domingo, 28 de febrero de 2016

Parque ecoturístico “San Isidro” Un espejo del cielo en Sacaba

Turismo comunitario. Sacaba cuenta con una laguna artificial que fue construida hace varias décadas.

En el 2008 se convirtió en un proyecto integral de recreación que está comenzando a atraer a los visitantes.

Cansados de la rutina y con estrés del trabajo, muchas personas esperan con ansias el fin de semana para alejarse de la ciudad y disfrutar de la naturaleza y de la vida del campo.

Gracias a su diversidad geográfica y cultural, Cochabamba tiene un abanico de lugares para practicar actividades deportivas, turísticas, gastronómicas y artísticas.

Uno de los lugares más atractivos y, a la vez, poco conocido, es el Parque Ecoturístico San Isidro, ubicado en el municipio de Sacaba, provincia Chapare.

Ubicado a tan solo 22 kilómetros de Sacaba y a 35 desde la ciudad de Cochabamba, este parque alberga una gran riqueza vegetal, acuífera y animal. Todo, esto, sin contar con la calidez de los pobladores, quienes acogen con alegría a los visitantes.

Llegar a este lugar no demora más de 45 minutos, siguiendo la carretera a Santa Cruz. Al llegar al kilómetro 35, hay un letrero que indica la ruta a seguir para llegar al parque.

Al doblar por la izquierda del camino se comienza a descender y se siente un poco más frío, habitualmen-te la temperatura en esta región promedia los 15 grados centrígrados, aunque la sensación térmica es mayor.

El destino final se encuentra a unos 500 metros de la carretera; en el trayecto se percibe un aroma a tierra húmeda entremezclada con la fragancia que emana de los eucaliptos y de la arboleda del sector.

El trinar de las aves es el complemento del hermoso panorama que se observa desde esa altura, ya que se puede divisar las 50 hectáreas de este parque que tiene como atractivo principal una laguna artificial que está rodeada de largas extensiones de sembradíos agrícolas y de árboles.

el espejo del cielo

Ya llegando a la orilla del lago, la mirada se pierde en el extenso de sus aguas cristalinas, mientras el rostro

es acariciado por el suave remolino

de aire que se crea con el oleaje.

Para dar un poco más de realce a esta laguna artificial, la Alcaldía de Sacaba adquirió una réplica del “Galeón Morgan”, de unos 15 metros de largo por 10 de alto y lo encallaron en un lado del lago, para que agregue más belleza al entorno.

Según la historia, el original fue uno de los barcos más conocidos del siglo XVII, por su actividad de piratería en el Océano Atlántico, ya que se encargaba de robar a los barcos de mercantes que pasaban por el sector.

Desde su encallamiento a la fecha, esta réplica cumple funciones de mirador y dentro de poco se habilitará una oficina en el interior para ofrecer información turística al visitante.

Según cuenta Rocío Barrientos Navia, encargada de Turismo, Etnografía y Folclore de la Alcaldía de Sacaba, este barco se lo compró de Feicobol, luego de que la nave estuviera expuesta en el campo ferial durante varios años, sin que se le brinde ninguna otra utilidad.

La embarcación está fabricada en su totalidad con madera y fue ensamblada con algunos apliques de hierro forjado por los reos del penal de El Abra.



Actividades a cielo abierto

La incorporación del Galeón a este espejo de agua le brindó mayor realce y los gestores del proyecto vieron la posibilidad de atraer a más visitantes con otras actividades en la zona.

Es así como empezaron a ofertar al rappel o descenso en cuerda, como una nueva tendencia deportiva en la zona del cañadón; desde donde también se tiene un panorama completo de la naturaleza del sector.

Aquellos deportistas que se dan cita en este lugar para practicar este deporte no se intimidan con los 25 metros de profundidad que deben descender para volver a pisar suelo firme.

Desde la altura se divisa mejor una hilera zigzagueante de pequeñas casitas. “Allí todavía viven seis o siete ancianos patriarcas de San Isidro, cuyas casas fueron construidas con abobe y sus tejas son musleras, que posiblemente fueron fabricadas por ellos mismos”, explica Rocío Barrientos.

Disfrutando del PARQUE

¿De qué sirve una laguna sino se puede navegar en ella?, es así como los proyectistas de este parque ecoturístico comenzaron a ofrecer paseos en botes,

kayak o catamaranes y fuera de la época de veda, -que se cumple de septiembre a marzo-, se permite la pesca deportiva del pejerrey dorado, la única especie que habita en la laguna.

Si bien el ingreso a este parque es gratuito, las actividades de recreación tienen un costo y la recaudación está destinada al cuidado y la preservación del parque.

Pensando en aquellas personas que buscan tener una experiencia más cercana con la naturaleza, se habilitó tres áreas de camping y un albergue con capacidad para 30 personas para pernoctar. Todos cuentan con servicios básicos, además de la protección que brinda en guardaparque.

También se implementaron otros atractivos: una cancha de fútbol y un parque infantil.

Varias familias que visitaron el lugar han optado por quedarse en el lugar para disfrutar con más calma del paisaje y de las actividades de la región”, afirma Rocío Balderrama.

Este parque ecoturístico está abierto al público de martes a domingo. El horario de atención es de 8:00 a 14:00.

En las primeras dos semanas de febrero, 600 personas visitaron el lugar.

El protector diario de la laguna de san isidro

Gregorio Choque Checa, de 26 años, comenzó a trabajar hace un mes como guardaparque del lugar. El año pasado egresó de la carrera de Hotelería y Turismo de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS); pero, tiene mucha experiencia en el manejo de parques, hasta hace poco era el presidente de los guías turísticos de Toro Toro.

Recién hace un mes que este profesional comenzó a trabajar en la laguna y, al ser el único guía contratado para preservar este recinto, tiene muchas obligaciones que cumplir. La principal, tipificar la flora y fauna que hay en el sector, ya que por las características geomorfológicas tiene una gran biodiversidad.

Choque asegura que la zona se caracteriza por la presencia de tres especies arbóreas: pino, eucalipto y aliso. Las dos primeras son especies de importación y no tienen mayor contratiempo en su desarrollo; pero, la última, de índole nativa, de la cual se puede obtener madera y abono está en peligro de desaparecer; por lo cual, se debe crear un programa de reforestación.

Por otro lado, en sus primeros 15 días de trabajo identificó dos variedades de patos (salvajes y Tacawas), cuyas características físicas son similares pero varían en el tamaño, color y su comportamiento.

Otra ave de la región es la “quewiña”, que no tiene relación con el árbol del mismo nombre, y que habita en zonas heladas y elevadas. “Ahora no hay muchas por el sector, puesto que están en época de reproducción y prefieren emigrar a zonas más altas para evitar a sus depredadores naturales como el zorro.

En esta laguna, con 10 metros de profundidad, solo habita el Pejerrey dorado, que mide entre 20 y 30 centímetros de largo.

“Salgo de madrugada a hacer mis rondas de control, esa es la hora preferida para ingresar a pescar de ocultas y como estamos en veda tengo que ahuyentar a los pescadores”, asegura Choque.

Este guardaparque muestra orgulloso un cuaderno de control donde recaba la firma y los datos de los visitantes, como prueba de ingreso al Parque Ecoturístico. “Es mi registro diario para ver cuánta gente llega a conocer esta belleza”, finaliza Choque.


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