domingo, 19 de mayo de 2013

Cochabamba Seis sitios arqueológicos están en el abandono

La situación de las ruinas declaradas Patrimonio Arqueológico Nacional en 2006: Kenamari (Colcapirhua), Inca Rakay (Sipe Sipe), Cocapachi, Jahuintiri y la Central Kharalaus Pampa (Quillacollo) está marcada por el descuido y la falta de un plan integral de preservación. El panorama es el mismo en otros sitios de gran valor patrimonial como Sierra Mokho en Quillacollo, Incachaca en Colomi y Kutiripa en Vinto.

Al descuido de los municipios, se añade la amenaza de los asentamientos, impulsada por personas que buscan edificar urbanizaciones en los antiguos complejos de almancenamiento de maíz de los incas. Aunque se trabaja en un plan para preservar todos los lugares arqueológicos del valle bajo e incentivar experiencias de turismo comunitario aún no se conocen los resultados.

Ante el abandono en el que se encuentra el Museo de Sierra de Mokho de Quillacollo, un grupo de vecinos le pedirá a la Alcaldía, que el edificio en construcción sea entregado a la Policía, para que en él se instale una estación policial.

Los vecinos pretenden asumir esta medida, porque el lugar se ha convertido en un refugio de indigentes, debido a que a ocho meses de que culminara la primera fase, en obra gruesa, no se dio continuidad a la construcción del museo, en el que se deben resguardar todas la vasijas y otras piezas arqueológicas, encontradas en la serranía de Quillacollo.

Frente a esta situación, el Comité de Preservación de las Qollqas (silos) incaicas de Cotapachi impulsará una serie de gestiones para que la Alcaldía concluya la obra.

El museo no sólo albergará piezas de gran valor arqueológico como cerámicas y restos óseos; sino exposiciones de las principales manifestaciones culturales de Quillacollo, como la Fiesta de Urkupiña.

El Museo de Sierra Mokho, ubicado al norte de Quillacollo, consta de dos bloques para oficinas administrativas, un baño, un almacén, un depósito y un salón de exposición, en el que se resguardarán las piezas arqueológicas del periodo tiahuanakota.

Según explicó el propietario de la empresa constructora, que ejecutó la obra, Tito Vargas, “hemos tardado seis meses en construir la obra gruesa del museo, que tuvo un costo aproximado de 800.000 bolivianos. La infraestructura se complementa con parqueo para bicicletas y cuadratraks, para los visitantes.

Explicó que la segunda fase del museo consiste en terminar la obra fina del edificio, hacer las áreas verdes y construir un muro perimetral acorde con el terreno, debido a que desde antes de su conclusión la obra ha sido de víctima de varios actos vandálicos.

“No hemos puesto todavía las luminarias, porque se las roban, dijo Vargas, quien explicó que antes de que se instalarán los vidrios, algunos adictos a la clefa, utilizaban los ambientes, para consumir drogas y como alojamiento.

El sitio de Sierra Mokho es el más grande de los 27 sitios arqueológicos de este tipo que existen entre Quillacollo y Colcapirhua. En el lugar, se encontró información de las primeras civilizaciones del valle de Cochabamba, desde la etapa conocida como el formativo (1.500 al 2.000 antes de Cristo), pasando por las culturas locales, el Tiahunacu, los señoríos aimaras y la cultura quechua.

PIEZAS IMPORTANTES

En el Morro de Sierra Mokho se descubrieron piezas arqueológicas de mucho valor histórico, entre las que se encuentra un monolito y varios restos óseos, que deberían ser conservados en el nuevo museo que está a punto de convertirse en una estación policial, a pedido de los vecinos.

EL ABANDONO

Todas las piezas históricas encontradas en este sitio estaban depositadas en el baño de una escuela y fueron rescatadas por el arqueólogo, Christoph Doellerer, cuando trabajaba en su tesis de doctorado. Cuando el investigador se fue del país, el resguardo de las piezas lo asumió el museo de la UMSS.

OTROS SITIOS ARQUEOLÓGICOS DE COCHABAMBA


INCACHACA- COLOMI

A pesar de que ya se empiezan a organizar las celebraciones que se realizarán en Cochabamba para festejar el Año Nuevo Andino, el próximo 21 de junio, que generalmente tienen como escenarios las ruinas de Incachaca o las qollcas de Cotapachi, en la Dirección de Turismo todavía no existe ningún proyecto que se vaya a ejecutar esta gestión para proteger estos sitios.

