena de pellets (esferas de biomasa alimenticia) para arrojarlos al agua. Apenas caían estos, carpas de regular tamaño, algunas grandes, rojas y amarillas, empezaron a aflorar a la superficie para comerlos y ofrecieron un espectáculo que sacó expresiones de admiración.
Después, el turno fue de otra piscina en la que se mostró cómo se pesca. Dos colaboradores sujetaron una gran red por los extremos y fueron avanzando hasta llegar a un borde en el que los peces, acorralados, fueron sacados y las personas tuvieron la oportunidad hasta de tocarlos y posar con ellos para la foto. Luego fueron devueltos a su medio natural.
Esta actividad duró al menos una hora y media, finalmente, se sirvió un platillo especial, filetillos al ajo, preparados en base a carne de Tilapia Nilótica, “el manjar de los faraones” porque esta variedad procede del río Nilo, Egipto. Se caracteriza por no tener “espinas” y poseer un sabor exquisito.
Contó que es un emprendimiento familiar que ya tiene 17 años, y cuenta con siete profesionales que colaboran con él. Adelantó que es un centro de producción de semilla de peces de 15 variedades distintas que son ofrecidas a todo el país, por ejemplo, los ejemplares sembrados en lugares como Wacata, La Caldera, etc., salieron de este lugar.
El complejo, actualmente experimenta con sábalo, pacú, bagre, peces nativos, pero con los que más trabajan son las carpas, porque son los más rústicos, resistentes y son adecuados para empezar en la piscicultura.
Luego de que al menos una treintena de personas, en su mayoría mujeres, abordaran el bus del municipio tarijeño, este se dirigió a la zona de Tolomosa Centro, lugar donde se encuentra el Complejo y cuyo propietario, Orlando Cartagena, fue el encargado de recibir a los visitantes y darles la bienvenida.
Paisaje
“Cuando un turista llega a Tarija se le muestra de la tierra chapaca, los viñedos, el río Guadalquivir, los sauces llorones, pero no se le muestra este tipo de naturaleza, más agreste como es esta zona, donde hay churquis y tacos y peor aún cuando no hay las condiciones necesarias”, empezó a explicar Cartagena.
En primer término, ofreció a los visitantes unos bocadillos que los denominó “crocanpeces”, que eran carpas de no más de cinco centímetros, tostadas y crujientes. El paseo se inició en el mirador del lugar para primero observar el paisaje, el lago, y la disposición de las más de 10 piscinas de crianza de peces.
Las características del paseo son ilustrativas e interactivas. Por un sendero se bajó hacia el primer espejo de agua, de dimensiones considerables, en el que se tuvo el primer contacto con esos animalitos, al ser casi transparente, se vio que nadaban en cardúmenes, por grupos y de manera sincronizada.
Posteriormente se pasó a otro estanque en el que explicó en qué consistía el alimento balanceado que se les da, que es en base a fibra, cereales y otros nutrientes. Ofreció a cada persona una bolsa llena de pellets (esferas de biomasa alimenticia) para arrojarlos al agua. Apenas caían estos, carpas de regular tamaño, algunas grandes, rojas y amarillas, empezaron a aflorar a la superficie para comerlos y ofrecieron un espectáculo que sacó expresiones de admiración.
Después, el turno fue de otra piscina en la que se mostró cómo se pesca. Dos colaboradores sujetaron una gran red por los extremos y fueron avanzando hasta llegar a un borde en el que los peces, acorralados, fueron sacados y las personas tuvieron la oportunidad hasta de tocarlos y posar con ellos para la foto. Luego fueron devueltos a su medio natural.
Esta actividad duró al menos una hora y media, finalmente, se sirvió un platillo especial, filetillos al ajo, preparados en base a carne de Tilapia Nilótica, “el manjar de los faraones” porque esta variedad procede del río Nilo, Egipto. Se caracteriza por no tener “espinas” y poseer un sabor exquisito.
Contó que es un emprendimiento familiar que ya tiene 17 años, y cuenta con siete profesionales que colaboran con él. Adelantó que es un centro de producción de semilla de peces de 15 variedades distintas que son ofrecidas a todo el país, por ejemplo, los ejemplares sembrados en lugares como Wacata, La Caldera, etc., salieron de este lugar.
El complejo, actualmente experimenta con sábalo, pacú, bagre, peces nativos, pero con los que más trabajan son las carpas, porque son los más rústicos, resistentes y son adecuados para empezar en la piscicultura.
jueves, 18 de febrero de 2016
Cifras de Boltur: En 10 años se duplicó el turismo
La gerente general de la empresa estatal Boliviana de Turismo (Boltur), Lourdes Omoya, informó el miércoles, que entre 2005 y 2015 se duplicó el flujo turístico en Bolivia, de 4 millones a 8 millones de turistas que visitaron el país y generaron un movimiento, aunque no detalló el impacto económico de ese incremento.