Lo lamentable de esa situación es que a pesar de que el lugar recibe a miles de visitantes el 21 de junio, lo único que dejan estos ocasionales turistas es una gran cantidad de basura, que según explicó el arqueólogo David Pereira, permanecen en el lugar hasta el año siguiente. El experto aseguró que la recuperación de tradiciones andinas, como la celebración del solsticio, son actividades respetables y dignas de ser preservadas, pero sostuvo que estas tradiciones culturales deben ejecutarse sin afectar a los sitios arqueológicos, que deben preservarse para que la población pueda visitarlos, conocerlos y aprender de ellos.

LAS RUINAS DE INKALLAJTA-CARRASCO

Las refacciones que se realizan en la ciudadela arqueológica de Inkallajta (ciudad del Inca), uno de los principales atractivos turísticos del departamento de Cochabamba, están a punto de concluirse, según informó el director de Turismo de la Gobernación, José Cerruto.

Sostuvo que en junio, la empresa que se adjudicó las obras, deberá concluir el trabajo. “Estamos en la etapa de revisión”, dijo el funcionario quien agregó que la obra ya fue concluida en una primera etapa.

Los trabajos que se realizan en Inkallajta, desde fines del 2012, consisten en la construcción de nuevos senderos y la instalación de nueva señalética, con una inversión de 600.000 bolivianos.

Esta señalética, que es un poco grande y afecta al antiguo panorama del sitio incaico, cumple con el nuevo reglamento de manejo de sitios arqueológicos diseñado desde el Gobierno central, en el que se establecen dimensiones, formas y colores de los mismos.
LOS SITIOS DESCUIDADOS


QOLLQAS DE KENAMARI-COLCAPIRHUA

El plan para preservar las qollcas de Kenamari, se encuentra en cuarto intermedio, luego de que el mes pasado sufrieran una agresión de parte de personas que intentan asentarse en el lugar y destruyeran los restos arqueológicos de al menos 50 silos, para habilitar terrenos fraccionados.La destrucción fue constatada por miembros de un comité interinstitucional formado por la Gobernación, la Alcaldía de Colcapirhua y el museo de la Universidad Mayor de San Simón, que visitaron la zona y se comprometieron a elevar informes técnicos sobre el daño. Incluso un técnico del Ministerio de Culturas llegó a la ciudad para evaluar, pero no hay mayores avances sobre el tema, informó el director de Turismo de la Gobernación, José Cerruto.

QOLLQAS DE COTAPACHI-QUILLACOLLO

El proyecto de recuperación de las qollqas, construcciones tradicionales para guardar el maíz, en Quillacollo, demandó una inversión de 87.500 bolivianos, que sirvieron para comprar el material, con el cual un grupo de conscriptos reconstruyó 27 de los 3.000 silos, que existían en la colina de la laguna Cotapachi, en 2004. Las ruinas formaban parte de un complejo de almacenamiento de maíz, durante el periodo incaico.

A pesar de esta considerable inversión que dio lugar a que la zona adquiriera el potencial necesario para convertirse en uno de los principales atractivos turísticos de Cochabamba, quedó abandonada por las gestiones municipales posteriores, razón por la cual desde la Dirección de Turismo de la Gobernación se iniciaron acciones para que el municipio las cuide y proteja.

MORRO DE SIERRA MOKHO-QUILLACOLLO

A pesar de que la propiedad de Sierra Mokho fue saneada por la Alcaldía de Quillacollo con una inversión superior a los 2 millones de bolivianos para convertirla en un sitio de preservación patrimonial y atractivo turístico, no se asumieron las medidas necesarias para resguardar este espacio de los ataques de personas, que creen aún poder encontrar tesoros antiguos en el terreno. Tampoco se construyó un muro perimetral, para preservar sus límites y evitar el deterioro de la infraestructura.

Sierra Mokho es el promontorio arqueológico más grande preservado en Cochabamba, pues tiene una extensión de 1,45 hectáreas y una altura de 6,5 metros. Dentro de él se encuentran restos de la cultura tiahuanakota, del formativo, de las culturas locales tardías y otras, que dejaron rastros de su existencia en este valle, que ayudan a comprender incluso los movimientos migratorios de la antigüedad.

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