La Cámara Nacional de Operadores de Turismo, Canotur, calculó que de no haber mediado los obstáculos del último paro de transportistas, se hubieran movilizado en el país, alrededor de un millón de personas, tanto turistas nacionales como extranjeros. Actualmente esa entidad evalúa el impacto de dicho paro en los recientes carnavales.
AFLUENCIA
“Desde 2005 al 2015 se ha duplicado la afluencia de turistas alrededor de 4 millones en 2005 y en 2015 tenemos 8 millones de turistas que significa que se ha duplicado la afluencia de turistas”, explicó.
SIN DATOS
Destacó que en el actual Gobierno se realizaron grandes campañas para promocionar el turismo y generar un posicionamiento efectivo, porque Bolivia ahora es un destino final para visitar. La funcionaria no proporcionó datos sobre la ejecución presupuestaria de Boltur y el impacto de sus inversiones en promoción de los nuevos destinos turísticos, tanto nacional como internacionalmente.
INFORMACIÓN
“En el país se ha logrado establecer también que Bolivia sea conocida a nivel mundial, porque la gente sabe dónde estamos, que atractivos turísticos tenemos ya no somos un destino turístico de paso, hoy nos podemos considerar un destino final”, subrayó.
PROYECCIONES
Dijo que la estabilidad política del país posibilitó que se duplique ese flujo turístico.
Omoya indicó que la proyección a 2020 es duplicar el flujo turístico de 8 millones a 16 millones de visitantes, y que la actividad turística se convierta en uno de los sectores más importantes para aportar al país.
CIFRAS PROPIAS
Por otra parte, informó que Boltur desde enero del año pasado hasta la fecha movilizó a más de 2.500 turistas por destinos tradicionales y comunitarios. En este aspecto la autoridad no precisó la inversión ejecutada en la subcontratación de empresas del sector y los destinos específicos de los turistas registrados.
COMUNIDADES
“Han visitado La Paz porque hemos empezado trabajaren La Paz, pero no hemos dejado la Chiquitanía, el Salar de Uyuni, estos destinos tradicionales, y en los no tradicionales hemos trabajado con emprendimientos comunitarios como Santiago de Huata, en El Alto, Chuspipata, entre otros”, detalló.
La Cámara Nacional de Operadores de Turismo, Canotur, calculó que de no haber mediado los obstáculos del último paro de transportistas, se hubieran movilizado en el país, alrededor de un millón de personas, tanto turistas nacionales como extranjeros. Actualmente esa entidad evalúa el impacto de dicho paro en los recientes carnavales.
AFLUENCIA
“Desde 2005 al 2015 se ha duplicado la afluencia de turistas alrededor de 4 millones en 2005 y en 2015 tenemos 8 millones de turistas que significa que se ha duplicado la afluencia de turistas”, explicó.
SIN DATOS
Destacó que en el actual Gobierno se realizaron grandes campañas para promocionar el turismo y generar un posicionamiento efectivo, porque Bolivia ahora es un destino final para visitar. La funcionaria no proporcionó datos sobre la ejecución presupuestaria de Boltur y el impacto de sus inversiones en promoción de los nuevos destinos turísticos, tanto nacional como internacionalmente.
INFORMACIÓN
“En el país se ha logrado establecer también que Bolivia sea conocida a nivel mundial, porque la gente sabe dónde estamos, que atractivos turísticos tenemos ya no somos un destino turístico de paso, hoy nos podemos considerar un destino final”, subrayó.
PROYECCIONES
Dijo que la estabilidad política del país posibilitó que se duplique ese flujo turístico.
Omoya indicó que la proyección a 2020 es duplicar el flujo turístico de 8 millones a 16 millones de visitantes, y que la actividad turística se convierta en uno de los sectores más importantes para aportar al país.
CIFRAS PROPIAS
Por otra parte, informó que Boltur desde enero del año pasado hasta la fecha movilizó a más de 2.500 turistas por destinos tradicionales y comunitarios. En este aspecto la autoridad no precisó la inversión ejecutada en la subcontratación de empresas del sector y los destinos específicos de los turistas registrados.
COMUNIDADES
“Han visitado La Paz porque hemos empezado trabajaren La Paz, pero no hemos dejado la Chiquitanía, el Salar de Uyuni, estos destinos tradicionales, y en los no tradicionales hemos trabajado con emprendimientos comunitarios como Santiago de Huata, en El Alto, Chuspipata, entre otros”, detalló.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











